¿Sabes comunicarte? Es curioso que en una sociedad cada vez más tecnificada, con un mayor acceso a la comunicación, parece que cada vez, sepamos comunicarnos menos entre nosotros.
Para que se establezca una comunicación entre dos o más personas, tiene que haber un emisor, un receptor, un canal, y un mensaje.
Ahora. ¿Se suele dar esto por todas las partes? Francamente, no.
Cuando establecemos una comunicación oral, por ejemplo, la mayoría de las veces, la persona que te habla únicamente está interesada en soltarte su «rollo» para quedarse a gusto, en realidad, se escucha a sí misma, no tiene ningún afán de compartir nada verdaderamente relevante contigo, te está usando como una papelera, para verter su ego, sus cosas, sin más. Luego, es posible que tu hagas lo mismo, y es normal, ya que si has vivido siempre con este tiempo de relaciones entre las personas, actuarás en consecuencia, realizando lo mismo.
Y es un problema, porque no nos conocemos, ni nos dejamos conocer. Hay unos egos necesitados de atención, el mental, el emocional, en este proceso, buscan sentirse atendidos, satisfechos. Sin necesidad de que la persona te de su opinión, simplemente, buscan alguien con quien soltar su carga y punto.
Pero. ¿Por qué nos relacionamos de esta forma? ¿Acaso no existen personas que realmente te quiera escuchar, que se preocupen por ti, que se interesen por tu mundo interior y quieran desarrollar conversaciones profundas contigo? Por supuesto. ¿Entonces qué pasa?
Lo que pasa es que hay un miedo atroz al rechazo, eso es lo que pasa, y la gente, por miedo a ser rechazada, prefiere quedarse en lo superficial.
Tampoco contribuye lo que podamos haber adquirido en la familia, si por ejemplo, nos hemos criado con unos padres que han sido distantes, que no nos han prestado atención o no nos han permitido expresarnos, es más probable que nuestra personalidad se decante por la búsqueda de espectadores, hablar nosotros más que escuchar al otro, en cambio, si nos hemos criado con unos padres comprensivos, que han escuchado nuestras necesidades y se han abierto a comprender como funciona nuestro mundo, expresaremos con los demás esa vertiente.
Esto son ejemplos de como los hábitos y creencias que adquirimos en la familia, pueden terminar repercutiendo a nuestras relaciones. Por ejemplo, también puede pasar, que te cries en una familia que no se comunique entre sí dentro del clan, pero luego con la gente fuera del clan familiar sí, y puede que te pase con tus relaciones de pareja, que con ellas no te abras y con tus amistades sí, por ejemplo. También se puede dar lo inverso, que tu familia te genere una gran desconfianza con la gente de fuera del clan, y desarrolles una intimidad elevada con tus familiares pero con la gente fuera del clan no. He visto casos de todos los tipos que te menciono.
¿Qué ocurre? La mente se llena de un ruído determinado, que afecta a tus centros de gestión, y en base a ese ruído, tu terminas relacionándote. Al final, no hay una relación verdadera con nadie, porque proyectas al exterior, tus propias ilusiones internas, tu concepción de la realidad, basada en los condicionantes adquiridos.
Pero aparte del paquete con el que vengas de tu casa, esta la sociedad. Con sus modas, sus comportamientos y demás. Que terminan afectándote.
Ves por ejemplo que en las escuelas los niños y las niñas se relacionan hablando de sus gustos, compartiendo aficiones, tú también quieres formar parte de eso, te vas adaptando a lo que hace la mayoría, siempre hay alguien que puede desentonar del conjunto, que haga cosas diferentes a los demás, te puede resultar inquietante, pero como todo el mundo se mete con la gente diferente, tú prefieres seguir la corriente. Si eres una oveja negra, felicidades, hablo de ello en este post.
Pero si sigues la corriente, terminarás conformándote una máscara para que presten atención, dicha máscara, no únicamente se extenderá a los temas que hables con tus amistades, tu forma de vestirte y comportarte, sino que terminará extrapolándose al ámbito de las redes sociales, generando una ola de clones, personas realizando exactamente lo mismo, por estúpido que sea, porque la mayoría lo hace, así se establecen normalizaciones, que van en contra de tu verdadera naturaleza.
Así, podemos ver a hombres que hablen de los temas que se han establecido por norma general, como los temas para hombres, y las mujeres hablando, de los temas que por norma general se han establecido para las mujeres. Cuando alguno se sale de lo normal, es probable que te miren con ojos abiertos y expresión de estupefacción, y tú puedes sentirte como un extraterrestre en una fiesta de extraños, sí, suele ocurrir.
La sociedad a día de hoy sigue creando patrones en los temas de conversación, en esta absurdez de vida que llevamos, hablando de cosas que realmente a nadie le importa, acumulando información y alimentando una versión de la realidad con hechos, que no nos van a llevar a ningún sitio.
Justamente, los patrones de comunicación en hombres y mujeres, también son algo que se dan en las estructuras familiares, designando que cada cual tenga una forma de expresarse según su condición, y que termina repercutiendo en nuestra comunicación, los clichés crean papeles, y la gente se desenvuelve en ellos.
También es común el lenguaje subliminal, en el cual, una persona te puede sonreír y decirte buenos días, y en realidad se está cagando en tus ancestros, personas que esten hablando contigo de un tema banal y tú te empieces a sentir mal, porque en realidad, esa persona se siente mal, tiene procesos emocionales internos que no está expresando, y te los está transmitiendo a través de lo que dice.
Cuando estudié actuación y posteriormente en mi trabajo como áctor, te das cuenta de que un texto es un texto, lo importante es lo que hay debajo del texto, del diálogo, la intención, lo que subyace, la mayoría de personas no son coherentes entre lo que dicen y lo que transmiten. Se pueden percibir las contradicciones de la gente rápido si les prestas la suficiente atención, puedes ver a mujeres hablar del nuevo vestido que se han comprado con una carga de frustración oculta, quizás por algo que han pasado antes y que han necesitado impulsivamente ir a consumir algo para sentirse mejor.
Puedes ver a un chico decirle a su pareja que la ama con la misma pasión que una ameba, y ver la reacción de la otra persona, emocionada al oír que le dice eso, porque la persona realmente no está escuchando con todos sus sentidos, sino que está presa de la idealización que se ha hecho de la otra persona. Esto es común también, tenemos un ruído mental que interpreta las cosas que nos dicen las personas de forma desajustada a lo que realmente nos quieren transmitir.
Cuando el ruído es muy fuerte, realmente el desajuste puede ser altamente grave, provocando que las personas puedan sentirse atacadas, vulneradas por palabras, frases sin ningún tipo de ofensa aparente. Y lo que es peor, es posible que no quieran asumir que el problema a la hora de interpretar lo que les llega provenga de sus mentes, y traten de cargarte a ti con la responsabilidad, lo que puede terminar haciéndote sentir mal y reducirte. Mucho cuidado con esto, porque estamos hablando ya de manipulación. Personas con un alto nivel de inseguridad y problemas severos de autoestima, pueden tener este comportamiento que te comento. También personas que sean abusadoras encubiertas de victimas para ir tomando poder sobre ti.
Imagina qué cúmulo de ruído que arrastramos, pero hay más.
La comunicación vía whattshap y otras aplicaciones, también ha fomentado que la gente establezca diálogos de besugo. Enviándose emoticonos, frases cortas, estableciendo varias conversaciones a la vez, donde no se profundiza en nada en concreto, ni hay lugar para la expansión de ningún tema, simplemente, son comunicaciones que denotan la necesidad de atención de las personas que la desarrollan, hablando superficialmente, sin mostrarse, sin permitirse conocer, pero a la vez, faltos de atención, de reconocimiento, de cariño, demandando de las maneras que se han normalizado, mendigando amor, rebajándose a ser títeres de sus carencias, de esos egos derivados de unos centros de gestión mal gestionados. Convirtiéndose en adictos.
Al final, se cede a alimentar la necesidad de atención desde la negación de nuestra naturaleza, sin una opertura real. Que termina extrapolándose a todos los ámbitos, tanto la comunicación oral, como la sexual, la gestual. Todo termina afectándose por lo mismo.
El miedo al rechazo, empezando por el rechazo familiar, hace que adoptes unos lenguajes corporales, una forma de expresarte, de relacionarte, en primer lugar, para que te reconozcan en la familia como miembro, a esto se le sumará el entorno cultural, idioma, en el que te relaciones, adquiriendo así, rasgos de la nación, territorio en el que vivas, lo cual, también puede repercutir en tu comunicación con el resto de personas, por otro lado, la propia sociedad en la que te desenvuelvas te está afectando en las relaciones, con los condicionantes que te he citado antes.
Al final, para comunicarte, primero tienes que aprender a comunicarte bien contigo, eso en primer lugar, saber quién eres, qué quieres, qué te llena, qué no te gusta, aprender a decir que no, y aprender a decir que sí, darte toda la atención que necesites tú, y descartar relaciones tóxicas, elevar tus criterios y valores aprender a escucharte realmente.
Cuando hayas hecho esto, puede que tu familia y amistades te vean con ojos diferentes, es posible que te critiquen, que intenten que cambies, y si empiezas a expresarte abiertamente, te dirán que lo que haces no está bien, obviamente, porque ellos no lo hacen.
Pero no hay otro camino, si quieres aprender a comunicarte bien, tienes que ser quien eres, y prestar mucha atención al comportamiento de tu mente con los demás, escucha sus reacciones internas, cuando te molestes por algo, si es algo que te han dicho, o si es algún ego anclado por alguna vivencia pasada que se está manifestando, programas familiares adquiridos, presta mucha atención, dentro y fuerte de ti, e irás cambiando estos patrones, ya que los reconocerás, y cuando hables con alguien, hazlo si realmente te interesa esa persona, si no te interesa, no pierdas tu tiempo, sinceraté, y si hablas, respeta los tiempos, si alguien habla, escucha con atención, hazle preguntas, y luego, habla tú, siempre estableciendo un respeto equitativo, también eleva el nivel de las conversaciones, no te quedes en lo superficial, profundizad, porque si lo haceís, el valor de la relación irá subiendo, ya que la persona crecerá contigo y tu crecerás con ella, y cuando os despidaís, os ireís con la sensación de que se ha compartido un tiempo que realmente ha merecido la pena, algo muy importante.
Para aprender a comunicarte bien, aprende a tener tus centros en equiilibrio, para transmitir desde tu ser esencial, en coherencia con tu mente, tu cuerpo, tus emociones, tu sexo. Aprende a escuchar cuando estas hablando desde un centro o desde otro, cuando es tu ego el que habla y cuando no, lo notarás porque el ego necesita sentirse valorado, llamar la atención, y cuando es desde los centros, sentirás paz, bienestar, sentirás generosidad, ganas de hacer crecer, el ego busca sentirse superior, sentirse mejor, invadir a la otra persona. Aprende a callar los egos, y que si tienen que hablar, que lo hagan contigo, dales lo que necesiten y aprende a moderarlos.
Cuando hables, que sea por algo realmente importante para ti, no hables por hablar, porque es una pérdida de energía para ti y para la otra persona, ya que no se está comunicando nada concreto, es una situación forzada, que no suma a nadie, sólo te anula a ti y a la otra persona le puedes provocar rechazo. Siempre será mejor compartir un buen silencio que una conversación estupida.
No hagas nada que no sientas, no te comportes de forma seductora o graciosa si realmente no te sientes así, busca tu propia naturalidad, tu espontaneidad es importante, y abraza lo que eres sin tapujos, sin miedo al rechazo, sé quien eres, ámate, no busques tampoco la polémica fácil, ni dañar o herir, exprésate siempre desde ti, si te cabreas, que sea desde ti, si formulas una critica, que sea desde ti, si tienes que argumentar algo, hazlo con detalle y sabiendo de lo que hablas, no caigas en la pedanteria y en la necesidad de demostrar lo que sabes, en realidad, lo más importante que podemos transmitir, es nuestra esencia, la información es información, la comunicación verdadera, va más allá de eso.
Si conectas con tu verdad, transmitirás verdad sin abrir la boca y generarás reacciones a tu alrededor, llamarás la atención, porque básicamente, en un mundo de zombies mentales castrados emocionalmente, lo auténtico brilla con luz propia.