Él sólo quería ser un buen hijo. Nació en el seno de una familia acomodada, su padre era un empresario de éxito, propietario de una cadena de tiendas de comida rápida, su madre era profesora en la universidad y una escritora reconocida con más de 20 libros publicados, estaba especializada en las novelas de misterio. 

Él era el primer hijo de sus padres, nació por una cesárea, su madre no quería sufrir durante el parto, le pusieron el mismo nombre que su padre, también el mismo nombre que su abuelo. Vivía en una casa enorme de 400 metros cuadrados, 4 plantas, con comedor, salón recreativo, jardín, el hijo se crío con toda clase de lujos, niñeras, mayordomos, juguetes de todo tipo desde que era un bebé, y así siguió conforme pasaron los años.

El hijo se fue criando con mucho espacio, pero había una ausencia total de hogar en esa casa de 400 metros cuadrados, tenía la atención de sus niñeras y el mayordomo, pero no se sentía acompañado ni protegido, su sentimiento de soledad se fue haciendo más grande. Sus padres, estaban demasiado ocupados en sus respectivas carreras y no querían perder su valioso tiempo en su primer hijo, le regalaron un perro, un gato, un canario, pero la tristeza y la depresión se adueñaron de su hijo, ellos no entendían que le pasaba, contrataron un psicólogo particular, un psiquiatra, también diferentes tutores especializados en niños. 

El psicólogo le dijo que su hijo padecía una profunda depresión, los padres le dijeron al psicólogo que tenía todas las comodidades y atención, el psicólogo les dijo que se equivocaban y los padres le despidieron, hablaron con el psiquiatra y le ofrecieron una gran suma de dinero para que medicará a su hijo, el psiquiatra se negó y les recomendó que ellos realizarán terapia, se negaron y lo despidieron. 

Así fue como los padres del hijo, decidieron cuidarlo a su manera, el padre comenzó a llevar a su hijo a sus locales de comida rápida, para que viera el funcionamiento del negocio desde dentro, el padre le dijo que tenía que estudiar la misma carrera que él para ser un buen jefe y llevar bien su negocio cuando él no estuviera. Su madre, empezó a mostrarle todos los logros que había conseguido a través de la escritura, también empezó a formarlo en varias lenguas, disciplinando a su hijo desde una edad temprana en la traducción e interpretación de idiomas. 

Sus padres lo ingresaron en una de las escuelas más elitistas y exigentes de la ciudad, allí el hijo, recibió una formación exigente y extremadamente disciplinada que lo mantenía ocupado día y noche, cuando el hijo llegaba a casa, tenía dos tutore que le ayudaban a realizar los deberes, así era cada día, así era cada semana. 

Y el hijo se esforzaba en todo, se esforzaba en los estudios, se esforzaba en ser como su padre, en ser como su madre, pero cada día que pasaba vivía con más ansiedad, hasta que un día no pudo levantarse de la cama, cayó enfermo. 

Los padres le reprocharon, le dijeron que era un vago, un inútil, que no servía para nada, el hijo intentaba levantarse de la cama, pero no podía, su cuerpo desfallecía a cada movimiento. Aún así, con mucho esfuerzo, fue al colegio, y continuó realizando todas las tareas que sus padres le encomendaban, cada vez más enfermo, cada vez más triste, trataba por todos los medios de intentar agradar a sus padres, los cuales, seguían exigiéndole a su hijo, que se disciplinará más. 

El hijo, quebrado, empezó a sacar cada vez peores notas, tenía ataques repentinos de ira, de tristeza, sus padres, hartos, decidieron tomar una decisión. Ambos, fabricaron un veneno y lo vertieron en un recipiente con forma de corazón, los padres le dijeron a su hijo, que si quería que sus padres estuvieran contentos con él, tenía que tomar una cucharada de ese recipiente cada día.

Así el hijo, para no defraudar a sus padres, comenzó a tomar una cucharada de ese corazón lleno de veneno, y a medida que tomaba más y más, se sentía cada vez más débil. Hasta que un día, falleció, sus padres dijeron, que se suicidó y que no entendían que es lo que podría haberle pasado.

Así, pasaron dos años, y los padres quisieron tener un segundo hijo, pero el feto dentro del vientre de la madre, sintió tanta presión por nacer y satisfacer a sus padres, que decidió morir dentro del vientre de la madre.

Y así, los padres, perdieron a sus dos hijos, y siguieron cosechando éxitos personalmente, incluso realizaron charlas y talleres sobre el dolor por la pérdida de los hijos, también sobre la importancia de cuidar a los hijos, y se convirtieron en modelos a seguir para infinidad de padres y madres. 

Una noche, acudieron los padres de la madre y sus suegros, los padres del padre, eran personas de un elevado prestigio y posición social, estaban muy enfadados con ellos, por no haber logrado alcanzar lo que se les pedía, tuvieron una fuerte discusión, a la medianoche los padres de los padres, salieron de aquella enorme casa. 

A la mañana siguiente, la policía fue a casa de la pareja de profesionales, los había llamado el jardinero, se había encontrado a sus dueños tirados en el suelo, muertos, al lado de sus cuerpos, se encontraron dos corazones de cristal con restos de veneno. El forense tras estudiar los cuerpos certificó que ambos se habían suicidado.