fbpx

¿Sabes decir que no? En una sociedad cada vez más consumida por lo políticamente correcto, lo superficial, la demagogia, la susceptibilidad exagerada, el ofendimiento, el crecimiento de colectivos, las revueltas sociales asepticas y la necesidad de quedar bien frente a los demás, entre otras tantas estupideces de este siglo ilusorio en el que vivimos, porque hasta el año en el que vivimos no se corresponde con la cronología verdadera, en este mundo de cartón piedra, de mentira, parece que sea incluso de mala educación negarte a algo. Lo que ocurre es, que si no aprendes a decir que no, si no aprendes a establecer unos límites entre lo que realmente quieres y vas amoldándote a lo que quieren los demás, terminarás por anularte, convirtiéndote en un ser centrado en la sumisión, lo cual es caldo para toda clase de abusos y atracción para personalidades psicópatas, también para relaciones destructivas.

Sociedad de complacientes

Desde que nacemos, en el seno familiar, se establecen abusos de diferente magnitud, algo de lo que ningun padre y madre es realmente consciente, porque son cosas que están tan arraigadas en lo común, que ni siquiera se piensa en la invasión de la intimidad que pueden sufrir nuestros hijos, por ejemplo. Algo típico, somos pequeños y un día vienen visitas a casa, reuniones por tradiciones, y etc… y nos dicen, dale un beso, un abrazo, a tu tío, a tu primo, abuelo, etc…. Sin preguntarnos si nos apetece dar un beso o un abrazo a esa persona. Están traspasando nuestra propia voluntad de decidir y marcar nuestra zona de intimidad, convirtiéndonos en títeres de lo que la familia quiere. De hecho, también es común, que si el niño o la niña se niega a abrazar o besar a algún familiar, los padres se cabreen con los hijos. Otra cosa también muy frecuente, es que se realicen reuniones entre familiares, ya sea de forma espontánea o por tradición, y los hijos no quieran asistir a dichos encuentros y se les fuerce a ir, esto generará paulatinamente en el niño un sentimiento de impotencia, de inseguridad e incapacidad, ya que se da cuenta de que su opinión no cuenta y no se le respeta. Algo que se irá exponenciando a medida que crezca y que puede generar muchos conflictos en la adolescencia, por ejemplo. Se suele dar que los padres sean sumisos a sus propios padres y traten de arrastrar a sus hijos a estas reuniones, entrando en chantajes emocionales fuertes y acusaciones, faltas de respeto a sus hijos si no desean asistir a dichas reuniones, aquí los propios padres funcionan como vérdugos, ya que priorizan el satisfacer a sus padres, que permitir que sus hijos se sientan libres de decidir. Lamentablemente, a día de hoy, esto se sigue dando, y es un ejemplo más, de como funcionan los contratos de clan, de como, por miedo a ser rechazados, los propios hijos, terminan castrando a sus hijos, para complacer a su familia, en lo que termina siendo, una competición por ver quien encaja más en los patrones familiares.

Se están rebasando los límites físicos y emocionales del niño, pues, no se le permite escoger a quien saludar, a quien besar, no se le permite escoger en que entorno quiere estar, se le incrimina si se comporta de forma distinta a como se le exige que se comporte. No se le permite conectar con lo que realmente quiere, porque hay que quedar bien, así que de forma mecánica, lo hace. Y así, empezamos a hacer cosas por inercia, por normalización, con miedo a desobedecer, debido a todo el desprecio que hemos sufrido y ataques al ser nosotros mismos.

Quiero que seas consciente del abuso que se padece ya desde la infancia y como se normaliza, tanto si eres padre, como si eres hijo, hay que hacer entrar en razón, o aprender a decir que no, independientemente de como se pongan, hay que aprender a mantenernos firmes, muchas veces, nuestros familiares pueden atacarnos cuando somos nosotros mismos, por el mero hecho, de que somos capaces de hacer algo que ellos no realizan.

Por no faltar el respeto, aceptamos cosas, proposiciones, planes, regalos, con pensamientos y creencias que nos han ido introyectando socialmente y por familia. Al final, terminamos actuando a través de los ojos de otros, en vez de hacer lo que realmente nos apetece. Generando cosas como sentimientos de frustración, rabia, envidia, ira, ante aquellas personas que hacen lo que quieren hacer.

Muchas veces, el hecho de haber sido reprimidos tanto desde la infancia y haber sufrido este tipo de abusos normalizados, nos provoca que nos vayamos convirtiendo en personas controladoras y abusadoras de forma encubierta, sin siquiera darnos cuenta de ello.

Y lo que es peor, esto genera patrones de amoldamiento a situaciones y relaciones que no nos hacen crecer, pero que hemos normalizado como lo común.

Reprimidos verdugos

Las personas que no se permiten ser quienes son, ven con malos ojos a quienes son fieles a sí mismos. Palabras como «Eres un egoísta», «Eres rar@», «Nos has traicionado», «No nos quieres», «Sólo piensas en ti», son comunes en las personas que están altamente programadas por códigos e ideas introyectadas generación tras generación y que siguen a pies juntillas las normas de la sociedad y la familia, y sí, inclusive puede que se sientan atacadas leyendo estas palabras mías, pero no me invento nada, explorar que os negaís, y vereís que todos sin excepción, hemos acatado algo en contra de nuestra naturaleza, bien por chantaje emocional, bien para no sentirnos culpables por no hacerlo, debido a la presión que nosotros mismos nos ponemos, por miedo al rechazo, por miedo a ser desplazados.

Lamentablemente hay muchas culturas y religiones que fomentan la sumisión amparándose en una doble moralidad que genera a las personas muchas contradicciones internas, mi recomendación es que tú seas tu propia religión y mientras respetes la libertad de cada cual, tú establezcas la tuya propia, asumiendo que vives en un entorno social, respetando el espacio individual e íntimo de cada persona y sobretodo, alimentando el tuyo.

Si no tienes claros cuales son tus valores y criterios, es bastante probable que te dejes manipular y arrastrar con facilidad por los mecanismos de manipulación familiares, sociales, culturales y religiosos o sectarios.

Cuanto menor es nuestra autoestima, es más fácil caer en toda clase de manipulaciones, tanto de estos organismos, personas, que busquen aprovecharse de nosotros.

Mecanismos de liberación artificial de la ira

Las manifestaciones, el fútbol, las discotecas, el alcohol y otras drogas. Todo esto, son mecanismos de liberación artificial de las emociones en entornos que se han normalizado. Así es, es más normal para la humanidad ver a masas de gente histéricas gritando o drogarse en entornos aislados, que alguien decida rechazar algo porque va contra su naturaleza. Así de disociados estamos. ¿A qué es absurdo?. Se ha permitido que la propia sociedad nos diga que es lo que esta bien y lo que esta mal, que es lo que es normal y que es lo que no, a través de la ingeniería social, la gente se cree que hace algo fuera de lo común, realizando actividades que todo el mundo realiza, para liberar su estres, que es producto justamente, de ir en contra de sí mismos, así, se genera la inducción necesaria para que todo siga exactamente igual, con la gente cada vez peor con su interior y más enganchada a los mecanismos de huída. El abuso al final, empieza en uno mismo, cada vez que somos incapaces de ser lo que somos, por miedo a las repercusiones.

Aprende a decir no

Aprende a decirlo, si te hacen un regalo, y no te gusta no tienes porqué aceptarlo. Si alguien te invita a salir, a beber algo, a cenar, y no te apetece, dilo. Si una pareja te trata de forzar a algo que no quieres hacer, di no. Di no si tus amistades hacen cosas que no tasan contigo, vete a casa. Si no quieres estar en casa, vete. Si no te gusta el trabajo que tienes, di que no.

Aprende a decir que no, porque cada vez que lo hagas, estás dando un paso hacía el sí, hacía ser tu mism@. No votes si no estás de acuerdo con los ideales de nadie, si no te gustan. Di que no, si no te gusta el plato de comida que tienes en la mesa.

Di que no, si no quieres saludar o besar a alguien. Y eso es amor propio. Es establecer nuestros límites, nuestros criterios y valores. De lo que queremos y no queremos. Di no, cuando estés en un sitio y te quieras ir, no te quedes, vete. No tienes que agradar a nadie, no tienes que complacer a nadie. Tienes que estar bien contigo mism@. Algo que falta mucho en la sociedad, pues cuanto mejor estemos con nosotr@ mism@s, menos necesidad de consumo, de huir, menos enfermedades, menos segmentación. Más amor, más conciencia.

Si lo haces, si ere fiel a ti, y te mantienes al margen, romperás muchas máscaras, para empezar, las tuyas propias, después, las de los demás, harás que el mundo sea más auténtico, porque bastante tenemos ya de mentiras cada día en todas partes, lo importante es tu bienestar, no cedas a negarte a ti, por un poco de tiempo con alguien, si esa persona no te aporta nada, di que no, si tienes intención de huír a través del consumo de algo, di que no a eso, ábrete con toda tu voluntad a hacer lo que te demanda tu verdadero interior, no tus mecanismos de huída, dí que no a lo que no te hace crecer y ábrete a decir que sí a todo aquello que te esta esperando detrás, ese es el camino hacia la verdadera realización, y además te irás sintiendo cada vez con más seguridad, cada vez que digas no, es un paso fuerte de amor hacia lo que eres, por eso es importante que lo digas con fuerza y verdad, sin miedo. Te harás un favor a ti, a los demás, y a las futuras generaciones.

Aprende a dialogar con tu ser interior, a escuchar tu intuición, si algo te bloquea, habla contigo en voz alta, escúchate a ti, en presente, de repente, tus dudas se disiparan, cada vez que sientas algún tipo de presión cuando alguien te invite a realizar algo, sientas malestar por negarte, o sientas una obligación, habla contigo en voz alta. Pregúntate porqué te sientes así, de donde viene esa necesidad, es posible que encuentres respuestas en experiencias que hayas vivido en la infancia, imposiciones de tus padres, relaciones tóxicas con parejas, todo eso acaba calando en tu inconsciente y genera una reacción en ti cada vez que alguien te propone algo, por eso, detente por un momento cuando te sientas mal, respira, habla contigo y reconoce realmente si eso te apetece, y si no es así, ya sabes lo que tienes que hacer.

Aprende a decir que no. Acepta que te digan que no, permite que cada persona se exprese desde su propia libertad, con respeto, de la misma forma en que se respetan a los gatos, tendríamos que empezar a respetarnos los unos a los otros, sin imposiciones, sin nada que quitar, sin nada que agregar, aceptando lo que somos, desde nuestra naturaleza, aceptando que no todo el mundo puede tener las mismas ganas de hacer algo que nosotros, sin tratar de arrastrar y manipular, sin seducir, siendo lo que somos, negando todo aquello, que nos impida seguir nuestra pulsión vital, ese es un buen camino para avanzar y seguir evolucionando en las relaciones con los demás y con nosotros mismos.

NO MENDIGUES AMOR

Muchas veces puedes sentir atracción por alguien que no deposita la misma atención en ti que tú por esa persona. Y es común que nos pongamos insistentes o vayamos cediendo a diferentes estrategias para llamar la atención de esa persona. Con resultados cada vez más patéticos y lamentables. Mi recomendación es que si te gusta alguien y esa persona no muestra un interés genuino en ti y no se abre a conocerte, pasa olimpicamente, hay mucha gente maravillosa en el mundo. Recuerda, amor propio. No te rebajes ni mendigues por amor. El amor real empieza en no claudicar ni rebajarte con nadie, te mereces lo mejor, no aspires a menos. Así te ahorrarás el trato con much@s psicópatas y narcisistas pasiv@ agresiv@s. Hay que avanzar.

Aprende a decir que no

 

 

(Votos: 0 Promedio: 0)