Valora tu vida. Tómate tu tiempo. A mí me solía pasar, que me marcaba unos objetivos muy concretos e iba a muerte a por ellos, también me solía pasar, que era una persona demasiado responsable con todo, es bueno ser responsable, es bueno tener unos objetivos definidos. Pero cuando nos olvidamos de todo lo demás, puede ser un problema. En mi caso, te voy a contar de donde me provenía el exceso de responsabilidad y exigencia conmigo mismo. 

Cuando en el entorno familiar hay carencias en la comunicación, tener unos padre aislados emocionalmente, que pueden dar mucho a nivel material, pero poco en lo afectivo, puede repercutir en que se construya desde la infancia un perfil con una tendencia a querer demostrar. Igualmente, si los padres no valoran de forma abierta las capacidades y talentos de sus hijos, también harán que sus hijos crean que sus talentos no valen para nada, o que tienen que esforzarse mucho para poder destacar o realizar algo que merezca la pena. 

De esa manera, si nuestros padres se criaron en un entorno familiar donde no fueron valorados, donde no apreciaron su talento, donde fueron reprimidos de realizarse en lo que realmente querían hacer, puede derivar, en que de mayores, sean niños emocionalmente, atrapados en cuerpos de adulto, con muchas carencias de atención y autoestima, con dificultades para tomar responsabilidades, victimización y alta susceptibilidad.

Padres que luego, tendrán hijos y a medida que los hijos crezcan, serán incapaces de poder valorar sus capacidades de forma natural y recíproca, debido a que ellos no hicieron el trabajo para valorarse a sí mismos, transmitirán a sus hijos, las mismas faltas de atención que ellos tuvieron en la infancia. Lo que viene a ser una familia tóxica.

De esta forma, los hijos crecerán con una carga, la de sentirse merecedores de la atención de sus padres, tenerlos que complacer y con una gran desvalorización consigo mismos, incapaces de verse con la voluntad de emprender en sus vidas lo que realmente quieran hacer. 

Aquí se desarrolla un contrato de clan familiar típico, la neurosis de desvalorización, que se suele dar en núcleos familiares narcisistas, con una tendencia al individualismo y con incapacidad de escuchar verdaderamente a las personas.

También es común que los hijos tengan un nivel de desarrollo e inteligencia más elevado que los padres y para no superarlos, se boicoteen constantemente para no sobrepasar la inteligencia familiar. 

Tenemos que pensar en la estructura del clan familiar como una cárcel, donde se establecen una serie de normas para que los hijos no salgan de la cárcel, de esta forma, si los bisabuelos fueron personas castradoras, que vivían únicamente para complacer a sus familiares, que no se desarrollaron en el ámbito que querían, es bastante probable, que transmitan estas mismas prohibiciones y obligaciones a sus descendientes, y por consiguiente, sus descendientes harán lo mismo con sus vástagos, de esta manera, la cárcel familiar se construye en torno a la prohibición de realizarnos en lo que somos.

Llevo años, estudiando y trabajando en mis patrones familiares, en las prohibiciones, normas y traumas de los clanes de mis respectivos familiares, he ido cayendo en cada patrón, y con dolor, disciplina y mucha voluntad, he ido transformando cada patrón para extraer su lado positivo. 

Detrás de tus miedos, probablemente habrán prohibiciones de tu familia, detrás de tus fobias, probablemente habrán miedos de tus familiares, detrás de tus enfermedades, detrás de tus relaciones, probablemente, habrán patrones de tu familia.

Para bien y para mal, el árbol familiar nos acompaña durante toda nuestra vida. Podemos convertirnos en personas que sean pájaros presos de esa cárcel ilusoria o bien convertirnos en aves dispuestas a romper los barrotes y volar más allá de todos. 

Me dí cuenta, del enorme daño que han hecho a las estructuras familiares, desde el sistema, la creación de conflictos en el pasado, las guerras, las pobrezas, los horarios laborales, las religiones, todo ese programa social, fué derivando en que las estructuras familiares se fueran enfermando, que los padres y madres fueran creando creencias basadas en sus traumas, prohiciones y obligaciones basadas en sus carencias y excesos, dejando cada vez menos margen para lo importante, su tiempo, el amarse a ellos mismos, el amar a los demás.

De esta manera, familias totalmente descentralizadas de su esencia, se convirtieron en meros titeres del modelo familiar neoliberal instaurado por la sociedad capitalista, un modelo que lleva tiempo buscando que los padres y las madres sean cada vez más narcisistas, más ausentes, egocéntricos y que sus hijos, pasen cada vez más tiempo delante de pantallas, en el colegio y más enganchados al ocio.

“Tenemos que pensar en la estructura del clan familiar como una cárcel, donde se establecen una serie de normas para que los hijos no salgan de la cárcel, de esta forma, si los bisabuelos fueron personas castradoras, que vivían únicamente para complacer a sus familiares, que no se desarrollaron en el ámbito que querían, es bastante probable, que transmitan estas mismas prohibiciones y obligaciones a sus descendientes, y por consiguiente, sus descendientes harán lo mismo con sus vástagos, de esta manera, la cárcel familiar se construye en torno a la prohibición de realizarnos en lo que somos”

La respuesta es simple, si se estimula la psicopatía y el narcisismo desmesurado en las estructuras familiares, llegará un momento, en que no habrán estructuras familiares, sólo quedarán hombres y mujeres que vivirán para satisfacer sus carencias y excesos, sin tiempo para ellos mismos, sólo consumiendo y realizando actividades para huír de sí mismos.

Así, llegamos a la sociedad actual, una sociedad supuestamente más avanzada, con más recursos, tecnología y conocimiento que antaño. Dónde la gente tiene menos tiempo para vivir, donde las enfermedades mentales son cada vez más precoces, donde la promiscuidad esta de moda y la gente rinde culto al nihilismo, el consumismo y el postureo. 

Un mundo donde se ha magnificado el vivir a lo grande, basado en lo acumulativo, no importa la profundidad, no importa el sentimiento, se trata de hacer muchas cosas, se trata de hacer cosas a lo grande, se trata de que todo el mundo lo sepa, de esta manera, a través de la exhibición, se llega a la mediocrización. 

La gente ya no realiza las cosas para evolucionar, ni para experimentar, la gente realiza las cosas para mostrar a los demás cómo viven, se ha desplazado la profundidad de la existencia en presente y con ello, se ha empobrecido el tiempo, el presente. 

La mayoría vive siendo espectadora de sí misma y buscando espectadores que aplaudan y valoren lo que hacen. 

En realidad, no importa lo que hagas, lo importante es el sentido verdadero que tenga lo que haces para ti. Es fácil caer en presiones en una sociedad que constantemente nos está presionando a ser algo más que lo que somos, que constriñe a la gente. 

Si sumamos los programas familiares con el propio programa social, obtendremos un cóctel nocivo de elevada destrucción. 

Por eso, hay que frenar y empezar a hacernos preguntas. La primera pregunta que hay que formularse es: 

– ¿Soy feliz? 

Si no eres feliz. ¿Qué tienes que hacer para ser feliz?. 

– ¿ Soy fiel a mí mismo ?

Si no eres fiel a ti. ¿Qué tienes que hacer para serlo?

– ¿ Hago siempre lo que siento que quiero hacer ?

Si no lo haces. ¿Qué tienes que hacer para hacerlo?

La primera infidelidad a nosotros mismos se produce en el clan familiar. Allí nos cargan con responsabilidades, obligaciones, que no hemos pedido, nos hacen creer que por el hecho de que somos hijos tenemos que acometerlas, que nos corresponde ser de una forma determinada con la familia. Aquí se suceden las reuniones familiares, la repetición año tras año de tradiciones donde la mayoría de las veces, la gente ni tiene ganas de asistir, ni tiene ganas de relacionarse con sus familiares. Por qué el hecho de que sean de la misma sangre no comporta que sean personas que se tengan que llevar bien, pero por la absurdez de los programas de clan y su fidelidad al masoquismo, la mayoría de las personas, cede a estar con gente bajo la justificación de que son familia, en vez de ser fieles a ellos mismos.

“La gente ya no realiza las cosas para evolucionar, ni para experimentar, la gente realiza las cosas para mostrar a los demás cómo viven, se ha desplazado la profundidad de la existencia en presente y con ello, se ha empobrecido el tiempo, el presente. 

La mayoría vive siendo espectadora de sí misma y buscando espectadores que aplaudan y valoren lo que hacen.”

La realidad es que cada persona es un mundo, y nacer en una familia con la que no nos llevemos bien o no tengamos nada que ver, también suele ser usual, lamentablemente, también es usual que la persona que se siente distinta, ceda a las exigencias familiares y termine viviendo incoherentemente su vida, por no querer dañar a su familia. 

Lo que ocurre aquí es sencillo, se va transmitiendo generación tras generación la orden de tener que complacer a la familia, al margen de ser fieles a nuestra propia naturaleza, y esto es altamente dañino, ya que las personas aquí empiezan a desvalorarse, a no ser ellas mismas, bajo el chantaje emocional y la manipulación de la moral.

Aquí por un lado está la programación familiar que luego se ve reforzada por la programación social,  a través de las tradiciones, las religiones y los programas de televisión, cine y literatura, que sirven al propósito de normalizar lo antinatural.

De esta forma, millones de personas, sufren de forma totalmente voluntaria, la contradicción de hacer cosas, de estar con personas, que no les aportan lo más mínimo, por el hecho de que hacen lo que se supone que tienen que hacer. 

Y esto deriva en frustración, violencia, enfermedad y degeneración. Ya que es un modelo de familia y sociedad, que no se corresponde con la verdad individual, se sustenta en una mentira, una mentira alimentada por el miedo, el temor al rechazo, a la exclusión social. 

Irónicamente, se fomentan reuniones amparadas en lo afectivo, cuando de afectivo tienen poco, los pilares de la sociedad están construidos en el desamor y el rechazo a lo que somos.

Si te fijas, al final, lo que se fomenta, desde la familia, desde esta sociedad, es que no valores tu vida, que constamente vivas con la angustia de tener que complacer a otros, que vivas con la carga de no poder ser quien eres, por miedo a lo que dirán, por miedo a cómo se sentirán. Y eso no es sano, ni auténtico.

Te compartiré como veo yo las relaciones, te diré como veo el futuro de nuestra humanidad.

En la sociedad actual, con los clanes familiares, se está aislando a la gente de la familia verdad, la humanidad entera, se construyen personajes basados en las neurosis de carencias y excesos que el árbol familiar haya ido perpetuando generación tras generación. Esto genera infelicidad, ya que no nos están permitiendo ser lo que somos, sino que buscan que seamos una repetición de lo que han sido ellos. Esto provoca violencia en las personas, ya que se sienten frustradas, y terminan haciendo cosas que no quieren hacer, compran cosas que no necesitan, se endeudan, se esclavizan, porqué no se aman, porqué no se aceptan, viven tratando de complacer a otros, personas que no los aman realmente, porqué amar, es aceptar a cada cual por lo que es, amar es dar alas, no cortarlas.

Veo el futuro de la humanidad con optimismo, porqué la naturaleza evoluciona, y las nuevas generaciones, personas como yo, personas como tú, que se han sentido raras desde la niñez en sus familias, que no han encajado con nada ni con nadie, que han venido a este mundo a romper lo enfermizo, crearán estructuras familiares sanas y conscientes. Padres y madres que darán luz a hijos e hijas del mundo, que les darán apoyo y los arroparán y potenciarán hasta que los hijos e hijas sean adultos y puedan desempeñarse por sí mismos, que harán que esos hijos se sientan del planeta tierra, sin ser marcados por culturas ni territorios, sin prejuicios, sin apegos emocionales, unos hijos y hijas que serán criados por la familia planetaria, que podrán desarrollar sus capacidades creativas, mentales, físicas, sexuales, sin prejuicios, sin límites.

Unos hijos e hijas que podrán expresarse sin miedo a lo que dirán, desde su ser esencial, que superarán con creces a las antiguas generaciones, porqué cada generación tiene que ser superior a la anterior, para que la humanidad evolucione en conciencia y ofrezca a este mundo un camino sano hacia la armonía y el equilibrio con todas las especies.

Llegar a este futuro, es posible, pero tenemos que empezar ahora, a valorar nuestra vida, tenemos que empezar a cortar con quien no nos aporte, con quien sea tóxico, no importa si es amigo, hermano, padre, madre, abuelo, el vecino del quinto, no importa. 

Lo importante en los tiempos que corren es que tengamos la valentía de hacer lo que sintamos que tengamos que hacer. No será necesario que des explicaciones, porqué no tienes que dar explicaciones, cada cual tiene que ser fiel a lo que es. Si una persona que está siendo dañina en tu vida de forma regular pese a tus advertencias sigue siéndolo, corta, si la persona no se da por aludida, ya no es tu problema. 

Cambiar es una cuestión de actitud, voluntad, y muchas personas no están dispuestas a pagar el precio de ser libres, muchas personas no están dispuestas a pagar el precio que supone amarse a sí mismos. 

La mayoría preferirá vivir en posturas de victimismo, abusos, infelicidad, por el miedo a la soledad, por el miedo al rechazo, no son conscientes, de que ya están solos, no son conscientes,de que se rechazan a sí mismos. 

El amor propio empieza por cortar con todo lo tóxico, por decir sí a quien eres, a lo que sientes, por decir no a las personas con las que no vibres, sin importarte cómo puedan reaccionar, ahí necesitarás fuerza, y te dolerá seguramente, pasarás tu duelo, pero poco a poco, aprenderás a decir que no, poco a poco, aprenderás a amarte, a darte lo que antes nadie te había dado, porqué no puedes recibir lo que no sabes dar. 

Poco a poco, a medida que cortes con lo que no eres, encontrarás quien eres, y te sorprenderás, de todas aquellas cosas que habías permitido en el pasado, de todas esas personas que en el fondo, sólo te estaban utilizando. Te dolerá, pero por otro lado, te sentirás muy bien, de haber dado ese paso. 

Y poco a poco, dirás que no con una sonrisa, porqué habrás aprendido la lección más importante, lo que das, lo recibes, si te amas mucho, recibirás mucho amor. Valora tu vida. Hay que avanzar.

(Votos: 0 Promedio: 0)
Share This