¿Te esclaviza el consumismo? ¿Compras por necesidad o por inercia? En la sociedad, es bastante común que se den las compras por la inercia inconsciente de llenar un vacío interior. Así nos crean necesidades que realmente no tenemos. Quizás te hayas ido a dar una vuelta por el centro sin tener en mente comprar nada y hayas terminado cargando con varias bolsas llenas de cosas, o tal vez comiendo algo que en un principio no esperabas comer.

La publicidad y el marketing tienen como objetivo, generarte pulsiones inconscientes a través del lenguaje subliminal, las ciudades, con todos esos grises, suelen enfocar el colorido única y exclusivamente a los carteles de anuncios, es lo que más suele resaltar, un bombardeo constante de información directo a tu mente, directo a tus miedos, inseguridades, que calan en cada uno de tus centros, con el objetivo de inducirte a la acción.

Muchas personas suelen sentirse culpables después de comprar. Primero hay una inyección de adrenalina con el proceso de compra, luego cuando lo tienes en tus manos, desaparece, si es algo caro que realmente no necesites, puedes sentir esa culpabilidad cargando sobre ti, también el sentimiento de sorpresa y alegría en poco rato también se va disipando, ya que en el consumo es fundamental, que nunca te satisfagas completamente, puesto que si pasará eso, dejarías de comprar.

ES UNA DROGA

El consumo es una droga, una droga para tu mente, tu emoción, tu cuerpo, tu sexo. Cuando te crías en tu clan familiar, vives unos procesos de aclimatación a la familia, que van provocándote unas carencias, excesos, adquieres unos hábitos, unas creencias limitantes para sentir que formas parte de la familia. Después, en la escuela, siguen limitándote, y así, vas convirtiéndote en un ser repleto de carencias, heridas, inseguridades, que nadie te ha enseñado a reconocer en ti ni gestionar, y es justamente lo que la publicidad y el marketing emplean para que consumas, atacan directamente a esas heridas, a esos egos, y tú al no tener autoconocimiento sobre tu inconsciente, buscas parches para llenar esas carencias que no sabes gestionar.

De ahí que muchísimas personas tengan instintos compulsivos de comprar cuando se sienten mal o estresados, o bien personas que enfocan toda su atención en el lanzamiento de un producto concreto, en vez de focalizarse en realizarse en sus propios objetivos. Se ha sacralizado el consumo, el materialismo, valores pobres que provocan mediocridad en las personas, ya que se termina identificando uno con lo que tiene, con lo que viste, cuando no hay mayor pobreza que ser poseídos por las posesiones materiales, sobre todo, cuando se fomenta que nos construyamos una personalidad basada en las pertenencias. ¿Acaso no es lo que se fomenta en los anuncios de televisión?¿Que compras esa fragancia tan cara para oler como la gente rica?¿Que conduzcas ese llamativo coche para lucir más feliz y con mayor seguridad?¿Que adquieras el nuevo móvil que usa el cantante de moda? Así van transmitiendo valores efímeros a cosas que tienen una obsolescencia programada y que realmente, no van a hacerte mejorar como ser humano, con toda probabilidad, te harán más dependiente de ello.

Machacan a hombre y mujer con la imagen, porque mientras permanezcan preocupados por su aspecto físico externo, no se centrarán en cultivarse interiormente.

También han aprovechado cada tradición, cada fecha, para impulsar el consumismo, justificándose en la situación concreta del año, fomentando que las personas se vean con la obligación de comprar algo, de gastar.

Irónicamente, las propias personas son inducidas y empujan al resto a la servidumbre y esclavitud, no hay mucha diferencia entre los países subdesarrollados y el primer mundo, en ambos casos, las personas están muriéndose cada día, unas por carencias terribles con los recursos, las otras, por carencias terribles con su interior.

La actitud acumulativa, el comprar para coleccionar, también esconde atributos infantiles, cuando somos pequeños, nos gusta recopilar, almacenar, tener nuestras cosas con las que identificarnos, de mayores, se está fomentando que el adulto permanezca anclado en un estado infantilizado, este tipo de conductas las están importando directamente de Estados Unidos y Japón, donde llevan décadas fomentando el consumo y la inmadurez emocional en las personas.

Cuanto menos madurez emocional, mayor facilidad para manipular a las personas a través de la publicidad. Si te fijas, muchas veces en los anuncios, parece que se dirijan al espectador como si fuera un niño pequeño, esto no es casual, buscan alimentar a ese niño pequeño justamente, que precisa de atenciones, de cariño y cuidados.

Los clips en los anuncios, el montaje, color y actores que se escogen, están estudiados para generar un impacto en el consumidor, y muchas veces los anuncios pueden tener situaciones exageradas para provocar un impacto determinado. Siempre es más fácil de recordar un anuncio que sea exagerado o fantasioso que uno que sea más normal. Si ahora mismo haces un repaso de anuncios que recuerdes, posiblemente te quedes con los que tengan algún momento fuera de lo común, en Japón esto es de lo más habitual, allí ya han superado todos los limites racionales y de ridículo con sus anuncios, a cada cual más estrambótico, para atraer la atención de los consumidores.

Con los productos pasa lo mismo, cuando tu entras en un supermercado, los envases tienen un color, unas letras, que atraigan tu atención, que remuevan algo dentro de ti para que vayas a por ellos.

Por eso cuando se pasea por grandes ciudades con grandes pancartas publicitarias puedes acabar saturándote por exceso de información, el bombardeo es constante, también nos machacan con los perfiles estéticos, sobre todo a las mujeres, para que se sientan insatisfechas con sus cuerpos, con sus rostros, aunque paulatinamente están realizándolo con los hombres también.

Otra de las armas de la publicidad es el cine, muchas películas buscan financiarse a través del product placement, así, las películas se convierten en escaparates de productos para grandes marcas, puedes estar viendo una película de acción donde se te está vendiendo subliminalmente la calidad de un coche, un teléfono móvil, televisores, calzado…no hay límites. Todo se ha convertido en un escaparate para seducirte, para impedir que conectes con tu verdad interior.

APRENDE A CONOCER TUS VERDADERAS NECESIDADES

Eso es lo principal, aprende a conocer qué es lo que necesitas realmente, empieza a reconocer cuales son tus dependencias, conoce tus carencias en cada uno de tus centros, aprende a ver qué es lo que no te han dado en la infancia y que estás sustituyendo a través del consumo, reemplaza las pulsiones por comprensión contigo, aprende a amarte de verdad, cuanto más te aceptes, menos necesidades tendrás de comprar, ya que no tendrás que huír de tu infelicidad.

¿Me explico? La sociedad construye personas infelices, que trabajan como esclavas en trabajos que no les llenan, para comprar cosas que realmente no necesitan. Esto funciona así en bucle, es como se fomenta la inducción en la gente, siempre necesitan hacer algo, comprar algo, viajar, pero nunca se encuentran con lo real, con su conexión verdadera, y por lo tanto, nunca viven en presente, constantemente, están buscando con qué llenar su vacío, tienes que detenerte a explorarte, a abordar lo que te duele, tienes que observar tu vacío y verás que no es un vacío real, sino que es la falta de atención que no has tenido contigo durante todo este tiempo, como no te has prestado atención, no sabes qué es lo que te llena, y has buscado salidas que en realidad, no te han hecho crecer, al contrario, te han ido haciendo cada vez menos libre, ya que cuanto más dependemos de las cosas externas, menos libres somos.

Si aprendes a desarrollar atención con tu interior, aprenderás a discernir sobre la forma en que consumes, lo cual estará muy bien, porque te volverás un ser que consumirá conscientemente. Aprenderás a ver los mensajes que yacen en los carteles publicitarios, porque si aprendes a llenarte de ti, no podrán engancharte, ya que no tendrás ningún vacío que llenar con los productos, si compras algo, será porque realmente te apetecerá hacerlo, será una compra sincera, sin tener que llenar huecos, podrás seleccionar mejor las cosas, tendrás más sentido crítico, no te dejarás manipular, porque sabrás quien eres, y no tendrás que emular la imagen de ningún actor o famoso de cartón piedra, que no dejan de ser títeres al servicio de las corporaciones, serás algo mejor que todos ellos, serás tú, y te vestirás según como demanda tu interior.

Necesitamos consumidores conscientes, que no se conformen con la primera mierda decorada con guirnaldas de colorines, sino que sean capaces de discernir entre calidad auténtica y mediocridad bañada de oro. Necesitamos personas que se valoren de verdad y no tengan que disfrazarse de escaparates para que la gente les eche piropos, ya que las personas que consideras que te admiran por tu forma de vestir o el coche que tengas, en realidad, no te están admirando a ti, sino a tus cosas. Si tomamos acción sobre lo que compramos, las corporaciones tendrán que cambiar sus políticas, pero eso depende de cada uno de nosotros, por eso para mí, el cambio más fuerte que podemos realizar para cambiar la sociedad, residen en la transformación personal.

Si aprendes a pensar de forma autónoma a lo que te introyectan cada día en la publicidad, en los medios, en la educación, si aprendes a discernir, no te podrán manipular con la publicidad. Si aprendes a conectar con tus emociones, a reconocer tus procesos, no podrán debilitarte con anuncios que traten de atacar a tus heridas internas. Si aprendes a jugar con tu niño interior y darle lo que necesita para desarrollar su creatividad e imaginación desde el arte maduro, no necesitarás acumular objetos. Si aprendes a trabajar tu cuerpo, cultivarlo de forma equilibrada, te verás bien físicamente como una proyección de tu interior. Si desarrollas tu creatividad, tu sexualidad de forma sana, aprendiendo a amarte integramente y a amar a las personas con respeto, no tendrás adicciones.

Así es como se construye una personalidad fuerte, más desapegada de los escaparates mentales, de la ilusión del mago de Oz.

Serás tú, quien decidirá comprar cuando quieras hacerlo, comprarás lo que decidas, con tus gustos conectados con todo tu ser, sabrás qué comer y que no comer, sabrás que vestir y que no vestir. Te convertirás en un ejemplo ya que tu imagen externa no dependerá de la propaganda, sino que será una proyección de tu interior, y por lo tanto, empezarás a destacar por diferenciarte del resto.

Respeta tu evolución, si tu interior te dice que eso ya no le llena, no sigas haciéndolo porque te crearás malestar. Aprende a soltar tus pieles viejas, transfórmate.

Todo lo que existe, tiene un valor para ti, porque tú se lo has concedido, y muchas veces, te han hecho creer desde que naciste, que eso tenía un valor determinado.

Lo han hecho con todo, educación, religión, ética, moral, política, trabajo, economía, ocio…

El mago de oz, ha creado una enorme ilusión que tu conoces como realidad, como lo cotidiano, y como esta ilusión para ti no es magia, buscas la magia en unicornios, en harry potter, en espectáculos, en películas. Pero la base es la misma en todo, una ilusión a la que tu le das un valor.

La diferencia está en que te piensas que la magia real no existe. Y ese es el mejor truco del mago, hacer que todo, parezca normal, que la gente no sea consciente del truco. Que no sea consciente de la ilusión.

La magia esta por todas partes, también en ti.

Así es, esta en tu interior el poder de cambiar el programa, el código de matrix, hacer magia en tu vida, como han hecho con todos desde que nacemos, si eres consciente de la ilusión y sus reglas, también puedes alterarlas para tu beneficio, pero primero, tienes que salir del encantamiento, tomar consciencia de los hechizos familiares, sociales y experiencias que te hayan cerrado tu poder creador.

Porque como te digo, no quieren que conozcas tu verdadera magia. ¿Qué pasaría si te dieras cuenta de que todo es magia?¿Qué pasaría si empezarás a hacer magia de verdad en tu vida? ¿Transformándote en quien quieres ser?

Eso es justamente lo que no quieren. Pero yo sí. Es hora de despertar.