¿Te da miedo soltar? ¿Cuantas veces te encuentras en una situación de la que te cuesta librarte?

Puedo contarte diferentes experiencias que he tenido a lo largo de mi vida que quizás te resulten de utilidad.

MI BUEN AMIGO

Tuve un buen amigo, lo conocí de pequeño, jugando en el parque con otros niños, tiempo después coincidimos en la misma carrera, una persona con la que compartía mis aficiones, mi forma de ver la vida y mis alegrías y tristezas, alguien que podía llamar familia.

Esta persona conforme pasó el tiempo, se fué decantando por un estilo de vida más temeraria, empezó a relacionarse con otra clase de personas, su personalidad empezó a cambiar radicalmente al igual que su aspecto. Pese a todo, yo continué relacionándome con él, aunque la comunicación no era como antes, se percibía forzada. Una noche iba con él en su coche, estaba tomando las curvas a demasiada velocidad, aunque él me aseguraba que tenía un perfecto dominio, yo no me fié, me bajé del vehículo y caminé varios kilómetros para llegar a mi casa. Nunca más lo volví a ver.

Meses después me enteré de que había fallecido en un accidente de circulación.

Yo podría haber fallecido con él, podría no haberme bajado de ese coche, podría haber continuado una relación de amistad forzosa, por el mero hecho del tiempo que hacia que nos conociamos.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de mi experiencia?

Hay que aprender a bajarse de coches que cogen las curvas de forma demasiado temeraria. Esto es aplicable a situaciones, personas, trabajos, entornos, todo aquello que nos sugiere un daño inminente, tenemos que alejarlo de nuestras vidas, por nuestro bien, si no, nos arriesgamos a recibir un impacto fuerte, e incluso morir.

AMISTADES EFÍMERAS

Tenía un grupo de amistades con los que me relacionaba cuando estudiaba administración, en el momento en que dejé ese camino y comencé a estudiar cine, actuación, empecé a relacionarme con personas con las que tenía más afinidad, siempre me sentí diferente al resto, y en cierta forma, notaba que no acababa de encajar con ningún grupo, así que en el momento en que noté una mayor afinidad con otras personas, quise profundizar en esas relaciones. Poco a poco, solté las otras amistades, que a medida que pasaba el tiempo, se iban anclando en sus rutinas, mismo lugar para vivir, mismo trabajo, acumulando materiales, posesiones que los poseían, y yo, para ellos era un loco, alguien raro, me aparté totalmente de sus vidas, y ellos dejaron de contactarme, me abrí a otros mundos, otras vidas, empecé a crecer a otro nivel.

Por lanzarme a conocer personas nuevas y no conformarme con mis viejas amistades, he entablado vinculos con personas con las que hace más de 14 años que mantengo trato, he creado proyectos con ellos, rodajes, historias, viajes, son personas que son inquietas al igual que yo, y que han seguido evolucionando como seres humanos, el resto de amistades del pasado, siguen estancadas, en el mismo pueblo, con la misma gente, no han vivido demasiado. Yo he vivido miles de experiencias.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de esto?

Pues que las personas con las que te relacionas, te pueden estimular a ser alguien mejor, o reducirte, tú decides.

QUIEN TE RECHAZA, TE ENVÍA A TI

Siendo estudiante, me gustaba mucho una chica, estuve un tiempo compartiendo practicas con ella en el mismo lugar, un día, decidí declararme, ella me dijo que no quería nada conmigo. Fué un golpe duro, pero me liberó, ese rechazo me hizo ver la importancia de actuar rápido y expresarnos sin miedo a la respuesta. Desde entonces, cuando me ha gustado una mujer, no he tardado demasiado en expresárselo. Todas las parejas que he tenido sin excepción, han sido así.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de esto?

Que cuando te guste alguien, es mejor lanzarse y expresarlo. Quedarte con la duda, únicamente generará frustración en ti, de lo que podría haber sido. Al final, independientemente de lo que te puedan decir, tus sentimientos son tuyos, y eso nada ni nadie lo podrá cambiar.

Esto también es aplicable a cualquier situación en la vida, en la que no nos lanzamos por miedo al dolor. ¿Verdad?¿Acaso no es mejor lanzarse y vivir la experiencia que quedarse con la duda de lo que había pasado?

CABALLOS DE TROYA

Cuando comencé a buscarme la vida como áctor en Madrid, con 22 años, a veces iba a lugares, productoras, donde me hacían propuestas indecentes a cambio de fama y dinero. Decidí centrarme en mi propia integridad como ser humano y rechazar todos los papeles y personas que no sintonizarán con mis propios principios.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de esto?

Que existen caballos de Troya en la vida, ya que lo que puede antojarse como una salida, en realidad, sea una trampa. Ten claros tus principios y sobretodo ten honestidad con quién eres. Si no se tiene claro lo que uno quiere y quien es, es fácil caer en manipulaciones, chantajes, extorsión y corromperse por fama, dinero y poder. Al final, lo que más paz te va a reportar, es tu propia integridad. No confundas disfrutar del camino, con el éxito.

EL REVERSO

Cuando empecé el instituto, no me pusieron con mis compañeros de toda la vida, si no que me ubicaron en una clase de desconocidos estúpidos y poco civilizados, estuve unos días sin ir a la clase que me correspondía, me fuí a la clase con los que yo creía que eran mis amigos, todos me dieron la espalda, me quedé sólo y en la clase de desconocidos, comencé a sufrir un bullying brutal, me apuñalaban con compases por la espalda, me tiraban la mochila por la ventana, destrozaban mis cosas, eyaculaban en mi ropa y calzado que dejaba en el vestuario cuando hacíamos gimnasia, me abrían de piernas y estampaban mis testiculos contra columnas, y también me lanzaban por los aires y dejaban que me golpeara con cualquier cosa que hubiera entre el suelo y yo.

Así estuve un año, sufriéndolo cada día, hasta que un día por la mañana me levanté con muchos mareos y vértigo, los médicos me diagnosticaron hipertensión arterial, me ingresaron una semana en el hospital donde me hicieron todo tipo de pruebas sin concretar nada concluyente. Me pusieron a dieta. Yo sabía perfectamente qué era lo que me ocurría.

Cuando salí del hospital, empecé a entrenar, natación, flexiones, me apunté a un gimnasio a entrenar defensa personal a espaldas de mis padres. Me hice fuerte, psicológicamente y físicamente.

Empecé a defenderme de las personas que me agredían, lo cual supuso enfrentarme a todas las personas que me hicieron bullying, a medida que iba tomando ese camino, mi personalidad se fué oscureciendo, convirtiéndome en alguien cada vez más susceptible y agresivo, con una tendencia a la confrontación, también empecé a meterme con las personas que eran distintas. El reverso se estaba apoderando de mí.

Un día toqué fondo tras pegarme con un chico, supe que si seguía así, podría terminar muy mal, estaba usando mis experiencias como una forma de victimizarme y desatar mi ira con los demás. Así que dejé de ser así. Cambié mi forma de entrenamiento, mi forma de ver a las personas, asumí que tenía que hacerme respetar, pero que era importante respetar a los demás.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de esto?

Que tenemos que ser conscientes de las situaciones que vivimos y no permitir que las circunstancias nos terminen transformando en algo que no somos, si no que nosotros tenemos que ser los que aprovechemos las circunstancias para cambiar y mejorar.

AMOR PROPIO

Ame locamente a una mujer, con tanta locura, que dejé todo, dejé la ciudad en la que vivía, las amistades, los trabajos, la vocación, dejé todo para estar con ella e iniciar una nueva vida, construír juntos una vida en común. Esta mujer, comenzó a desarrollar un comportamiento altamente tóxico, yo decidí mantenerme a su lado, soportando el dolor, el daño, el sufrimiento, tratando de ayudarla, empecé a olvidarme de mí, hasta que llegó un día en el cual, no ví mayor salida que irme de su lado, y fué lo que hice, pues, prolongar más la convivencia con ella, podría resultar extremadamente peligroso para ambos.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de esto?

Que por mucho que ames a una persona, el amor tiene que empezar en ti, sin amor propio, no hay relación sana, sólo relaciones de codependencia, tóxicas, no importa lo mucho que creas que amas a alguien, cuando una persona rebasa tus límites, tienes que frenar ahí y cortar la relación, por el bien de ambas partes. Aprende a decir que no.

INSTINTO DE SUPERVIVENCIA

Una noche, después de volver de una fiesta, estaba esperando el autobús para ir de regreso a mi casa de por entonces, que estaba en la cima de la montaña de un pueblo de 3000 habitantes, se sentó a mi lado un hombre de aspecto sospechoso, vestido con ropa de cuero de color negro, camisa blanca, pelo rapado y canoso, con una mirada perdida de ojos azules.

Me empezó a hablar agresivamente, diciéndome que se había fugado de un centro, llevaba billetes de todo tipo en los bolsillos, bolsas de cocaína y una pistola, empezó a ponerse muy nervioso porque no llegaba el autobús, ante esa situación yo decidí hacerme amigo de este hombre, desarrollando una conversación surrealista con él de dos horas de duración, sobre las piedras que se movían.

El hombre al final, sacó un fajo de billetes de su bolsillo y se puso en medio de la carretera, paró un coche y desapareció, al cabo de unos 40 minutos, llegó el autobús, cuando me monté, me sentí vivir con una enorme intensidad. Al llegar a mi casa, me acosté en la cama y me harté de llorar.

¿Qué aprendizaje podemos extraer de esto?

Que no podemos permitir que el miedo nos paralice en situaciones de elevado peligro, hay que escuchar el instinto y saber usar la inteligencia a nuestro favor. De lo contrario, podemos empeorar las cosas.

PERSISTENCIA

Rodando mi primera película como guionista, áctor y coproductor, tuvimos una crisis con el equipo en el tercer día de empezar el rodaje, varias personas nos abandonaron, al ver imposible la realización de la película con los recursos que teniamos y poderla presentar en el festival de Sitges.

Los 3 máximos responsables del proyecto nos reunimos en una habitación y decidimos seguir adelante con la película, sorteando todas las dificultades que nos encontraramos para su realización. Vivimos de todo en el rodaje, rupturas amorosas entre parejas de los miembros del equipo, fragmentación del equipo, días sin dormir por exceso de trabajo, pérdidas de miembros del reparto, pérdidas de localizaciones de un día para otro, problemas con el clima, económicos, de salud, romances, peleas, accidentes de coche, mordeduras de animales, tuvimos que doblar la película, absolutamente todo lo que pudo pasar, pasó. Agotados hasta el extremo, logramos terminar la película, y se presentó en Sitges.

CONCLUSIÓN

Soltar implica saltar.

A menudo podemos tener miedo a soltar, por el temor a lo desconocido, a la incertidumbre de no saber lo que nos vamos a encontrar después.

La vida, si es preciso que demos un cambio importante, nos va a llevar a las situaciones concretas en las que tengamos que saltar.

El hecho de no soltar para saltar, nos va a llevar a tener muchísimos problemas.

La vasta mayoría de consultantes que trato, se encuentran en este tipo de momentos, situaciones y relaciones que tienen que soltar, para saltar a lo más alto.

¿Te encuentras tú en un momento de salto? ¿Por qué no sueltas lo que te limita?

Lifecoach experto en desarrollo emocional. Convierto tus dificultades en trampolines.
Desata tu potencial, gana seguridad, alcanza tus metas, alcanza tu amor propio.
Si quieres mejorar, estas en tu casa. Hay que Avanzar.