¿Soy una persona tóxica?

Necesitas controlar todo, porque te aterra tener que improvisar sobre la vida, realmente te da miedo vivir, fracasar, salir de la zona de confort, lanzarte a lo desconocido. Te da miedo el dolor, exponerte a situaciones que te lo puedan provocar, que te puedan hacer sufrir. Te has acostumbrado a vivir en una ilusión de realidad, que te guste más o menos, es lo que has asimilado como tu día a día.

Es bastante probable que tu temor se deba a que tú no te permites conocerte realmente , también a que hayas vivido en un entorno familiar muy controlador y represor, donde no se te haya permitido dar rienda suelta a tus inquietudes ni tampoco a investigar.

El exceso de control se manifiesta en personas con niveles de inseguridad y autoestima bajos, también la necesidad de controlar a los demás, por eso es tan común encontrarnos con amistades, familiares y otras personas, que sean muy dadas a aconsejar, a decir cómo tienes que pensar y qué tienes que hacer en tu vida, pero que luego son incapaces de tomar decisiones por ellos mismos, de esta forma, buscan tomar poder sobre tu vida, para sentir una cierta satisfacción de dominio, ya que les aterra tener que tomar responsabilidades sobre la suya.

De hecho este tipo de comportamientos llevados a niveles extremos son comunes en los perfiles psicópatas, y se suelen ver repartidos en carreras profesionales como la abogacia, cargos directivos, trabajos de comerciales y cargos públicos de responsabilidad entre otros, donde aprovechan sus dotes de control y manipulación.

También es común que ese instinto de control, de preservación de lo conocido, te lleve a establecer relaciones o vivir en entornos que sean parecidos a los que has vivido en tu infancia, o comunes en tu territorio familiar.

No importa si el entorno o la relación es desagradable para ti, mientras te infunda familiaridad, la tranquilidad de lo conocido reforzará tus programas limitantes, para mantenerte en ese confort que en realidad te esta intoxicando.

Ese miedo proviene de dos fuentes, las creencias implantadas en tu familia respecto a la vida, respecto a lo que tienes que hacer, cómo tienes que comportarte, desarrollas unos hábitos para encajar en el modelo que tus padres han creado sobre como tienes que ver el mundo, más allá de ese modelo, lo que hay ahí fuera te puede ocasionar malestar, porque escapa de tu ámbito de control, también el desconocimiento, la falta de información, condicionantes transmitidos por experiencias que has tenido y también por la propia sociedad con sus mensajes de manipulación, también el entorno en el que vives y con quienes te relacionas.

La propia sociedad desarrolla un sistema de rutina predecible. No te detienes a pensar en que vives en un presente incierto, donde cualquier cosa puede pasar, el instinto de supervivencia, la creatividad a flor de piel para construír constantemente nuevos caminos, se ha disipado en ti, no piensas más allá de lo que tus ojos ven, y de lo que tu mente ha normalizado como lo real. Así, a través de los medios de comunicación, la televisión, los programas, se teje una ilusión de normalidad, de cotidianidad, de comportamientos estabilizados, por muy antinaturales que sean con nuestra esencia, los aceptamos sin cuestionarnos qué es lo que ocurre, aunque en nuestro fuero interno, sepamos que algo no acaba de cuadrar del todo.

El T-Rex, es un dinosaurio presuntamente carnívoro caracterizado por poseer unas patas musculosas y fuertes y unas extremidades superiores poco desarrolladas, lo que a priori, podría ser una desventaja, el T-Rex, lo convirtió en algo a su favor, al centralizar toda su energía y voluntad en desarrollar su mandíbula y convertirse en uno de los depredadores más poderosos, pudiendo enfrentarse a dinosaurios como el Triceratops.

¿Qué ha pasado? Seguramente no te esperabas leer algo sobre el T-Rex, tus mecanismos se han roto en ese momento, te he sacado de algo que tu surfistas vestidos de jirafa había concebido de forma premeditada a tener un langostino con paella desarrollo, y eso es lo que pasa, preconcebimos las cosas, las estructuramos y nos creamos reacciones antes de que acontezcan, las vivimos en la mente, recreamos lo que no existe y eso nos crea un estado predeterminado, una expectativa.

Cuando la expectativa se rompe, empieza la verdadera vivencia, es común en relaciones de pareja, en el día a día, cada vez que alguien vive algo que no es lo usual, a menudo la gente se queda paralizada, no sabe cómo reaccionar, porque su mente siempre esta concibiendo todo de forma cíclica, sin estar abiertos a tener que improvisar, algo muy diferente de lo que se puede encontrar alguien en zonas menos desarrolladas, o en terrenos como la selva, donde se puede palpar en la propia naturaleza y en los animales, ese instinto a flor de piel de presente absoluto, inclusive los animales más adaptados a entornos urbanos siguen manteniendo esto, es por esta razón por la cual, cuando nos acercamos a algún animal callejero, suelen reaccionar huyendo o manteniendo las distancias, están muy conectados con el presente, con el hecho de que en cualquier momento, todo puede suceder.

En la practica de las Artes Marciales se instruye a los alumnos a tener la conciencia en presente, hay un concepto interesante denominado el estado “Zanshin” que remite a estar con la mente tranquila a la vez de estar preparados para cualquier cosa.

Pues así es como se pueden observar a los animales, en los humanos en general, se les puede contemplar paseando por las calles con mil doscientas tensiones corporales, frustraciones, estress, provocadas por la preocupación al futuro, al descontrol, cada vez que se produce un accidente, un apagón eléctrico, un terremoto, en general, la gente suele reaccionar con terror absoluto y descontrol, si estuvieran más receptivos al presente y a la impermanencia, seguramente su respuesta sería más diferente, pero no es lo que interesa desarrollar en las masas. Ya que una capacidad de autocontrol desarrollada, nos llevaría a ser más autónomos e independientes, y eso quitaría poder al sistema.

Solemos tener una predisposición a que las cosas acontezcan de una forma determinada. ¿Verdad?. Levantarnos, tener todo perfectamente estructurado, todo lo que vamos a hacer a lo largo del día, nuestra mente.

Rompe la necesidad de control

Es bueno tener una finalidad, un plan de desarrollo en la vida, unos valores, unas inquietudes, unos límites, pero encorsetarnos a vivir las cosas de una forma concreta en todo momento, lo único que hace es reducir nuestra capacidad de crecimiento y de expandirnos, nuestros planes no sólo pueden ser lo que queramos, sino que también pueden ser muchísimo mejor de lo que habíamos imaginado, si somos capaces de permitir que la vida nos muestre todos los caminos posibles a medida que nosotros abrimos nuestra mente a todas esas opciones, eso nos dará muchas herramientas para poder salir de situaciones de conflicto o dificultad, pues ya no nos centraremos en quejarnos en la situación, sino que tendremos la atención abierta a todas las posibilidades y podremos salir de ella de la mejor forma posible.

El querer controlar todo excesivamente es un temor a vivir, y nos cierra la capacidad de resolución y crecimiento.

Esto es algo también extrapolable a la obsesión con el orden, con la perfección, bajo ese manto, se esconden muchos miedos y secretos sobre uno mismo.

A menudo te habrás dicho de emprender algo, una actividad, un proyecto, un cambio en tu vida, pero al final, hay una fuerza que te impide hacerlo, te entra vagancia, pensamientos negativos, de fracaso, desidia, y comienzas a buscar justificaciones en tu comportamiento para ir aplazando eso que ibas a hacer, hasta que terminas olvidándolo, aunque te sientes culpable.

¿Qué fuerza nos impide emprender?

Los miedos al cambio, los programas limitantes del clan familiar (tu no puedes ser superior a tu padre/madre, en la familia nadie ha llegado a tener un negocio, una carrera, por poner unos ejemplos de contratos) el propio sistema de vida de la sociedad, nos induce a crearnos unos patrones de comodidad que terminan repercutiendo en nuestro rendimiento, nos amoldamos al conformismo, a pensar que no llegaremos a nada, y es justamente esa actitud, la que termina por soterrar cualquier opción a transformarnos, disonancia cognitiva.

Los contratos limitantes

En cada familia, se repiten como mantras, expresiones, frases: “Tú no llegarás a nada en tu vida”, “Tienes que ser abogado, como tu padre”, “Tienes que tomar control del negocio familiar”, “Sin ti no sé qué haremos”, “Tienes que estudiar una carrera que te dé dinero”, etc…

Expresiones que son proyectadas por los familiares con frecuencia de forma inconsciente, que al final acaban por arrastrar al individuo a vivir según los patrones de los demás, y no según su verdadera naturaleza, a esto hay que añadir los programas sociales y escolares, que no hacen sino acentuar más las inseguridades y miedos, que nos llevan a desestimar cualquier opción de cambio.

Al final, tenemos pensamientos, asociados a experiencias, y a su vez ambas, a emociones, que generan creencias arraigadas con fuerza por patrones repetitivos anclados en hábitos.

Los contratos limitantes se basan en miedos fomentados por órdenes y prohibiciones, si nos realizamos en lo que queremos en nuestra vida, sentimos un terror enorme, al traicionar las normas del clan familiar, sentimos que podemos ser rechazados y ello nos lleva a dejarnos arrastrar por las máscaras que nos oprimen para encajar en algo que no somos.

Cada pequeño cambio, nos lleva a cambios más grandes

Hay que identificar los pensamientos limitantes, y reprogramarnos, salirnos de la zona de confort mental, social, del entorno, relaciones, todo lo que no alimente nuestros objetivos, y hacer un esfuerzo desde el corazón en cambiar, aunque sea poco a poco, esos pequeños cambios, conducirán a otros más grandes progresivamente.

Marcarse unas metas y acometerlas, con disciplina. Y cuanto mayor sea la inercia para no hacerlo, tenemos que responder con una fuerza mayor y radical si es necesario, para que esos caballos salvajes que moran en nuestra cabeza sean domados y permitamos a nuestra verdadera naturaleza emerger con toda la fuerza.

Libera tu mente

En la medida en que hagamos que nuestra vida sea predecible, estamos limitando nuestra mente, si sabes que vas a vivir dentro de unos minutos, en realidad no estás viviendo, estas permitiendo que tu mente te domine, no sabemos lo que puede pasar, nunca, todo es posible, en todo momento, vive el presente. Cuanto más nos proyectamos a tratar de controlar el futuro, más nos perdemos en ilusiones, y más nos vamos olvidando de lo importante, el ahora, se pueden tener planes a largo y corto plazo, pero se tienen que ejecutar en el presente. Igualmente, no permitas que temores futuros te bloqueen en el ahora, recuerda que constantemente puedes cambiar tu punto de vista y sacar provecho de las circunstancias que estás viviendo, si te permites la suficiente flexibilidad mental para cambiar tu enfoque.

No permitas que la mente te juegue malas pasadas, céntrate en dar pasos certeros desde tu propia autenticidad, también cultiva el ser realista, o lo que es lo mismo, dar lo mejor de ti, en la situación en la que te encuentres, con tu objetivo enfocado, con voluntad, disciplina y siguiendo tu propio ritmo.

Abandona lo seguro, abraza lo incierto. Sé armonía en la incertidumbre, aprende a caminar en la oscuridad, bailando con tu propia luz. Así, en esta situación tendrás miedo, pero respiraló, respira la vida real, y desde hay, comenzarás a sentirte cada vez más libre, y lo más importante, serás tú quien tome la responsabilidad de avanzar en tu vida, da vértigo, pero es el único camino que hay para la completa realización, hay que dar el salto.

Saltando, te darás cuenta de que te tienes a ti, que tienes que cuidarte, desarrollarte y cultivar tus talentos para llegar donde quieras llegar en tu vida, y aunque puedas tener planes para el futuro, serás consciente, que únicamente serán posibles con las elecciones que tú tomes ahora, en el presente, libera tu mente, disponte con toda tu voluntad, enfoque, motivación y salta. Hay que avanzar.