El sentido de la vida.  Una pregunta que asalta la mente de todas las personas practicamente desde que tenemos uso de razón. ¿Por qué estamos aquí? ¿Cual es el propósito de nuestra existencia?. La vasta mayoría de las personas pasan toda su vida tratando de vivir de una forma que no es coherente con su verdadero sentir, se esfuerzan en encajar en unos ritmos de vida que han normalizado como lo que supuestamente tienen que hacer. Así, van pasando las generaciones, y una tras otra, se van encontrando constantemente con lo mismo, un sentimiento de vacío, de insatisfacción, de algo que no acaba de cuadrar. Esta sensación se ha manifestado en personas de toda clase de contexto social, económico y profesional. 

Personas supuestamente realizadas, con recursos económicos, laborales, que viven una vida ostentosa y que, pese a todo, no son felices, no viven con plenitud. No están cómodas consigo mismas. ¿Te has sentido así alguna vez? Estoy seguro de que sí. A lo largo de mi vida, he conocido a pocas personas que realmente vivan en coherencia con lo que son. La vasta mayoría, vivimos supeditados a la ilusión de vida que desde la sociedad, el sistema, se nos condiciona a aceptar como lo normal, como lo natural, en realidad, es una filosofía que nos lleva a huir de nosotros mismos. 

Es la inconsciencia de impedir sentirnos de forma natural, lo que nos impide hallar el sentido de la vida. En realidad, no existe una respuesta intelectual para vivir, es algo que cada uno de nosotros tenemos que encontrar desde el alma, desde el corazón, desde el amor.

Para mí el amor se basa en la fidelidad, aceptar lo que somos, aceptarlo completamente, esto comporta la mayoría de las veces, ir más allá de todo lo que se puede haber normalizado a lo largo de varias generaciones, tanto a nivel familiar, como social, aceptar el rechazo como una respuesta mayoritaria por parte de la gente con la que te relacionabas, soltar el apego por miedo a la soledad, renunciar a la comodidad de tener algo controlado y establecido, por una incertidumbre sana, que estimule la creatividad, el desarrollo de la imaginación, la expansión de la conciencia. 

Por qué al final, si queremos aspirar a hallar el sentido de vivir, primero tenemos que desprendernos de todo aquello que nos desconecta de la fuente, de la conexión con el universo, con la conciencia cósmica.

Existe un antes y un después en todos los seres humanos que conectan con su ser esencial, se desprenden de las máscaras para encajar, se desprenden de hábitos y comportamientos incoherentes y abrazan con totalidad la no definición.

Es un camino que para la mayoría supone riesgo, aventura, también miedo, pero desde mi experiencia, no creo que exista otra forma de poder vivir plenamente. Las cárceles las construímos nosotros, alimentando los propios muros que se han transmitido a lo largo de la historia de nuestra existencia, hombres, mujeres, ancianos, niños y niñas, todos conectados, en un enorme bosque expansivo, donde todas las épocas se tocan, donde todas las generaciones se comunican, en el momento en que uno cambia, empieza una transformación global, la respuesta esta en nosotros, no somos seres disociados del resto, crecemos y vivimos en colectividad, sólo en colectividad podremos hallar el sentido de la vida, todos somos creadores de la realidad, y la realidad depende de nuestra coherencia.

Un colectivo de individuos sin conexión con la fuente, alimentará una mentira, y la mentira crecerá en la medida en que el miedo de cada individuo este enfocado en la permanencia de la ilusión por temor al dolor que pueda suponer abrazar la verdad. Irónicamente, el miedo a cambiar, a conectar, nos lleva a separarnos de lo que verdaderamente somos. 

El sentido de la vida, es justamente, liberarnos de toda apariencia, y dejar que lo que tenga que caer, caiga.

Vivimos tiempos donde es fundamental que dejemos de alimentar lo que nos está destruyendo. Te sugiero que como individuo, si realmente quieres que la sociedad genere un cambio, que empieces por ti, que pases revista de todos los aspectos de tu existencia.

Habla en voz alta contigo, pregúntate si realmente vives con satisfacción. ¿Cuanto tiempo inviertes cada día en darte amor?¿En mimarte?¿Cuanto tiempo inviertes cada día en desarrollar nuevas habilidades?. ¿Eres fiel realmente a lo que te dice el corazón?. ¿Las relaciones que estableces cada día te están llevando a conectar contigo o más bien te alejan de lo que eres?.

Nuestro tiempo es valioso, nuestra existencia es limitada. De cada uno de nosotros depende que podamos construír una sociedad basada en el amor, en la realidad verdadera. Donde dejemos de invadir el espacio de los demás, donde dejemos de castigarnos con trabajos que devoran nuestra energía, donde dejemos de relacionarnos con personas que realmente no amamos. 

El sentido de la vida viene predefinido por la opertura que tengamos para amar. Cuanto más nos amemos, más amaremos, y más se expandirá la realidad, a un nivel global, que generará cambios a corto, medio y largo plazo. 

El amor nos hace libres, y el amor es la verdad, la verdad nos hará libres, la verdad, es el sentido de la vida. 

Pero cada cual tiene que hallar su propia verdad, porqué nadie está en disposición de la verdad. 

Abraza tu esencia, asume las consecuencias y sigue avanzando.

No tengas miedo de cambiar de camino todas las veces que sea necesario, no tengas miedo de asumir los riesgos que tengas que asumir para vivir la vida que quieras vivir. 

No tengas miedo de ir a contracorriente, aunque nadie haga lo mismo que tú, no permitas que nada ni nadie te limite o te diga lo que tienes que hacer con tu tiempo.

Escucha tu intuición, ese sentimiento que todos tenemos, que nos dice cuando vamos por buen camino o por mal camino, que nos anticipa muchas veces si esa relación va a ser buena o mala para nosotros, escucha esa señal, observa con atención el mundo, deja que la vida te hable, deja que lo que tenga que pasar, pase. 

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