Qué es una relación tóxica de pareja. Voy a exponer mi opinión de forma totalmente libre a los condicionantes sociales con los que constantemente nos están bombardeando a través de los medios “de comunicación”. Lo que estas a punto de leer, se basa en mi propia experiencia personal, con mi familia, con mis parejas, y con todas las personas que he conocido y tratado a lo largo de mi vida. Dicha opinión es la que tengo en el presente y considero necesario hablar desde mi voz, para abrir espacio a otras realidades que difieren de lo establecido.

Por otro lado, si en tu caso, también tienes una opinión diferente de la mía y también de lo masificado por el sistema, estaré encantado de leerte.

¿Qué busca la persona que maltrata?

En primer lugar, a la hora de explorar el tema de las relaciones de pareja tóxicas, hay que entrar en el maltrato, habría que profundizar en su finalidad. La persona o personas que maltratan, buscan saciar algo, una necesidad, un vacío, una pulsión, que se manifiesta en ese tipo de comportamiento, podríamos decir que la persona maltratadora, busca dominar, tomar poder sobre uno o varios individuos y para lograrlo se vale de sus propias herramientas para conseguirlo.

Esta persona, para desarrollar ese comportamiento, se ha tenido que críar con una serie de condicionantes que hayan terminado configurando su personalidad hacía esa forma de ser.

Aquí existen varios caminos para que una persona se convierta en maltratadora o maltratada, puede darse una de ellas, o todas a la vez.

Creencias y experiencias generadas desde la familia

Cuando nacemos en el clan familiar, como seres indefensos y totalmente dependientes, podemos criarnos en un entorno que sea claramente hostil hacia nosotros y adaptarnos a ello para sobrevivir, nuestros padres, además, crearán una impronta en nuestra personalidad, basada en las creencias que hayan sido inoculadas en ambos a través de las generaciones anteriores, dicha impronta puede establecerse a través de la comunicación verbal, no verbal y física, con tal de seguir perpetuando los patrones característicos del clan familiar, lo que a un nivel primario, vendrían a ser, los rasgos que determinan que pertecen a esa familia.

La vivencia dolorosa genera un trauma en nuestra psique, y cuanto más se repitan los acontecimientos, peor, ya que eso irá derivando en que para sobrevivir a la situación, nuestra personalidad cada vez se vaya transformando más, esa adaptación puede llevarnos a comportamientos de sumisión o de imposición al alcanzar la edad adulta, ya que imitaremos inconscientemente los modelos comportamentales adquiridos por el clan familiar.

Por ejemplo:

– Una familia con un padre y una madre que no deseaban tener un hij@ y proyectan toda su frustración en nosotros, haciéndonos sentir culpables por haber nacido, creando en nuestra psique una creencia de rechazo muy fuerte y una necesidad de someternos a los designios de nuestro padre y nuestra madre para complacerles.

Esto puede derivar en que la persona que viva esta situación, emule el comportamiento del hij@ que quiere ser amado y busque una persona maltratadora que lo desprecie, de igual forma que hacían sus padres, o bien, que adquiera un comportamiento de persona maltratadora, buscando en este caso una persona sumisa. También pueden darse ambos roles en la misma persona, siendo víctima y maltratadora a la vez. Es una forma de no asumir responsabilidades, desprenderse del sentimiento de culpa y manipular.

– Un padre o madre que abusa sexualmente de sus hij@s, creando una creencia arraigada de que hay que someterse a la violación para que nos amen, esto puede derivar que en la edad adulta, la persona que ha sufrido este maltrato, se convierta en una persona reincidente en la violación o bien que se encuentre en situaciones y con personas que tengan conductas de desprecio y abuso hacia su persona.

– Una persona que se cría en un entorno familiar donde se desprecia a la mujer/hombre , puede adquirir comportamientos de desprecio a la mujer / hombre que pueden conllevar el maltrato a todos los niveles, también puede llegar a despreciarse a sí mism@ y buscarse relaciones con personas que l@ desprecien y l@ maltraten.

– Una persona que ha sido abandonada por sus padres a edad temprana, que ha vivido una situación de divorcio y separación altamente conflictiva, o una persona que se ha criado desde su nacimiento en orfanatos. La creencia arraigada puede ser la culpabilidad, sentirse culpables de la separación de sus padres o bien una elevada desvalorización al no sentirse acogido por ninguna estructura de personas que lo acojan. Esto puede derivar a comportamientos altamente destructivos que pueden ocasionar el maltrato a varios niveles a parejas. Siguiendo la creencia inconsciente de que no merecen ser amad@s.

Creencias y experiencias generadas desde la sociedad

– Medios de comunicación

La sociedad establece una serie de códigos de conducta para manipular a nuestra especie y mantenernos divididos, por norma general, los planes que establecen son a largo plazo, con una duración estimada de varias décadas donde van asentando sus políticas y movimientos conductuales a través de sucesos, información repetitiva a través de los medios de comunicación con tal de ir estableciendo la visión de la “realidad” que a ellos les concierne alimentar, su manipulación suele estar infundada siempre en la transmisión de sentimientos de culpabilidad por ser lo que somos, alimentar el victimismo y la necesidad de exponer una superioridad moral en el caso de que pensemos y obremos como supuestamente tenemos que hacerlo.

Así se construyen policias del pensamiento en la masa humana, siendo las mismas personas las que critiquen y condenen a sus similares por opinar y exponer libremente su pensamiento, sobre todo, cuando difiere de lo establecido. Es a través de este tipo de ingeniería social como las personas cada vez son más reacias a aceptar opiniones divergentes a lo normalizado, también son altamente susceptibles y se victimizan con gran facilidad, cuando algo no entra dentro de sus programas mentales.

– Religión

En diferentes culturas se estipulan una serie de normas establecidas a cada individuo según su sexo, dichas normas suelen acarrear una moralidad de lo que está bien y lo que está mal para hombre y mujer, lo cual deriva muchas veces en comportamientos denigrantes y de explotación y maltrato, esto se ha ido viendo a lo largo y ancho de la historia humana tanto a nivel nativo con los habitantes de una región, como con las colonizaciones por parte de otras culturas a otros continentes.

Al ser algo socialmente aceptado, el maltrato se normaliza como algo cotidiano y necesario. Estas normas suelen estar atribuidas a órdenes religiosas que han tergirversado la moral a través de la repetición de su propia visión de las cosas, exactamente lo mismo que sucede con los medios de comunicación, de esta forma, las masas acaban normalizando lo que se difunde.

Así podemos observar culturas que condenan a las personas homosexuales, que martirizan a las mujeres y los niños, mutilando sus órganos sexuales, prostituyéndolos, usando a hombres como esclavos, niños como soldados y tráfico de órganos, mujeres que visten con todo el cuerpo cubierto, hombres que violan impunemente a las mujeres que no vistan según sus creencias, personas que imponen su cultura y creencias en otros sitios por considerar que ellos poseen su verdad.

– Cultura

A través de la televisión, las películas, el cine, los libros, los personajes de series populares, se adoctrina a las masas para que tengan una reacción determinada frente a algo. Si se quiere normalizar algo en la sociedad, lo primero que se suele hacer, es normalizarlo y verlo como algo normal en las películas y las series, que son potentes herramientas para llegar a las masas.

Si te fijas y miras atrás en el tiempo, verás que muchos precursores de modas y filosofías de vida, provinieron de personajes de películas que transmitieron unos mensajes concretos, a su vez, este discurso solía acompañarse con campañas políticas y también con los medios de comunicación. De esta forma, se crea la ilusión de que todo esta cambiando hacía esos objetivos que el sistema persigue normalizar en la masa.

– Política

A través de los partidios políticos, financiados normalmente por corporaciones con intereses dudosos sobre el porvenir humano, se crean movimientos ideológicos que fragmenten la opinión, suelen gustar de dividir la percepción de unidad en las masas, creando contradicciones internas cuanto más se identifica una persona con un partido o un movimiento en concreto, viendo de esta forma que cuando una persona opina de forma diferente a lo que un movimiento o partido dictamine, la persona directamente ya la tilde de “enemiga” en vez de escuchar una versión de las cosas diferente.

De esta forma se crean masas adoctrinadas y dispuestas a defender los intereses de una minoría, creyendo que es lo mejor para una mayoría. Cuando en realidad están siendo usados con el pretexto de la justificación moral del concepto de lo que esta bien.

Lo que ocurre al final es que a través de la ingeniería social, se pueden convertir a las masas en maltratadores de otras personas, por el simple hecho de que esas personas opinan de forma diferente a la mayoría. Es un gran problema, pues, se normalizan comportamientos y la gente pierde el propio sentido común de actúar, sentir y razonar, según su propia coherencia.

Desde mi punto de vista, es justamente lo que buscan, que la sociedad se convierta en un caldo de cultivo de vérdugos de la moralidad y lo políticamente correcto, aunque ello se haya impuesto única y exclusivamente para fragmentarnos y explotarnos más convenientemente.

Perfil de persona maltratada y maltratadora

Algunos ejemplos, se pueden dar varios perfiles en una misma persona:

Las seductoras

Personas con un elevado carisma, muy dadas a relacionarse socialmente, con éxito laboral, material. Buscan satisfacer sus propias carencias emocionales, encubiertas de una falsa seguridad, cuando establecen una relación, sus máscaras se empiezan a tambalear, tienen una enorme dependencia por la otra persona y tienen que controlarlo absolutamente todo. No respetan la opinión ajena, siempre intentan tener la razón, son incapaces de improvisar sobre la marcha con nada, viven con una enorme ansiedad y tienen miedo al rechazo.

Distantes emocionales

Personas muy atractivas, que cuando establecen una relación afectiva, tienen miedo a sufrir daños y comienzan a establecer normas y distancias ante cualquier cosa. Emocionalmente están ancladas en el ego infantil, dañado por los traumas pasados. También es posible que hagan daño a la otra persona y la desquicien para tener una justificación para abandonar a esa persona.

Supremacistas morales

Se puede dar el caso de una persona maltratadora que tenga construída una imagen pública moralmente buena, activista por los derechos de los animales, que defienda la igualdad, todo esto es una máscara, ya que necesita canalizar su culpabilidad interna de alguna forma, internamente puede tener mucho odio, rabía y desvalorización, ya que lo que busca justamente, es sentirse buena persona, por que internamente no se soporta, puede tener unos comportamientos altamente victimistas con sus parejas y también manipuladores, juzgando cualquier comportamiento que no tase con su estructura mental.

Puede ser una persona que se haya criado en entornos familiares muy opresivos, que haya sufrido abusos sexuales y que tenga rechazo a sus propios instintos destructivos, creándose una imagen artificial de sí mism@ que mantiene en su día a día y que luego proyecta en la intimidad con sus personas de mayor confianza.

Victimistas

Podemos encontrarnos con una persona maltratada, que se haya criado en un entorno familiar con figuras abusadoras, y que sienta atracción por personas maltratadoras y con carácter, la persona desarrollará una gran fijación por su pareja tóxica, sintiendo internamente la necesidad de salvar a esta persona, emplear su fuerza y energía para algo mejor, y normalizará el maltrato verbal, físico y sexual, compadeciendo a esta persona y esforzándose en tratar de que cambie, en realidad, es una proyección de sus egos, que buscan la aprobación que no han tenido de sus padres.

Este tipo de personas maltratadas, tras sufrir este tipo de experiencias, pueden polarizarse mucho, y convertirse en maltratadoras inconscientes, encubriéndose en apariencias de buenas personas pero internamente teniendo muchos miedos y traumas que proyectarán en futuras parejas, es posible que terminen desquiciando a sus parejas y provocando que la otra persona estalle, pero no asumirán ningún tipo de responsabilidad, achacando los problemas a la pareja.

Narcisistas

Las personas maltradas o maltradoras, suelen tener una serie de patrones característicos, pueden ser ambas narcisistas, ya que tienen la autoestima baja y buscan llamar la atención, también pueden tener el síndrome de salvar a las personas que están mal, proyectándose así como seres útiles, que en realidad es una forma de imponerse por encima de la voluntad de la otra persona, suelen padecer de ansiedad, tener hiper sensibilidad, también pueden vincularse muy estrechamente a movimientos y grupos, como forma de encubrir su propio malestar. De esta forma, proyectan el mal al exterior, en vez de trabajar su propio interior.

Dependientes

También podemos encontrarnos personas maltratadas, con la autoestima por los suelos , con una imagen personal descuidada, con dificultades económicas, materiales, para salir adelante, problemas de salud producto de lo que han ido somatizando con los años, también adicciones.

Pueden buscar una persona fuerte que las ayude a salir adelante, ya que no se ven capaces de hacerlo por sus propios medios, es aquí donde puede aparecer la figura de la persona maltratadora como alguien que se presente inicialmente como una muy buena persona, pero que se irá descubriendo como alguien que en realidad, busca tomar poder sobre la vida de la otra persona al precio que sea necesario.

Podemos encontrar diferentes formas de maltrato:

– Maltrato psicológico: Caracterizado por emplear palabras, frases, recursos y argumentos para ir medrando la psique de la víctima, desvalorizaciones disfrazadas de “bromas” también suelen ser recurrentes. Chantaje emocional y proyectar culpabilidad, amenazas.

– Maltrato físico: Desde golpear a la agresión sexual. Suelen victimizarse después de haber cometido la agresión, también pueden chantajear emocionalmente a la víctima.

– Maltrato pasivo: No prestar atención a la persona cuando dice algo, castigarla sin hablarle o no prestándole atención.

Mi experiencia

Me he criado desde pequeño en un entorno familiar altamente conflictivo y hostil con figuras maltratadoras de ambos sexos.

Por parte de madre, mi abuela, proveniente de una estructura militar franquista, con alto poder adquisitivo, con un padre que se dedicaba a ejecutar a las víctimas del franquismo, extorsionaba y chantajeaba a mi abuelo, también atacaba psicológicamente a mi madre, a la cual, siempre le echaba en cara que casi se muere en el parto por culpa de ella, lo cual era una mentira, simplemente, para poderla manipular, las hermanas de mi madre, mis tías, eran mujeres altamente susceptibles, manipuladoras y chantajistas emocionales de primera, constantemente estaban atacando a mi madre o pidiéndole favores, con sus hermanos tuvo mejor relación en general.

Por parte de padre, se crío en una familia desestructurada con un padre alcohólico y una madre muy sufridora y matriarcal, todos empezaron a trabajar a edades muy tempranas, reprimiéndoles mucho sus intereses propios, mi abuela reprendía mucho a mi padre y se burlaba de él, mi padre creció sintiéndose anulado por su madre y sus hermanos y teniendo un padre que no conocía y que odiaba por su comportamiento.

Todo esto terminó repercutiendo en la relación de mis padres por supuesto, pasando transiciones duras entre ellos, discusiones, intentos de separación, problemas con el alcohol.

Evidentemente, todo esto que viví desde pequeño, acabó creando en mi psique, un patrón inconsciente familiar, sentía atracción por chicas con un historial familiar similar al mío.

Así tuve relaciones de pareja con chicas con padres ausentes, padres maltratadores, o que habían sufrido violación en edades muy tempranas. Puedo decir que he vivido situaciones muy bonitas con la mitad de las chicas con las que he estado, y con la otra mitad, situaciones verdaderamente infernales.

Todo producto de las configuraciones que se habían ido introduciendo en sus inconscientes. Había un grupo de mis relaciones que habían sido conscientes de sus traumas y los habían trabajado desde lo constructivo y habían logrado encauzar su vida y salir adelante, y la otra parte, habían tomado la victimización y la queja como la vía para huír de sus conflictos, teniéndome a mí como saco de boxeo con quien proyectar sus demonios, debido a mi “fuerza”.

Suelo trabajar más con mujeres que con hombres en mis consultas, y creo que es algo que se debe más a las convenciones sociales que a otra cosa. La mayoría de mujeres que estoy tratando, han sufrido maltrato a algún nivel, ya sea por sus parejas, o familiares. Los pocos hombres que he tratado, han sufrido maltrato por parte familiar y también por alguna pareja, pero están menos dados a la opertura a estos temas por vergüenza. Las mujeres que he tratado, muchas, tienen unos programas familiares tan arraigados, que tienen que polarizar mucho las repercusiones que pueden llegar a sufrir si no cambian sus comportamientos tóxicos en las relaciones.

Tanto hombre como mujer, somos víctimas ambos de unos programas sociales que llevan décadas en gestación, y van por fases. Invito a que indagues sobre las personas que financiaron los movimientos sociales actuales en el pasado y con qué finalidad.

La sociedad nos está volviendo loc@s a ambos sexos, polarizando nuestros mecanismos naturales de comportamiento, la familia ha sido cómplice de esto desde hace generaciones atrás, desde la irrupción de las sociedades industriales, el empleo del hombre en el primer mundo como mano de obra, generando familias ausentes formadas por mujeres que cuidaban a sus hijos, y posteriormente, incorporando a la mujer al mismo horario laboral de explotación que el hombre, derivando esto en niños y niñas más dependientes de la escuela y los medios de comunicación para ser “educados”.

Con hombre y mujer más pendientes de su desarrollo profesional que el personal, tenemos ya una perfecta estructura de adoctrinamiento social para lavar los cerebros de los niños en las estructuras escolares y mediáticas.

A mi parecer, creo que se nos está ocultando la verdad respecto a la verdadera forma del maltrato en la sociedad. Por supuesto, esta es mi percepción, basándome en lo que he vivido y veo cada día.

En mi opinión, toda forma de vida, sea del tipo que sea, hombre, mujer, animal, debe ser igualmente respetado, gozar de la misma libertad y respeto.

En el momento en que nos posicionamos como especie como algo moralmente superior en detrimento del otr@, nos estamos convirtiendo en maltratadores encubiertos al servicio de las agendas globales. En el momento en que esto se convierte en una competición de quien esta más maltratad@, perdemos el foco. Todos los seres vivos estamos siendo sometidos por otros seres vivos. Punto. Somos una masa oprimida por una minoría. Y la masa alimenta la opresión, porque en vez de conectar con su naturaleza, alimenta la ilusión de fragmentación, fabricada justamente para dividirnos y seguir explotándonos.

Y creo que ya nos maltrata lo suficiente esta sociedad, como encima, alimentar sus propias corrientes sociales de ingeniería y manipulación para destrozarnos los unos a los otros.

Más amor propio, más conciencia, comprensión, menos victimización y compararnos, más unión y cooperación, sin etiquetas, sin agrupaciones de ningún tipo, siendo lo que somos, desde lo natural, hay que cuidar de nuestros niñ@s, hay que cuidar de nuestros mayores, hay que cuidar la naturaleza. Esta es mi exposición.

Por encima de todo, seamos humanos.

Hay que Avanzar

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