Niños mutantes. Todos los somos, esta en nuestra esencia desde que venimos a este mundo, conectados al poder creador, a la fuente universal, donde todo está en constante cambio, en constante expansión, y siempre seguirá con nosotros, pues, la esencia siempe permanece, aunque físicamente cambiemos, somos algo más que un cuerpo. 

Lamentablemente, ese potencial con el que nacemos, que podría conducirnos a la creación de una sociedad humana maravillosa, creativa, cooperativa, abundante, artística, equilibrada, se va al traste desde nuestro nacimiento. El sistema ha intervenido durante generaciones en nuestro proceso natural de gestación, provocando que hasta nuestra gestación en el vientre de nuestra madre se vea afectado por múltiples programaciones que desvían nuestro poder verdadero y opacan la capacidad de realizarnos en la vida desde lo que podemos aportar.

Existen dos fuerzas, una fuerza imitadora, que nos empuja a repetir el pasado, anclarnos en tradiciones, hábitos, creencias, por obsoletas y nocivas que sean, para encajar en el modelo familiar y social, y una fuerza creadora, conectada a la energía de la fuente, a la innovación, a la creatividad, al avance.

Tenemos que pensar que nuestros padres, arrastran programas inconscientes de sus abuelos y bisabuelos, el entorno en el que viven, su nivel intelectual, su desarrollo emocional, su relación con su cuerpo, con lo material, su energía sexual, sus creencias, prohibiciones, sus experiencias, están ya afectándonos en el vientre de nuestra madre, porqué desde el inconsciente, todo se va transmitiendo, aparte de lo que nuestra madre este experimentando en el embarazo, todo afecta al feto en gestación, unido a nivel simbiótico con su madre, en intercambio a nivel celular, sensorial con lo que la madre experimenta, siente, necesita. 

El nacimiento también nos repercute, ya que la mayoría de partos actualmente se realizan de una forma muy distante a la natural, dejando a la madre en una postura ridícula que impide la plena colaboración entre ella y el bebé y haciéndola dependiente del personal del hospital, lo cual puede generar problemáticas en los partos que también afectarán a nivel sensorial al bebé. 

Después, la asignación del nombre, nacionalidad, cultura, idioma, el adoctrinamiento escolar, el ocio, la ausencia de los padres por el trabajo, acaban creando un constructo complejo que deviene en que los niños dejen paulatinamente de ser, y se enfoquen en hacer, en producir, en demostrar que valen, en vez de amarse por lo que son. 

El sistema está diseñado para crear familias tóxicas disfuncionales a través de la explotación de los recursos del hombre y la mujer. Es ingeniería social aplicada a la política de control de masas. 

Si te detienes a pensar un momento, te darás cuenta, que tus padres, nuestros padres, mayormente, han repetido los patrones de tus abuelos y bisabuelos, pautas de comportamiento, profesiones, enfermedades, hábitos, vicios, accidentes, fechas de nacimiento, te invito a que investigues, te sorprenderás de lo que encuentras. A lo largo de mis 17 años de trabajo en mi árbol familiar, he descubierto infinidad de cosas que me han sorprendido mucho, y en estos casi 3 años que llevo como consultor de árbol familiar en Hay que Avanzar, los cientos de estudios de árbol que he realizado, me han llevado a la misma conclusión. Los patrones familiares tienen una precisión matemática. 

De esta manera, los niños, seres increíbles, iluminados, genios en potencia, van castrando sus verdaderas capacidades para encajar. En una estructura familiar con padres que pasan poco tiempo con ellos, y el poco que pasan, lo hacen frente al televisor, o teniendo conversaciones superfluas, planas, sin contenido, ocupando más horas de actividades extraescolares, después buscando relacionarse con amistades que los puedan entender, entrando en grupos, colectivos, y finalmente, viviendo una vida falsa, alimentada constantemente por el academicismo, las fiestas de fin de semana, seguir las tradiciones, las rutinas, complacer a los padres, vivir para ellos, no para ser lo que son, o bien seguir la pauta de destrucción implementada por el sentimiento de desvalorización con la familia. Los programas inconscientes siempre tienen polaridad de sumisión o de imposición, se puede dar una polaridad o ambas en cada individuo y puede afectar a varios centros de gestación (mente, emoción, cuerpo, sexo). 

Si quieres aprender a profundizar en tu árbol familiar, tomar conciencia de los centros de gestión y los programas que puedes haber desarrollado desde tu infancia, te lo explico todo en detalle en mi curso origen.

Para mí es fundamental que si queremos desarrollar una sociedad en armonía, y elevar el nivel de conciencia de la humanidad, empecemos por sanar nuestros programas inconscientes familiares, el trabajo que realicemos como adultos, afectará a nuestros hijos en el futuro. Unos padres desarrollados, realizados, presentes, amorosos, atentos, que sepan dar espacio, escuchar y valorar, que sepan estar sin invadir, acompañar sin apego, pueden alimentar hijos fuertes, desarrollados, que avancen hacia la consecución de sus verdaderas potencialidades. 

Niños mutantes, preparados para transformar nuestra realidad, libres de ataduras, con la fortaleza para aguantar golpes y seguir adelante, creativos y sinceros.
Alimentarán una sociedad que pide a gritos una reformulación integral en todos los aspectos. 

Por eso, si eres padre, madre, y tienes hijos, alimenta sus pasiones, no les impongas que realicen aquello que tú no has podido realizar, no castres sus talentos verdaderos, si no son buenos en matemáticas y se les da bien el dibujo, apuntalos a dibujo, que desarrollen sus capacidades, no hay nada peor en esta sociedad que un niño no realizado, que en el futuro se convierte en un adulto frustrado, acomplejado, castrado y castrador, sumiso. 

El futuro siempre ha sido de los niños mutantes, porqué mutantes todos somos, está en nuestra naturaleza cambiar, somos seres transformadores, pero para que eso sea posible, nosotros como adultos tenemos que tomar la responsabilidad de empezar a cambiar, los niños imitan el comportamiento de los padres, unos padres mutantes, conscientes, llevarán a sus hijos a que desarrollen su potencialidad al máximo. 

Yo siempre me digo, que tengo que desarrollarme al máximo, estar lo más sano posible, realizarme al máximo, para que, si llega el momento de ser padre, mis hijos puedan crecer con la mayor libertad de programas posible. Si a día de hoy existen herramientas para ello, creo que es responsabilidad de todos convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos para inspirar a nuestros niños a que hagan lo propio. El ejemplo es la mayor maestría que tenemos.

La conciencia tiene que abrirse paso. Hay que darles a nuestros niños, el poder de superarnos, de ser mejores que nosotros, de realizarse plenamente, de liberarse de cadenas, de programas, de permitirse ser, soltar las apariencias. Así, la verdad se abrirá paso, y una sociedad más sana será posible. 

Es posible, pero hay que avanzar.

Aprovecho para recomendarte un libro creado por dos de mis mejores amigos. 

Iberian El Despertar de los Niños Índigo

Este libro trata de lo que he abordado en este post:

En un mundo donde las personas viven felices pegadas a sus teléfonos móviles, la creatividad desaparece y la imaginación se apaga a cada segundo que pasa sin que nadie se dé cuenta. Héctor, Nadia y Toshi son tres niños de 11 años que conocerán a los misteriosos Iberian, seres unidos a ellos por el poder de su imaginación. Juntos deberán enfrentarse a las peligrosas Fantasías Oscuras y desvelar los misterios de la leyenda de los Niños Índigo.

(Votos: 0 Promedio: 0)