Ella era joven, quería llegar lejos en la vida. Era una mujer con muchos sueños y objetivos por hacer. Ella quería ser escritora, bailarina, psicóloga, quería viajar por el mundo libremente, conocer otros lugares, otras personas, otras culturas, quería bailar en escenarios hasta el agotamiento, escribir relatos de aventuras, ayudar a la gente, todo eso le fascinaba.

Por alguna razón, siempre que ella se lanzaba a realizar algo, le invadía un sentimiento de tristeza, de vagueza, se entregaba pero no terminaba de arrancar, empezó la carrera de psicologia, pero se aburría en las clases, le parecía todo demasiado complejo y terminó por abandonar la carrera, empezó a hacer clases de baile, pero el centro donde estudiaba no le gustaba, tenía problemas con sus maestros y terminó dejándolo, no volvió a mirar ninguna escuela más, quería viajar por el mundo, pero se echó de pareja a un hombre muy sedentario, dejado, que llevaba toda su vida trabajando en el mismo trabajo, con un sueldo estable y un piso amplio, ella se fué a vivir con este hombre, empezó a trabajar como secretaria 8 horas al día, el poco tiempo que le quedaba para ella misma lo invertía en ver series con su pareja, comer, cenar, ir a comprar comida o ir a comprarse caprichos, así, sus inquietudes se fueron apagando, viajó de vez en cuando con la pareja, a hacerse fotos a los monumentos, a realizar los recorridos turísticos que todo el mundo hace, se mudaron a una casa más grande y tuvieron hijos y ella, pese a todo, pese a tener un trabajo estable, una pareja estable, una casa, hijos, sentía que se estaba perdiendo algo importante.

“Ella era joven, quería llegar lejos en la vida. Era una mujer con muchos sueños y objetivos por hacer. Ella quería ser escritora, bailarina, psicóloga, quería viajar por el mundo libremente, conocer otros lugares, otras personas, otras culturas, quería bailar en escenarios hasta el agotamiento, escribir relatos de aventuras, ayudar a la gente, todo eso le fascinaba”

Un día despertó con una enorme tristeza clavada en su pecho, no sabía de qué se trataba, fué al médico, el médico le diagnosticó hipertensión, ansiedad y le recetó unos medicamentos que ella empezó a tomar, quiso apuntarse a hacer gimnasia, pero no podía permitírselo, la hipoteca de su nueva casa y las actividades de los niños no le dejaban margen económico para gastar dinero en actividades para ella. Su pareja empezó a coger peso y a tener problemas coronarios, ella se sintió cada vez más frustrada, su aspecto empezó a empeorar, se sentía cada vez más insegura y más triste, su marido no la entendía y además la comunicación con él empezó a empeorar.

Su marido cada vez llegaba más tarde a casa, o estaba ausente cuando llegaba, se sentaba en el sofá y se ponía a ver el fútbol o cualquier otro programa, ella permanecía sentada en el sofá, callada, mirando el televisor, su tristeza se empezó a convertir en rabía, en ira, que terminaba pagando con sus hijos, cada vez que ellos gritaban de alegría o estaban jugando con algo, ella les increpaba de que no hicieran tanto ruido, comenzó a obsesionarse con el órden excesivo, con la limpieza excesiva, se pasaba los días desesperada por tener la casa limpia, impidiendo incluso que sus hijos jugarán con el espacio, forzó a su marido a invertir dinero en reformas de la casa, ella necesitaba renovarlo todo, así, se endeudaron más, también compraron un coche nuevo, y apenas podían llegar a final de mes.

“Por alguna razón, siempre que ella se lanzaba a realizar algo, le invadía un sentimiento de tristeza, de vagueza, se entregaba pero no terminaba de arrancar”

Ella despertaba cada mañana con un enorme malestar, solía acostarse sola por las noches, ya que su marido le decía que tenía reuniones importantes, una noche, su marido llegó a casa muy borracho y con una camisa llena de marcas de pintalabios. Ella sabía que su marido estaba con otra mujer, pero tampoco le sorprendía.

La terminaron despidiendo de su puesto de trabajo, le dijeron que ya no rendía como antes y que su imagen había empeorado mucho, ella decidió quedarse en casa, encerrarse en su limpieza, en sus compras, limitar a sus hijos y aguantar a su marido.

A veces cogía una libreta y un bolígrafo y sentia la pulsión de escribir algo, recordaba que hubo un tiempo en que ella tenía muchos sueños, muchos objetivos y muchas ganas de contar cosas, pero ahora no le salían las palabras. 

Una tarde, estaba comprando en el super mercado y en la cola, justo delante de ella, había una chica joven cargando con una mochila muy grande a sus espaldas, no tendría más de 20 o 30 años. La chica cuando fué a pagar no encontraba su cartera y la mochila se le abrió, dejando caer libros, pasaportes y fotografías. A ella le impactó ver eso, la joven chica había estado en todas partes, había conocido a muchas personas, y había escrito mucho de su puño y letra, ella no pudo contener sus lágrimas y cayó de rodillas al suelo. La joven chica cogió las mejillas de ella y le dijo que no tenía por qué llorar ni lamentarse, que todavía estaba a tiempo de hacer todo lo que quisiera en su vida, pero que tenía que tomar las decisiones correctas, ser fiel a su ser esencial, no sacrificar su libertad por su comodidad y luchar por todos sus sueños.

De pronto ella abrió los ojos, se encontraba en la habitación de la casa de sus padres, era joven, había soñado toda una vida de malas decisiones, una vida de programas familiares inconscientes que la habían dominado y la habían conducido a complacer a los demás en vez de a sí misma, se había visto sucumbir a cada uno de sus miedos, hasta convertirse en la viva imagen de sus padres.

Así que ella decidió, estudió y se sacó la carrera de psicología, y después se fué a viajar por el mundo con una mochila a cuestas como equipaje, viajando conoció a gente de muchas culturas y ámbitos, y estando en Tailandia empezó a estudiar danza, se formó con los mejores, cuando volvió a su país, estuvo unos meses impartiendo clases de baile, hasta que un alumno le dijo que podría trabajar como bailarina en espectaculos teatrales, así, ella probó, y volvió a marchar, durante meses luchó y terminó auditando para bailarina de musicales.

“Todavía estaba a tiempo de hacer todo lo que quisiera en su vida, pero que tenía que tomar las decisiones correctas, ser fiel a su ser esencial, no sacrificar su libertad por su comodidad y luchar por todos sus sueños”

Durante el tiempo que trabajó como bailarina de musicales escribió un libro contando su historia, una historia que inspiró a muchísimas personas, el libro se convirtió en un gran éxito y ella, cuando alcanzó una edad más madura, se dedicó a dar charlas motivacionales contando su experiencia e inspirando a otras personas a confrontar sus limites e ir más allá.

Todos tenemos estas dos vertientes, puedes escoger ser como la mayoria, tener una vida aburrida, prosaica, carente de riesgo, de chispa, o lanzarte con todas tus fuerzas a vivir la vida que quieres, la vida que te mereces. 

De ti depende, de nadie más, yo ya estoy en el camino, mi camino. ¿Y tú?

4.7
03