¿ La ansiedad es una enfermedad ?

La vasta mayoría de individuos pasan por fases de ansiedad en algun momento de sus vidas, la ansiedad se vuelve enfermedad cuando se traspasa el umbral en el que podemos controlar la ansiedad y comenzamos a ser víctimas de este estado, impidiéndonos tomar las riendas de la situación por desbordamiento.

Cuando una persona llega a este punto, en el cual se ahoga, siente que se esta volviendo loca, que su vida se desmorona, este estado suele estar acompañado de hiperventilación, miedo al ataque cardíaco, al fallecimiento.  La persona tiene un nivel de inseguridad muy elevado con sus facultades, trata de evitar aquellas situaciones, personas o cosas que le generan malestar, y no por que sean situaciones, cosas o personas tóxicas, si no porqué su mente le proyecta situaciones ficticias donde la persona sufre algún tipo de dolor, daño o situación de ridículo.

“En psicología a este estado mental se le conoce como disonancia cognitiva. Hace referencia a la tensión o desarmonía interna del sistema de ideas, creencias y emociones (cogniciones) que percibe una persona que tiene al mismo tiempo dos pensamientos que están en conflicto, o por un comportamiento que entra en conflicto con sus creencias. Es decir, el término se refiere a la percepción de incompatibilidad de dos cogniciones simultáneas, todo lo cual puede impactar sobre sus actitudes.”

Extraído de wikipedia

Dicho de una forma más coloquial, lo que le pasa a la persona con ansiedad, es que cuando va a hacer algo, por ejemplo, ir a comprar el pan, su  mente, antes de que lo haga, la traiciona, proyectándole de forma imaginaria una situación desagradable dentro de la acción que va a realizar.

Por ejemplo, supongamos que yo me voy a ir a comprar el pan, me visto, cojo las cosas que necesito y cuando abro la puerta para marchar a la panaderia, me invade un pensamiento terrible, en mi mente, se proyecta la imagen de que entro en la panaderia y toda la gente que hay en ese lugar se empiezan a reír de mí, entonces, mi autoestima baja y siento resistencias para ir a comprar el pan, pero lo hago igualmente, aunque mi estado emocional y mental ha cambiado totalmente, debido a esta proyección mental que he tenido, aparezco en la panaderia con un comportamiento cerrado, seco y tímido, debido a esta proyección  mental que he tenido antes. Lo cual acaba provocando, que la gente de la panaderia me mire raro, y yo me reafirme en lo que mi mente ha creado.

En resumen, debido a esta proyección mental y las inseguridades que han aparecido en mí, me he boicoteado a mí mismo.

Esto sería un ejemplo de disonancia cognitiva. Pero te voy a poner otros porqué siempre se comprende mejor todo así.

Supongamos que estas en una discoteca, y ves una persona que te gusta, tienes ganas de ir a hablar con esa persona, pero dentro de ti aparece un pensamiento, visualizas que esa persona cuando te acercas, te rechaza, se ríe de ti y no te hace el menor caso, eso te genera una enorme inseguridad, y por miedo al dolor que te puede provocar eso, decides desistir de acercarte a esa persona, al cabo de un rato, ves que alguien se ha acercado a hablar con la persona que te gustaba, lo cual te produce rabía, sufrimiento e irritación, pero otra vez, te engañas diciéndote que jamás se habría fijado en ti.

Vamos con otro ejemplo, un estudiante que lleva un mes preparándose para un exámen, se ha tirado horas en vela por la noche , preparándose, se lo sabe todo a la percepción, pero siempre le invade un pensamiento, un terror, de que no le va a salir bien, el día antes del examen, no puede dormir, no descansa, llega al examen agotado e inseguro, su mente no funciona con claridad, se bloquea con las preguntas, sus emociones están desbordadas y acaba suspendiendo el exámen.

Vamos con otro ejemplo, una persona que camina a solas por la calle y su mente comienza a enviarle imágenes muy desagradables de gente que se ríe y se mete con él, provocando que la persona vaya encorvada, encogida y temerosa, caminando cada vez con más rapidez por la calle, con miedo a que le digan algo o se rían.

Voy a seguir exponiéndote ejemplos, pero esta vez desde mí mismo, voy a explicarte los cuadros de ansiedad que yo he padecido, también la raíz de estos cuadros y cómo los solucioné y aprendí a tomar control de mis pensamientos y emociones.

Cuando era pequeño, tuve una infancia con una parte muy bonita, relacionada con la lectura de libros, cómics, juegos, creatividad, y otra más desagradable, relacionada con problemas familiares, entornos conflictivos en mi lugar de residencia y el colegio.

La fusión de los problemas familiares y el entorno, generó en mí una serie de pensamientos negativos, lo que se suele conocer como programas inconscientes de clan familiar y social.

Los programas inconscientes son una serie de creencias que se construyen por experiencias que vivimos en el ámbito familiar y social.

En mi caso, desarrollé un temor a ser yo mismo, en el ámbito familiar, tenía la órden de ser un buen niño, tranquilo, callado, servicial, afuera, en el colegio, solían burlarse de mí por ser diferente, lo cual me creó una creencia de desvalorización, antes de mostrarme, ya me venían pensamientos de rechazo por la gente, así que empecé a desarrollar ansiedad por no desagradar y por exceso de responsabilidad.

Mi padre, que lo destrozaron de niño, también padecía ansiedad, necesitaba controlar todo, sentirse atendido y siempre se desplazaba de responsabilidades que pudieran generarle algún tipo de carga. Mi madre, también padecía de ansiedad, por rechazos que sufrió de niña, mi madre lo canalizaba a través de la obsesión por la limpieza y el tabaco, mi padre desde el alcohol, las fiestas y el desparpajo fuera de casa.

Mi hermano y yo absorvimos todo esta situación durante años. Cada uno lo canalizó a su manera.

Lamentablemente, esta sociedad fomenta que las personas enfermemos de ansiedad, con unas estructuras sociales inhumanas, darwinistas, que generan competitividad, padres y madres ausentes y exceso de juicio sobre nuestro trabajo. Derivando que estemos más preocupados en hacer, que en ser. En tratar de agradar por miedo al rechazo, que en ser lo que somos y aceptarnos.

A continuación te expondré más casos en los cuales podemos desarrollar ansiedad por lo que hemos vivido en la familia y la sociedad:

Por ejemplo, si yo tengo un enorme talento creativo y mi familia no le da la mayor importancia, me están generando la creencia de que mi creatividad es algo muy común.

Si en tu familia todos son fontaneros y tú quieres ser abogado, y te dicen, que no eres lo suficientemente inteligente para estudiar esa carrera, están estableciendo en ti una creencia desvalorizante.

Si en tu familia impera el machismo opresivo y reprimen a las mujeres, si tu eres mujer y quieres realizarte profesionalmente, sentirás que eres incapaz de hacerlo, debido a esta creencia establecida desde tu niñez.

Los programas inconscientes se basan en prohibiciones y órdenes. Dichos programas pueden venir por excesos o abusos.

Cuando somos niños pequeños, no tenemos autonomía para valernos por nosotros mismos en la vida, eso nos lleva a adaptarnos mucho a la estructura de nuestra familia, por muy enfermiza que esta sea.

Socialmente, también queremos ser aceptados, integrados, lo cual provoca, que nos rechacemos a nosotros mismos, para encajar dentro del grupo.

El temor a ser rechazados por la familia y la sociedad, nos lleva a anularnos a nosotros mismos, el vivir constantemente en alerta por no desagradar, es ansiedad.

Como puedes ver, la practica totalidad de la gente vive con una cierta carga de ansiedad. ¿Verdad?

Recuerdo el primer ataque de ansiedad que tuve, me dió de pequeño, estaba en la escuela, en primero de EGB, hice un ejercicio mal y la profesora me castigó con quedarme después de clase a terminarlo, yo sabía que mi madre me estaba esperando fuera y que no tenía ni idea de que yo estaba en clase realizando ese ejercicio, así que mi mente empezó a imaginarse toda clase de reacciones por su parte, cuando al final salí de la escuela, yo tenía la tensión arterial por las nubes y sufrí de taquicardia. Mis padres me llevaron al cardiólogo a hacerme pruebas, no sacaron nada.

Años más tarde, cuando empecé el instituto, sufrí un bullying brutal, la practica totalidad de los día que yo asistía a clase era marginado, insultado, me apuñalaban la espalda con compases, me cogían en brazos y me lanzaban por los aires para luego  dejar que me golpeara contra las mesas, lanzaban mi mochila por la ventana a varios metros de altura, manchaban mi ropa de gimnasia de barro y me rechazaban a la hora del patio, fué una burla constante todos los días. Yo terminé quebrado psicológicamente, iba a la hora del patio a desayunar a casa de mis abuelos que vivían cerca del instituto, hubo un día por la mañana que mi padecimiento fué tan grande que me levanté muy mal, con la tensión por las nubes otra vez. Me llevaron a urgencias y al poco tiempo, me hospitalizaron para hacerme pruebas. Después de revisarme de todo no encontraron nada, normal, la causa de mis subidas de tensión, era psicológica. Estaba sufriendo de ansiedad por retener todo lo que me estaba pasando, yo no conté nada a mis familiares, tenía miedo al dolor que podría ocasionar.

Pero a partir de aquí, las cosas cambiaron, decidí cambiar mi forma de pensar, aprendí a hablar con mi mente en voz alta cada vez que me enviará imágenes que no eran reales.

Para ello empecé a entrenarme de una forma contundente. Pasaba horas en el bosque a oscuras y me decía a  mismo que únicamente daría un paso al frente, cuando mi mente estuviera totalmente serenada y no viera nada que yo no decidiera ver. Ya que la mente constantemente me bombardeaba en el bosque con toda clase de monstruos y seres que querían hacerme daño. Así que empecé a centrarme en hablar en voz alta sobre el aire, el ruído de las ramas, empecé a respirar profundamente y a sentirme en presente, y poco a poco, empecé a sentir paz interior, en ese momento, comencé a caminar.

También me sentaba a meditar en plazas atiborradas de gente, meditaba con los ojos abiertos, aquí la mente comenzaba a atacarme con toda clase de imágenes de rechazo, pero yo me centraba, me ocupaba en ser, y empecé a disfrutar, incluso muchas veces, terminaba con varias personas a mi alrededor meditando conmigo.

Pero el paso definitivo para terminar con la ansiedad, la inseguridad, las imágenes ficticias creadas por mi mente, me vino con la actuación, el estudiar teatro me cambió la vida, allí aprendí a ocuparme de lo que hacía en ese momento, no de preocuparme, aprendí a diferenciar el estado de conexión emocional con uno mismo, del estado de desplazamiento del presente a través de la mente.

Efectivamente, cuando nos preocupamos mucho, cuando permitimos que la ansiedad nos ciegue, no vivimos en presente, estamos reaccionando de forma artificial a una creación mental.

En cambio, cuando nos centramos en hacer, cuando nos abandonamos a ser de forma espontánea lo que somos, todo es perfecto.

Eso fué lo que aprendí con la actuación, a desarrollar el disfrute de vivir en presente, de darme al momento, y ahí, desde el juego, desde la creatividad, comencé a ser yo mismo con mucha potencia, me volví una persona segura, creativa, despierta, viva, en realidad, son los aspectos que siempre formaron parte de mí, pero que por los programas familiares y sociales, había reprimido.

Porqué al final, en la ansiedad, hay programas inconscientes de represión, hay que ir a la raíz de esos programas, ver con claridad que familiares, qué experiencias en tu vida, han calado en tu inconsciente y te han creado esos patrones de represión que se han convertido en pensamientos para que no seas quien eres.

En mi caso, la actuación fué el detonante para ser consciente de mis patrones, tomar las riendas de mi mente, de mis emociones, pero existieron más cosas, con 21 años, descubrí la metagenealogía de Jodorowsky, estudié su sistema, también realicé talleres con él durante años y trabajé mi árbol con uno de los alumnos de su hijo Cristobal, eso me dió las herramientas para poder ver con claridad la raíz de mis programas familiares, heredados generación tras generación desde mis bisabuelos a abuelos, padres, hasta llegar a los hijos.

Entonces me dí cuenta, de que no sólo teniamos contratos mentales, teniamos contratos mentales, emocionales, físicos y sexuales.

Por ejemplo.

Una mujer que ha sido criada sin contacto físico afectivo por parte de padre y  madre, será una persona adulta que huirá del contacto físico, incluso puede desarrollar obesidad o enfermedades de la piel por somatización. Aquí ella está creando una órden, la de no permitirse sentirse tocada y acariciada.

Si emocionalmente una persona no ha sido apreciada, tendrá una órden, la de que nadie la aprecie emocionalmente.

Si intelectualmente no ha sido vista, si no le han prestado atención, tendrá la órden de que la desvaloricen.

Si sexualmente no fué deseada como hija o hijo, o si no ha sido valorada creativamente, tendrá la órden de no valerse por sí misma, ya que se le niega existir y también expresar.

¿Cómo sanarnos de esta clase de atroces represiones del clan familiar y social?

Tenemos que hacer justamente lo que se nos ha negado a hacer. Y esto normalmente vendrá aparejado por ataques de pánico, y temor. Pero te darás cuenta, de que si das el paso, la ansiedad comenzará a desaparecer, en la medida en que te vayas realizando en lo que te niegas a expresar, radica la sanación.

Si me negaron verme, me muestro, por eso hay muchas personas que no han sido vistas en la infancia que se hacen actores, modelos, cantantes, profesores, etc…

Si no valoraron mi pensamiento, lo expreso, por eso hay muchas personas desvalorizadas que se hacen escritores, políticos, monologuistas, cantantes, maestros, etc…

Si sexualmente no he sido deseado, me deseo, me expreso creativamente, me concedo la libertad de darme caprichos, de cuidarme ,de cuidar mi espacio, aprendo a comprender que mis padres no son mis propietarios, que han sido un puente entre el alma y el universo para venir yo a experimentar esta vida en la tierra. Tengo que cuidar mi niño interior y madurar.

Si físicamente no he sido apreciado, tengo que cuidarme, cultivarme, romper las barreras físicas de mi familia, llegar a mi armonía física con mi espíritu.

Así quedarían las cosas conmigo:

Centro mental: Falta de atención, de comprensión, desvalorización. Lo sano con escritura, expresión verbal.
Centro emocional: Falta de presencia paterna, apoyo afectivo. Lo sano con: Enseñanza a personas con carencias afectivas, cuidándome y cuidando en pareja.
Centro físico: Falta de fortaleza física, fragilidad, salud débil. Lo sano con: Entrenamiento físico, artes marciales, yoga, meditación.
Centro sexual: Falta de reconocimiento creativo, desvalorización del talento. Lo sano con: Expresando mis obras creativamente y exponiéndome al mundo.

Así, en mi caso, busco un equilibrio entre mis centros, que me permitan tener un control sobre mi ser esencial, para ser lo más espontáneo posible y no generarme ansiedad.

A mí me ayudó el teatro, la metagenealogía, las artes marciales y la creatividad. Cada persona tiene que encontrar su camino, ahora si te fijas en mi exposición, la clave para erradicar los pensamientos de la mente, es realizarte en presente, porqué la acción tiene más fuerza que el pensamiento, sobre todo, si la acción va acompañada de emoción.

Recuerda, cada vez que tengas miedo por algo, que tu mente te trata de boicotear, habla en voz alta, le dices:

Deja de enviarme mentiras, yo no soy eso, voy a hacer lo que me diga el corazón, no te voy a obedecer, te ordeno que te calles, soy una persona plena, fuerte y abundante.

Repite esto todas las veces que lo necesites en voz alta, te garantizo que si lo haces, tu mente comenzará a callarse, yo lo hice cientos de veces, y funciona, recuerda, tu emoción acompañada de actos conscientes, pueden derribar el ruído mental.

Para romper los contratos de clan familiar y social, tenemos que ser lo que somos.

También existen buenos refuerzos para confrontar la ansiedad, como las flores de Bach o el Reiki, ambas terapias son buenos refuerzos para los tránsitos en los que tenemos que armarnos de valor y coraje y dar los pasos necesarios para volver a quienes somos.

En mi caso concreto, que llevo un año y unos meses con Hay que Avanzar, me supuso una carga de responsabilidad y estrés importante, esto se me sumó a una situación familiar imprevista, yo traté de sobrellevarlo todo a través del ejercicio físico y la salida  regular a la montaña, pero me ayudó mucho para canalizar procesos internos las flores de Bach. Eso sí, recomiendo combinar estas terapias con la voluntad de avanzar, si todo se queda en la mente, no habrá cambio, debes tomar la determinación de cambiar y de salir del estado de ansiedad, por más miedo que tengas. Es posible. Por supuesto, como siempre, la decisión está en tus manos.

 

5.0
20