Expresa lo que te duele para sanarte. No te guardes nada dentro, lo que no expresas se convierte en sufrimiento, y el sufrimiento no expresado se convierte en enfermedad, en envejecimiento prematuro, en problemas de ansiedad, depresión, en adicciones, en suicidio, no te guardes nada, no tengas miedo a expresar lo que tienes dentro, respira hondo y expresa.

Puedes ahorrarte años de consultas con psicólogos, psiquiatras, puedes ahorrarte años de tratamiento contra la depresión, puedes ahorrarte problemas del corazón, puedes ahorrarte problemas en tus relaciones, en tu trabajo, si aprendes a expresarte, aprenderás a cultivar tu salud.

Que no te importe lo que opine el resto, tienes que dejar atrás tus propios juicios, que no te importe lo que piensen, lo que digan, al final, lo más valioso para ti es tu salud.

Si tienes personas a tu alrededor que sepan escuchar, exprésate, comparte lo que tienes dentro, si no tienes personas a tu alrededor, habla en voz alta contigo, en la intimidad, en la naturaleza, pero saca lo que tenga que salir, porqué aquello que sacas, no se apodera de ti.

“Expresa lo que te duele para sanarte. No te guardes nada dentro, lo que no expresas se convierte en sufrimiento, y el sufrimiento no expresado se convierte en enfermedad, en envejecimiento prematuro, en problemas de ansiedad, depresión, en adicciones, en suicidio, no te guardes nada, no tengas miedo a expresar lo que tienes dentro, respira hondo y expresa”

Solemos confundir emociones con lo que somos, una botella sigue siendo botella independientemente del contenido que tenga. El agua, es agua en cualquier recipiente en el que se confine. 

Si te aferras a las emociones, si no las sacas, te enquistas. En una sociedad cada vez más susceptible, cada vez más corroída por lo políticamente correcto, expresarnos desde lo que somos, es el camino a recuperar nuestra libertad.

Si te sientes triste, deja que la emoción pase, no te aferres a ella, si te sientes alegre, deja que la emoción pase, no te aferres a ella, el aferrarte, te hace sufrir, soltar desde la expresión, te libera y te sana.

Puedes expresarte con palabras, puedes expresarte con tu cuerpo, con sonidos, puedes expresarte pintando, escribiendo, tocando un instrumento, dale una salida creativa si es necesario, pero no te lo guardes dentro.

Verás que si empiezas a expresarte, tu mente tendrá menos ruido, tu espalda estará más recta, respirarás mejor, y caminarás con mas ligereza, tus relaciones también mejorarán, porqué no tendrás toxicidad en tu interior.

“Solemos confundir emociones con lo que somos, una botella sigue siendo botella independientemente del contenido que tenga. El agua, es agua en cualquier recipiente en el que se confine” 

Piensa que hay mucha gente tóxica que se ha vuelto así porque les han prohibido expresarse, el odio, la rabia, la tristeza retenida, la incapacidad de comunicarse debidamente, la falta de herramientas para transmitir como se sienten, los lleva a repetir los patrones que han vivido desde la infancia. 

Por eso, hay tanta personas que cuando se sienten mal lo que hacen es hacer sentir mal a los demás, son incapaces de transmitir su estado sin intoxicar al resto.

“Si te sientes triste, deja que la emoción pase, no te aferres a ella, si te sientes alegre, deja que la emoción pase, no te aferres a ella, el aferrarte, te hace sufrir, soltar desde la expresión, te libera y te sana”

Por eso, si queremos sociedades más sanas, tenemos que expresarnos. A mayor represión, mayor sufrimiento, a mayor sufrimiento, mayor enfermedad, a mayor enfermedad, mayor corrupción.

Expresa como te sientes siempre, limpia tu interior sin apegarte a nada. Todo esta en constante transformación, esa es la única verdad.

GESTIONA TU DOLOR

El dolor es algo que puede venirnos por múltiples vías, puede ser un dolor físico, emocional, psicológico. Puede ser un dolor que venga por la pérdida de un ser querido, ya sea un familiar, un animal, o la ruptura de una pareja. Puede ser un dolor frente a un suceso que haya acontecido en el planeta, una catástrofe, una guerra, puede ser un dolor por una situación de maltrato, chantaje emocional. Pero también puede venir irónicamente por el miedo al dolor. Por ejemplo, miedo a hablar directamente con una persona que nos gusta, por temor a que nos rechace, el temor al rechazo, nos genera dolor, y a la vez, sufrimiento, al no querer actuar y ver cómo pasa el tiempo y esa persona puede pasar de largo en nuestra vida.

Nos duele también, el vivir una situación que nos está haciendo daño, pero tenemos miedo de cortar con dicha situación, por el temor de lo que nos podamos encontrar al hacerlo, eso, nos genera también un sufrimiento, ya que tememos al dolor que nos pueda ocasionar, incentivando una elevada contradicción en nosotros, ya que nos auto bloqueamos.

CADA VEZ QUE NO CONFRONTAMOS EL DOLOR, SUFRIMOS

El sufrimiento viene dado por eso, situaciones que nos duelen, pero que no queremos confrontar abiertamente, no permitimos que el dolor nos entre, el rechazo al dolor, genera sufrimiento, nos consume por dentro, y provoca que busquemos responsables a nuestro sufrir, alimentando nuestra postura victimista y transformándonos poco a poco, en un ser humano mucho más pequeño de quienes somos realmente. La no aceptación del dolor que estamos viviendo, comporta huír de la realidad, del presente, y esto en última instancia, genera también muchos problemas de adicciones, que son formas de evitar el dolor, el sufrimiento, irónicamente, todos estos caminos, lejos de aliviar el sufrimiento, lo único que hacen es potenciarlo.

¿QUÉ ES LO QUE OCURRE CON LA DEPRESIÓN?

¿Qué es lo que ocurre con la depresión? Pues que son niveles de dolor no procesados, acumulados en un sufrimiento que tampoco se ha expresado. Personas que pueden estar sufriendo por ejemplo, acoso en su trabajo o en el colegio, y sufren, sienten dolor, pero no lo están expresando con ninguna persona. O bien alguien que está pasando una situación familiar que es dolorosa, puede ser la muerte de un ser querido, una situación de divorcio, separación, que tampoco está confrontando directamente, después de pasar el proceso, puede caer en depresión, al no haber dado espacio al dolor, sus resistencias internas se han ido debilitando, hasta que su propio organismo, en toda su extensión, se viene abajo, Personas que no se sienten valoradas por el entorno, ya sea familiar, laboral, que oculten alguna situación de abuso psicológico, sexual, por miedo al rechazo, al dolor que ello pueda suponer, también caen en depresión.

¿QUÉ PASA CON LA ANSIEDAD?

La ansiedad, es miedo a situaciones del presente y miedo al futuro, miedo al dolor que pueda ocasionarnos confrontar algo concreto, la persona mentalmente se proyecta en un tipo de situación que le genera mucho sufrimiento, ya que no se ve con las capacidades para poderlo sobrellevar, esto le asusta terriblemente. Hay una raíz en la ansiedad con la falta de autoestima, de recursos, de la concepción que tenemos de nosotros mismos.

¿Cómo se puede originar la ansiedad? Pues experiencias previas ya sea a nivel familiar o social, pueden haber generado una creencia muy anclada en un resultado negativo, abusos, desvalorizaciones, abandono, pérdidas, malos recuerdos por vivencias en la escuela o con amistades, situaciones conflictivas amargas que han tenido que aguantar contra su voluntad, incluso la hiperprotección, o inclusive en etapas muy prematuras de nuestra niñez, a nivel sensorial, se puede haber quedado grabado algo que no se ha querido confrontar, todo esto que te comento, crea una asociación neuro emocional en la mente de la persona, que hace que frente a situaciones que recuerden levemente a lo que haya vivido en el pasado, le provoque una reacción en cadena a nivel inconsciente, que acabe derivando en la reacción de ansiedad.

La persona ve el acontecimiento presente y futuro como algo para lo que no tiene la preparación, lo ve enorme, se angustia, ahí viene un dolor que no quiere confrontar, el sufrimiento se hace muy grande y la persona se empieza a sentir ahogada. La mente proyecta de una forma sobredimensionada situaciones que generan pánico en la persona.

El exponerse a situaciones nuevas a la persona que sufre de ansiedad, le aterra, ya que constantemente tiene que tener todo bajo control, justamente, por el miedo al dolor, en realidad, no dejan de hacer planes constantemente en futuro, porque el presente, el vivir siendo conscientes de que todo puede cambiar, les genera sufrimiento.

¿QUÉ PASA CON EL ESTRÉS?

El estrés es común en las personas que se responsabilizan excesivamente en la obtención de resultados, niveles de autoexigencia muy altos consigo mismos, personas que han asumido responsabilidades de forma prematura, familias exigentes, desvalorización, miedo al fracaso, climas de desarrollo muy competitivos, fomentan el estrés. La propia persona se marca unas metas muy concretas y se auto presiona para conseguirlas.

También puede venir de situaciones que la gente realiza sin realmente querer hacerlo, otra vez, pasamos al contexto laboral y social, con tareas con las que las personas no sintonizan y se ven forzadas a tener que hacerlas, esa contradicción interna, también provoca estrés.

Esta sociedad neoliberal con su concepto de plusvalía llevado a la enésima potencia, ha derivado en personas con mucho estrés laboral y social, debido a las altas exigencias productivas establecidas en los trabajadores. O dicho de otra forma, la gente ha dejado de trabajar para vivir, viven para ser explotados.

Y estamos otra vez en lo mismo, son situaciones forzadas, que nos provocan dolor, ya que van en contra de nuestra naturaleza, pero por no querer verlo, nos posicionamos en otro lugar mental, así, vamos a contracorriente de quienes somos, y nos terminamos quemando.

El estrés puede conducir por acumulación, a la ansiedad y también a la depresión. Ya que el foco es el mismo, acumulación de dolor no procesado.

 

¿CÓMO GESTIONAR EL DOLOR?

A lo largo de mi vida he vivido situaciones durísimas que bien me podrían haber dejado convulsionándome en la esquina de una sala de psiquiatría, no ha sido así, debido a la aceptación del dolor.

Cuando aceptas el dolor, te quitas las máscaras, te permites ser una persona vulnerable, expresarte, de forma verbal, emocional, llorar, gritar, sacudirte, hundirte en la cama por días si es necesario, y no hacer nada. Sólo tienes que escucharte y expresarte, independientemente de lo que digan los demás, la persona que mejor va a saber lo que necesitas, eres tú, tienes que aprender a entender tu interior. Saber que te demanda.


Cuando aceptas el dolor, la mente se detiene, no te va a llevar a pensamientos negativos, no te va a llevar al pánico, ni a la ansiedad, ni al estrés, porque estás aquí, ahora, con tu dolor, aceptándolo, es lo que hay, no hay nada más, entonces, en el momento en que aceptas el dolor, el sufrimiento también se va a ir, porque no estás luchando contra tus emociones, sino que estás permitiendo que transiten a través de ti.


Si permites que el dolor entre en ti, desarrollarás a un nivel mayor tu sensibilidad, te harás más fuerte, y elevará tu nivel de conciencia en presente, entonces te darás cuenta, de que la situación la puedes gestionar, empezarás a respirar, y es posible que poco a poco te vayas sintiendo mejor.


Es la resistencia al cambio, la resistencia a que las cosas nos afecten, nos duelan, lo que provoca que nos boicoteemos. Eso hace que desplacemos nuestro foco de atención hacia ideas y pensamientos que realmente no nos están ayudando a salir adelante.

Te puedo poner unos ejemplos muy básicos de situaciones que he vivido yo, espero que te sean de utilidad:

Cuando yo me voy a correr, aquí en Barcelona, la ciudad en la que estoy viviendo de forma temporal ahora, suelo irme a las montañas, a veces las cuestas son muy pronunciadas, y eso provoca dolor en mis piernas, también me genera fatiga, a veces la mente, frente a esa situación, me invade con pensamientos para que abandone, para que me pare, pero yo no escucho a la mente, sigo adelante porque sé que seguir adelante, me hará más fuerte, cuando lo acepto y sigo ascendiendo, pese al dolor, llega un momento, en que he pasado la cuesta dura, en ese instante, respiro alegre y puedo observar un bonito paisaje de toda la ciudad desde su punto más alto.

La vida es similar, cuando se nos plantean cuestas pronunciadas, tenemos que aceptarlas, y subirlas, no importa lo rápido o lento que se vaya, se trata de hacerlo, de aceptar la situación y seguir adelante, porque tarde o temprano, el dolor, si lo aceptamos, se irá.

Creo que lo he contado en algún post anterior, pero cuando estudiaba arte dramático, en las pruebas de examen, me ponía fatal, para mí era tan importante hacerlo bien que me auto saboteaba, me exigía tanto de mí mismo, que me tensaba, sufría, no disfrutaba de lo que estaba haciendo.

Solucioné esto, yendo 10 o 15 minutos antes a clase, me acostaba en el escenario, y me concentraba en relajarme, el hecho de estar allí antes que nadie, me permitía poder concentrarme en presente en mi relajación. Poco a
poco, el hábito de la concentración en presente se fue integrando en mí, hasta que pude hacerlo en cuestión de minutos o segundos. Luego me fué de suma utilidad en los rodajes o actuando en teatro, donde a menudo, no tienes mucho tiempo de preparación previa y tienes que aprender a concentrarte en muy poco tiempo y dar lo mejor de ti.


Cuanto más en presente estás, más ocupada está tu atención en el ahora, frente al dolor, lo mejor que se puede hacer, es actuar de forma coherente, mente, emoción, cuerpo, todo aquí. Aunque te duela, estás aquí, viviendo y existiendo, con la situación. Eso es lo más importante.


En mi preparación para el examen de cinturón negro, uno de los maestros que tuve, me decía cada semana, que iba a realizar el examen, para luego no hacerlo, me generaba mucho estrés el hecho de que me dijera que esa semana iba a realizar el examen y luego no se hiciera, hasta que empecé a entender, que no tenía que esperar nada, tenía que asumir que las cosas vienen en cualquier momento, acepté eso, el hecho de que tengo que estar preparado para lo que venga siempre, y en ese instante, cuando me relajé, me examiné.


En una ruptura de pareja fuerte que tuve, estaba absolutamente devastado, llorando y auto compadeciéndome. Hasta que de repente mi padre me gritó fuerte. ¡Pasa página! Ese grito en un principio me cabreó, ya que me pareció totalmente fuera de lugar por mi situación, pero luego comprendí que tenía razón, estaba alimentando el sufrimiento a través de la no aceptación de la situación, tenía que aceptar el dolor, joderme, y seguir adelante.


La no aceptación de las cosas tal como nos vienen, puede generar más daños que el hecho de que la aceptemos, no se puede disfrazar el presente que vivimos, porque eso a la larga nos va a provocar un enorme sufrimiento, pero si aceptamos el presente, y no nos gusta lo que vemos, entonces ahí, podemos ponernos a trabajar en nosotros mismos, para cambiarnos a nosotros, y cambiar nuestra vida.


Si te fijas, esta sociedad, está repleta de personas que sufren, porque no quieren ver, tienen miedo al dolor, tienen miedo a aceptar la realidad de sus vidas, porque eso comporta asumir una responsabilidad.

Veo a la gente huyendo de sí misma, por miedo al dolor que comporta ser quienes son, lanzarse a vivir como quieren, prefieren sufrir. ¿Cómo no van a haber personas con depresión, con estrés, con ansiedad? Si las personas no conectan consigo mismas.

El camino para cambiar para mí está claro, el autoconocimiento, el profundizar en los programas del clan familiar, de la sociedad, adentrarte en tu configuración, te dará las herramientas para poderte cambiar y avanzar.