El origen de Hay que Avanzar empezó hace años atrás…te lo voy a sintetizar mucho…

Cuando yo nací, me diagnosticaron un problema de motricidad en mis manos, los médicos, recomendaron a mis padres que las ejercitará mucho, mi padre me enseñó a modelar con plastelina, barro, arcilla, adquirí mucha destreza con las manos, también desarrollé mucho la imaginación, modelando de todo sin límites y con gran nivel de detalle, también tenía muy buenas aptitudes para el dibujo y aprendí a leer antes de entrar en la escuela, debido a que mi padre me leía cuentos por las noches y eso despertó mi curiosidad e interés por hacerlo por mí mismo.

La casa de mis padres estaba repleta de libros, por lo que cuando empecé la escuela, me aburría y me sentía muy desubicado con esa estructura impositiva de aprendizaje, yo venía de un mundo en el que yo desde mi curiosidad y libertad, había aprendido a formarme y desarrollarme de lo que me gustaba. Fué mi primera hostia.

No le presté demasiada atención a la escuela, iba pasando los cursos y me refugié en la lectura de libros, peliculas, cómics, mis muñecos de plastelina, mis juguetes, me gustaba más mi mundo imaginario y mis aficiones que la realidad.

A medida que iba creciendo, el contraste se me hacia mayor, cuando empecé el instituto, sufrí bullying salvaje, que me dejó en un estado de salud psicológica y física lamentable, afortunadamente, yo mismo me repuse y me fortalecí, pero por entonces, no tenía muy claro qué quería hacer en la vida, lo único que sabía, es que quería ser libre, quería crear y ayudar. Pero no sabía cómo aún. Mis padres, viendo lo desubicado que estaba, me recomendaron que estudiará empresariales. Les hice caso, hasta cierto punto.

Terminando estudios, empecé a sentirme fatal conmigo mismo, me aburría todo y no encajaba, eso me llevó a conectar mucho con mi esencia verdadera y abrazar quien era, asumiendo las consecuencias.  Y pasó.

Tenía 20 años,  yo era un estudiante de cine e interpretación, justo había dejado atrás mis estudios de empresariales, me había recorrido parte de Europa haciendo autostop y a mi regreso, decidí centrarme en lo que me gustaba, ya sabía lo que era, lo que me llenaba, quería crear, expresar, actuar, jugar, disfrutar…desarrollarme al máximo como ser humano.

Desempeñé toda clase de trabajos durante mis estudios audiovisuales para poder costearme mi formación, trabajé de soldador en una fábrica de refrescos, carretillero, mozo de carga y descarga, barrendero, vendedor de tarjetas de crédito a puerta fría, comercial de inmobiliaria, administrativo, teleoperador… siempre disfrutaba de todos los trabajos que desempeñaba, para mí eran un juego, algo transitorio, no les adjudicaba la menor importancia ya que para mí, eran un fin para lo que verdaderamente me importaba, mi formación. 

Estudié cine, dirección, guión, análisis cinematográfico, historia del cine, expresión corporal, danza contemporánea, dicción, voz, canto, lucha escénica, desinhibición emocional, profundicé en el método Alexander de propiocepción corporal. Y pude conocer a personas como Jorge Eines, Juan Echanove, Mariola Ponce, Montse Prats, Xavier Ortiz, Izaskun Martinez, personas que me ayudaron a tomar conciencia de mis herramientas.

Por aquel entonces también había profundizado en la psicología, el psicoanalisis, ya que buscaba conocer las heridas internas que podía arrastrar por vivencias pasadas o herencia familiar, mis padres tuvieron unas infancias muy complicadas y eso se plasmó en la propia convivencia, conflictos en la relación, situaciones violentas, que mi hermano y yo, vivimos con mucha intensidad, yo en mis trabajos como áctor, percibía patrones adquiridos de ellos a través de mí, sentía que habían aspectos de mi personalidad que no eran míos y buscaba herramientas para poder encontrar mi esencia, todo lo que había investigado no me terminaba de convencer, la sistemática, además de aburrida, no la percibía como verdadera, había algo que se escapaba en todo ese conjunto teórico, así que empecé a explorar el chamanismo, la hipnosis, el reiki, me fuí a textos sagrados, el Corán, la Kabbalah, el Baghavad gita, comencé a leer a Alejandro Jodorowsky a través del estudio del Tarot,  y poco tiempo después, lo pude conocer en persona de una forma imprevista, ese encuentro también me permitió realizar varios cursos con él que se fueron dilatando a lo largo de los años.

Hasta que llegó un momento en que comencé a desapegarme de todo lo teórico, ya que no quería convertirme en un loro repetidor de información, quería desarrollar mi propia voz, a través de mi experimentación.

Desde mi propia percepción. Durante este camino, yo viví en varios sitios, Barcelona, Bilbao, Madrid, iba y venía, constantemente, me estaba buscando la vida como áctor, realizaba rodajes en diferentes ciudades, compaginando trabajos de actor, con otros trabajos enfocados a terapias, artes marciales o el mundo de la noche, relaciones públicas, performances…romances intensos y relaciones de pareja irregulares, también comencé a explorar los planos de conciencia con la Ayahuasca, tenía una vida movida y solía ver a mis padres de vez en cuando a lo largo del año, y también al resto del clan familiar en las reuniones tradicionales de nochebuena y demás, en estas reuniones familiares, solía acudir una de mis primas, muy afín a mis padres, se llamaba Ester.

Yo solía tomar a Ester y la sacaba fuera del restaurante donde estábamos y le enseñaba movimientos de artes marciales, ya que yo desde bien joven, había empezado a entrenar diferentes estilos. Esa fué la primera cooperación que establecí con mi prima.

Pasaron los años, me desplacé a Madrid de una forma más fija, allí vivía con mi pareja de por entonces, desempeñaba trabajos como terapeuta, maestro de artes marciales y empecé a desvincularme de la actuación, porque mi pareja no veía bien que tuviera que realizar escenas de amor, afectivas o de romance con actrices.

Eso me generó mucho malestar y sentimiento de culpabilidad cada vez que tenía que ir a un casting con una escena de este tipo. Así que se desarrolló en mí un refuerzo negativo, por otro lado, los rodajes y proyectos que me aparecían en la ciudad, tampoco eran de mi agrado, mi propia naturaleza, se estaba rebelando contra todo, estaba evolucionando, aunque yo, todavía no era consciente. No me sentía bien.

Tras una serie de discusiones con mi pareja, cambios de piso, viajes y más discusiones, terminamos la relación de una forma brusca y violenta. Yo me encontraba con 300 euros en mi bolsillo y con un par de maletas, encontré una habitación en un piso que se encontraba frente al parque del Retiro, una zona que me encantaba, así que me fuí a vivir allí. En cuestión de semanas, empecé a trabajar en una ong por las mañanas, por las tardes daba clase de artes marciales, y por la noche empecé a trabajar de áctor en un restaurante donde realizaba diferentes actuaciones de personajes populares.

Por entonces, solía escribir mis reflexiones sobre la vida en el facebook y twitter, mi prima, que era seguidora mía, de vez en cuando, me comentaba por privado, si me había planteado dedicarme a ayudar a la gente, porque mis textos a ella la ayudaban mucho. Mi prima por entonces estaba iniciando su andadura con su propio blog enfocado al diseño, se estaba formando como emprendedora y veía en mí un potencial para poder llegar al mundo a otro nivel.

Yo leía a mi prima, le daba las gracias y me iba a dar clases o lo que fuera que hiciera en ese momento. Continué viviendo y desarrollando mis conocimientos, pasé por varias relaciones de pareja, una fué especialmente contundente, me fuí a Barcelona a pasar unos días allí, me reuní con mi prima, que estaba pasando una situación de pareja complicada y también laboral, estaba cansada de vivir como una esclava asalariada y buscaba dar un salto a una vida mejor, libre, haciendo lo que verdaderamente le gustaba, yo le dije que tenía que ser fiel a si misma, y mi prima decidió despedirse del trabajo y centrarse en su propio proyecto personal, yo me fuí unos días a San Javier con unos amigos, allí, se gestó la idea de crear algo para ayudar a las personas a ser libres, cuando se lo comenté a mi prima, se apuntó sin pensarselo, ese proyecto, se llamó, Hay que Avanzar.

El proyecto se estaba empezando a gestar, y yo conocí a una chica de Valencia, conecté con ella a todos los niveles y decidí irme a vivir con ella, dejando absolutamente todo lo que estaba desarrollando en Madrid. Le propuse unirse a Hay que Avanzar y lo rechazó, así que decidí pausar el proyecto para ver cómo iba la relación con ella en la convivencia.

Y ahí la cosa se puso muy fea, pasados unos meses, terminamos la relación de la forma más destructiva posible, yo aparecí por Barcelona, con convulsiones, un dedo pulgar roto y con mis padres en plena situación de crisis, yo con todo este caos, tenía dos opciones, o me hundía absolutamente, o renacía, me fuí con mi prima que también se encontraba en plena crisis existencial, nos marchamos a un apartamento alejado de todo, en la población de Roses, y allí, los dos, nos pusimos a trabajar en la página web de Hay que Avanzar, la hicimos ese mismo día entera. Entre lágrimas. A la semana yo salté en paracaidas, necesitaba resetearme, justo después de saltar, mis padres me llamaron por teléfono asustados, estaban con mi hermano en urgencias, le habían diagnósticado una enfermedad, aparte de esto, mis padres también estaban en plenas mudanzas, así que arrancamos con Hay que Avanzar, a la vez que apoyaba a mi familia con todos estos procesos y yo mismo me iba reconstruyendo por el camino.

Estuve varios meses que era incapaz de poder dormir por las noches, ya que cuando cerraba los ojos, me venían imágenes de lo que había vivido en Valencia, lo acepté, simplemente, dejé que mi propio organismo se fuera autoregulando, pasando los procesos de duelo, aceptando, aceptando mucho, y creando mucho, escribí muchos contenidos, videos, audios, me centré absolutamente en mi crecimiento, en el crecimiento de las personas que me importaban, y poco a poco, me fuí convirtiendo en otra persona, mi prima también.

Fuímos yendo a eventos de emprendedores, invertimos dinero en formación, y siempre, el mayor motor que hemos tenido, ha sido el ver crecer a las personas que han confiado en nosotros, ver como los articulos, nuestro sistema de trabajo, funciona, ver que las personas confrontan sus miedos y deciden dar pasos adelantes.

Porqué, efectivamente, avanzar no se trata de tener un camino fácil, ni atajos, ni nada de esto, todos tenemos dificultades, todos pasamos por circunstancias que pueden hacernos daño, pero lo importante, es que seamos conscientes de la raíz de todo lo que vivimos, desde la conciencia, aprender a dar un paso adelante y seguir, no importa lo rápido que vayamos, lo importante es que seamos constantes, conscientes y coherentes de que somos nosotros quienes caminamos, no ser esclavos de nuestros miedos, si no que usamos nuestros miedos para ser seres humanos mejores, más sabios, más humildes, más capacitados, de eso se trata, de evolucionar, de despojarnos de lo que no nos sirve, y reforzar lo que sí. De abrazar sin miramientos nuestra verdadera naturaleza y gritar al mundo, porque este mundo necesita personas que luchen por su verdad, que sean capaces de salir adelante, las heridas, se sanan cuando se reconocen.

Sabes, soy plenamente consciente de todo lo que hay en este planeta, lo veo cada día y he estado muy implicado en colectivos de todo tipo, la realidad la creamos entre todos, si queremos cambiar el mundo, tenemos que empezar por nosotros mismos.

Las sociedades se rigen por la insatisfacción, la frustración, el miedo al fracaso, genera, irónicamente, personas fracasadas, yo te invito a que saltes, a que mandes a la mierda todo lo que no te aporta, y avances, mirame a mí, tenía todas las papeletas para acabar con una depresión de caballo después de lo que viví, pero creé conjuntamente con mi prima Ester, Hay que Avanzar, somos dos personas con esto, y lo estamos haciendo.

El ejemplo es un arma poderosa. ¿Verdad? No te rindas frente a nada ni nadie, si yo creo en mí, también creo en ti. Porque tú y yo, no somos tan diferentes, las experiencias y vivencias del pasado, se pueden reprogramar, puedes ser quien quieras ser, de la misma manera en que yo he decidido ser quien soy.

Lo que pase después, es algo que dejo en tus manos.

Hay que avanzar.

Lifecoach experto en desarrollo emocional. Convierto tus dificultades en trampolines.
Desata tu potencial, gana seguridad, alcanza tus metas, alcanza tu amor propio.
Si quieres mejorar, estas en tu casa. Hay que Avanzar.