Dejar las cosas para más tarde. Un hábito poco práctico que puede repercutir en nuestro rendimiento y bienestar psicológico. Es demasiado común que dejemos para el final aquellas cosas que nos resultan más desagradables. También es verdad, que la estructura de la sociedad establece muchas obligaciones que justamente, terminan por alimentar la vagancia y el conformismo. Parece que nos estén motivando a ser vagos y poco apasionados desde la infancia.

No nos educan en emplear nuestra mente y emociones de forma que podamos programarnos de la forma más óptima para nuestra vida. Lo usual es que vivamos el día a día con cierta desgana, esto se debe, a que mayormente, no vivimos conectados con nosotros mismos, si no que estamos funcionando a contra corriente de nuestra verdadera pulsión vital.

Lo cual comporta, que a lo largo del día, vayamos acumulando una serie de actividades que no nos apetecen lo más mínimo, este hecho, fomenta que al final, el poco tiempo que nos queda, lo terminemos llenando con distracciones igual de insustanciales, y como consecuencia directa, también, dejemos aquellas cosas que más nos pueden llenar de lado.

La falta de estímulo neuro emocional es la clave de la vagancia, si no recibimos emociones agradables en las actividades que desempeñamos, esto termina por convertirse en algo negativo para nosotros.

Los seres humanos nos movemos a través de dos sensaciones básicas, el dolor y el placer, insatisfacción y satisfacción. El umbral de estas dos sensaciones se puede intensificar o reducir en base a los estímulos que vayamos teniendo a lo largo del día, luego dichos estímulos se transforman en hábitos emocionales y mentales que acaban repercutiendo directamente en la percepción que tenemos de nuestra realidad.

“A lo largo del día, acumulamos una serie de actividades que no nos apetecen lo más mínimo, este hecho, fomenta que al final, el poco tiempo que nos queda, lo terminemos llenando con distracciones igual de insustanciales, y como consecuencia directa, también, dejemos aquellas cosas que más nos pueden llenar de lado”

Imagínate, si a lo largo de tu vida, te han ido alimentando con sensaciones de insatisfacción, lo normal es que hayas desarrollado una pauta de comportamiento que te lleve a eludir lo que te genera malestar, o dejar las cosas para más tarde, y huir con actividades que nos hagan desconectar de toda esa carga (procrastinar).

Aquí tienes una parte esencial de la sociedad consumista, personas desconectadas de sí mismas, de sus verdaderas necesidades, forzadas a vivir para satisfacer las exigencias de un sistema antinatural y empujados a buscar gotas de placer efímero a través del consumo de productos materiales, drogas, ocio, desviando nuestro poder real de transformar nuestra realidad, convirtiéndonos en meros esclavos que son ordeñados por el sistema.

La clave para dejar de posponer las cosas, primeramente es hacer un balance de nuestra vida, ser conscientes de sí realmente estamos conectados con lo que necesitamos con nuestra vida, lo que es imprescindible para nuestro bienestar, y lo que es prescindible erradicarlo o transformarlo desde la programación neuro emocional.

Tenemos que priorizar en nuestra vida aquellas acciones y hábitos que nos reporten bienestar, placer y nos llenen. y aquellas cosas que inevitablemente no podamos quitarnos, cambiar el enfoque desde el cual lo estamos abordando.

En mi opinión, no podemos tener un control total sobre nuestras vidas y las circunstancias que nos rodean, pero sí que podemos cambiar el enfoque de las circunstancias para transformar nuestro estado interno y generar que nuestra actitud sea la mejor posible para nosotros.

Te puedo poner varios ejemplos cotidianos de cómo podemos reforzar con sensaciones de placer situaciones que pueden no sernos agradables, para esto es importante tener imaginación y crear enlaces emocionales positivos, al final, con el hábito, se crean rutinas que son satisfactorias para nosotros y poco a poco, haremos todas estas cosas sin esfuerzo, porqué habremos creado una asociación neuro emocional fuerte basada en la satisfacción, el simple hecho de levantarnos y hacer la cama, a veces se antoja cargante, en mi caso, busco reforzar ese acto con la satisfacción visual de contemplar el dormitorio bien ordenado y estructurado. A la hora de fregar los platos, siempre me visualizo limpiando mis propias impurezas internas cada vez que los lavo, cuando asciendo corriendo a través de las montañas, pienso en el paisaje que me voy a encontrar, en la fortaleza física y psicológica que estoy desarrollando cada vez que no cedo a rendirme.

“Podemos reforzar con sensaciones de placer situaciones que pueden no sernos agradables, para esto es importante tener imaginación y crear enlaces emocionales positivos, al final, con el hábito, se crean rutinas que son satisfactorias para nosotros y poco a poco, haremos todas estas cosas sin esfuerzo, porqué habremos creado una asociación neuro emocional fuerte basada en la satisfacción”

Cuando tengo que arriesgar con mi empresa o trabajar mucho en algo, pienso en todo el aprendizaje que voy a obtener, también en todas las personas que se van a beneficiar de mi esfuerzo. Cuando estoy cansado y tengo que hacer algo importante, pienso en la satisfacción que voy a tener al verlo terminado. De esta forma, me estimulo a mí mismo con sensaciones agradables y de placer que fomentan que adquiera unos hábitos que me hagan crecer y a su vez, hagan que rechace todo lo que no estimule mi crecimiento.

De la misma manera, aparte de establecer estos refuerzos positivos a través del bienestar, también se pueden crear resortes fuertes para salir de hábitos que sean tóxicos para nosotros.

Por ejemplo si solemos beber mucha cerveza y comemos comida basura, teniendo una vida sedentaria podemos visualizarnos obesos, enfermos, con problemas de corazón, visualizarnos al extremo despertará en nosotros el impulso de cambiar nuestra situación, igual de válido es hacerlo con hábitos como el fumar tabaco, por ejemplo, conseguí que una amiga dejará de fumar haciéndole ver videos de enfermos de cáncer de pulmon y garganta mientras ella fumaba durante horas de forma ininterrumpida, esto provocó en ella una asociación neuro emocional desagradable con el tabaco, que fomentó que actuará para cambiar su hábito.

“De la misma manera, aparte de establecer estos refuerzos positivos a través del bienestar, también se pueden crear resortes fuertes para salir de hábitos que sean tóxicos para nosotros”

El cambio tiene que ser mental, emocional y acompañarlo de una acción física. De esta forma, con rutinas nuevas, creamos anclajes neuro emocionales nuevos que nos van sacando de la programación anterior.

Esto también es aplicable a los contratos inconscientes de clan familiar, no hacemos cosas por el miedo al dolor, a la insatisfacción de ser rechazados por la familia, entonces, preferimos mantenernos en un estado de insatisfacción conocida, que arriesgarnos a salir de esa burbuja de confort tóxica para nuestro crecimiento. Para cortar con estos programas, también va bien visualizarnos a nosotros mismos en un futuro hipotético donde no tomemos ninguna elección de cambiar nuestra situación, esto también hará que despierten sentimientos en nosotros de incomodidad, al tomar conciencia del daño que nos estamos haciendo y también del daño que estamos permitiendo que nos hagan al mantenernos inamovibles.

Por eso es positivo realizar el estudio del árbol familiar, para tomar conciencia de los patrones inconscientes que estamos repitiendo de la familia y que muchas veces pueden también fomentar comportamientos de vagueza, adicciones, hábitos destructivos, que escondan en realidad, un contrato de clan familiar que nos impide realizarnos en lo que somos realmente.

Como siempre, ir hacia la vida que quieres, conectar con la persona que eres realmente, depende de ti, de nadie más. 

Hay que Avanzar

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