Cómo superar la depresión. Con toda probabilidad, todos los seres humanos, a lo largo de su vida, experimentarán lo que es la depresión. Es común pensar que las personas que caen en la depresión son gente débil, nada más lejos de la realidad, por lo que yo he vivido en mis propias carnes y la mayoría de personas que he tratado con depresión, casi siempre han sido individuos que han terminado agotados a nivel emocional y psicológico por no poder seguir enfrentando las situaciones que la vida les presentaba.

Estas personas, suelen haber vivido en unos entornos familiares de alta exigencia o bien de mucha carencia, lo que ha derivado en ellos en unas conductas de auto exigencia con ellos mismos muy grande, también desvalorización y exceso de responsabilidad con las personas que les importan.

Esto se suele manifestar en una serie de pensamientos reiterativos de tener que acometer, agradar, proteger, a las personas que son importantes en sus vidas. También en presionarse en el trabajo, en el entorno escolar, instituto, universidad. En las relaciones amistosas, de pareja, suelen ser personas muy implicadas, hasta el extremo que pueden olvidarse de sí mismos y sus propias necesidades con tal de que el resto esté bien.

A continuación voy a darte algunos ejemplos de patrones familiares que me he encontrado con frecuencia y que pueden llevar a que una persona sufra depresión:

– Desvalorización: Si nos criamos en un entorno familiar donde no nos sentimos valorados, vamos a tener una serie de pensamientos de desvalorización con nosotros mismos, que pueden empujarnos a actitudes de extremada responsabilidad, querer abarcar demasiado, sobre proteger y preocuparnos en exceso. Lo cual, al final, terminará derivando en mucho estrés, ansiedad, y dificultades en la salud, tanto física, como psicológica, entre otras cosas.

– Abusos: Sean del tipo que sean, abusos verbales, físicos, sexuales, pueden crear una configuración mental en el individuo con claras pulsiones de desprecio hacia sí mismo, relaciones destructivas en la adultez, codependencia, incapacidad para relacionarse de forma sana, que conducen a pensamientos altamente depresivos.

– Competitividad: Un clima familiar altamente competitivo, donde constantemente se está presionando a los hijos a ser mejores, a tener notas elevadas, trabajos altamente cualificados, etc… puede derivar en que la persona acabe agotada a todos los niveles, por querer agradar a su familia.

– Familias disfuncionales: Padres separados, padres divorciados, hijos e hijas que hayan sido adoptados, pueden tener creencias de que sus padres se han separado por ellos, o en el caso de los adoptados, un sentimiento fuerte de rechazo y de no pertenencia al mundo.

Algunos ejemplos de patrones sociales que pueden conducir a la depresión son:

– Bullying: Tanto si es en el ámbito escolar, como laboral, el desprecio y el rechazo de los demás puede desembocar a situaciones de depresión que pueden conducir al suicidio y enfermedades crónicas.

– Competitividad: La darwinización social, llevada a todos los ámbitos, el sentir que no llegas a más, también terminará por destruirte.

– Síndrome de burn out: Cuando por autoexigencia personal y profesional, no desconectas de tu trabajo, puedes llegar a deprimirte al desvincularte por completo de ti mismo por la consecución de objetivos.

– Exceso de ocio, drogas: La desvinculación de tu naturaleza para huír de tus problemas, derivará en un desencadenante psicológico tarde o temprano.

– Conflictos sociales: Guerras, crisis, situaciones en las que te sientas desvalido y abatido por lo que está ocurriendo.

Otras circunstancias que pueden conducir a que te deprimas son:

– Cambios climáticos: Si eres especialmente sensible a los cambios de temporal, puede afectarte.

– Accidentes

– Fallecimientos de seres queridos, proceso de duelo.

– Situaciones traumáticas

En las mujeres:

– Síndrome premenstrual

– Embarazo

– Depresión post parto

Yo sufrí depresión y ansiedad.

La primera vez fué en el instituto, sufrí bullying durante un año. Terminé ingresado en el hospital un par de semanas por hipertensión arterial. Producida por contenerme las emociones y no expresarlas.

La segunda vez fué más fuerte y fué más reciente, por una relación altamente tóxica que casi nos mata, tenía ansiedad, insomnio, estado alterado de la conciencia y falta de apetito, corté y me vine a Barcelona, aquí me vinieron muchas cosas de golpe que me impidieron reponerme de lo que viví en Valencia, no me quedó mas remedio que canalizarlo a través del deporte y la naturaleza, se me empezó a caer el pelo, de la barba y la cabeza, por la presión en la que encontraba. Emprendí con Hay que Avanzar en este punto, de hecho en varios videos se me puede ver con alopecia en la barba.

Estaba devastado, pero decidí salir adelante con aquello que más sintonizaba con quien era. Expresaba por escrito todo y eso me hizo desprenderme de muchas cosas y también a manejar otras.

Todad estas veces que he caido en depresión y ansiedad han sido por ser demasiado fuerte, por acumulación de cosas, por exceso de responsabilidad.

Al final los más fuertes son los que suelen caer, vas aguantando golpes y presiones hasta que te quiebras, y cuando te rompes ahí es complicado que alguien desde fuera te pueda entender.

Me ha pasado, explicar a la gente cómo me siento, y como te ven fuerte, no te toman en serio o simplemente se piensan que no es para tanto.

Y te muerden, unas cuantas veces, y tienes presión mental, porque además, la gente que cae en la depresión, suele tener programas familiares inconscientes muy fuertes de no defraudar, de servir, de atender. Y el no hacer eso, les genera malestar, por todo el chantaje emocional y autoexigencia que tienen.

Les cuesta vivir en paz porqué su mente no deja de golpearles, he estado ahí, así que lo puedo decir.

No tener fuerzas ni para ir al baño, sentir que el mundo te devora, una profunda tristeza y dolor que se te clava en el pecho como una aguja enorme. Sentir que te falta el aire o que te vas a morir de repente por desvanecimiento. Todo eso lo he sentido.

Mucha gente puede sufrir depresión y ansiedad y no ser conscientes de ello.

La sociedad no te da tiempo para conectar contigo y la gente no tiene tiempo para conectar contigo.

Es evidente que para terminar con esto, tenemos que empezar a amarnos a nosotros mismos, tenemos que empezar a establecer límites, a decir que no, a centrarnos más en lo que nos llena y dejar de lado lo que no nos aporte.

Es importante cambiar los hábitos. Empieza con cambios pequeños, luego los irás sumando poco a poco y serán cambios cada vez más grandes.

– Lee cada día notícias buenas

– Llenáte cada día de cosas que te gustan

– Escribe en un papel tu vida ideal y leela en voz alta cada día

– Escucha música que te anime y que te guste

– Pinta

– Cuida tu alimentación y lo que bebes

– Sal a la naturaleza 

– Practica ejercicio

Cuando llevas mucho tiempo yendo a contracorriente de ti mismo, te rompes.

No lo permitas, empieza a amarte y a poner freno.

Podemos resucitar más fuertes, si nos rendimos a ser lo que somos. Y punto

(Votos: 0 Promedio: 0)
Share This