¿Cómo gestionar las reuniones familiares? He aprendido muchas cosas en mi familia, al igual que en la tuya, al igual que en la de todos. Los clanes familiares se componen de estructuras basadas en las órdenes, las prohibiciones, la obediencia, la imposición. Muchas veces, estos mecanismos se manifiestan de forma totalmente inconsciente, irracional, derivando que los miembros del clan familiar, vayan cediendo a realizar reuniones, tradiciones, por el mero hecho de complacer a las figuras jerárquicas del clan, que pueden ser bisabuelos, abuelos, padres, etc…

El caso es, que muchas veces, se tiende a arrastrar a muchas personas a este tipo de reuniones, sin contar con la opinión propia de cada cual. sobretodo, cuando se trata de hijos pequeños, y cuando el hijo se niega a seguir las pautas familiares, se le hace chantaje emocional, se le presiona psicológicamente, haciéndole sentir mal en el caso de que no quiera asistir a esa reunión familiar.

Aquí expongo algunas frases clásicas del chantaje familiar para obligar a asistir a reuniones :

-“Es una vez al año”: Este es muy típico, desoyendo cualquier tipo de argumentación que los hijos o la pareja puedan formular, es tan grande el miedo del familiar a sentirse ridiculizado o criticado por sus padres, hermanos, primos, etc…por no cumplir con la tradición, que prefiere arrastrar y chantajear al resto con tal de no sentirse mal, emplea la argumentación de que sólo ocurre una vez, el problema estriba en que el sentimiento de abuso es fuerte, ya que se le está imponiendo a otro humano algo en contra de su voluntad, haciendo que se sienta humillado y poco valorado, por no respetar ni tratar de comprender los sentimientos de los demás, derivando en que estas personas, desarrollen un odio y rechazo, ya no sólo hacia el resto de familiares, sino hacia sus propios progenitores.

– “Son tus tios/primos/abuelos/bisabuelos/etc…”: Otro clásico, la imposición de ir a una reunión concreta con el pretexto de que son familiares, aquí no cuenta ni el tipo de trato, afinidad, comprensión, amistad, que se tenga, se impone por encima de todo, la sangre, creando otra vez, un abuso en la voluntad individual.

– “Son las tradiciones de la familia”: Otro argumento carente de sentido, apoyado meramente en el bucle de la repetición por inercia, independientemente de cualquier sentimiento o vínculo, se sigue la pauta de la sumisión, claudicar a algo, porque siempre se ha hecho así.

– “Si no vamos, nos criticarán”: El miedo al juicio, a la crítica del resto.

– “Si no vamos, que dirán de tu padre/madre/hermanos/etc…”: Se teme afectar a la imagen que se pueda proyectar a los demás, defraudar a los de mayor jerarquía.

– “Le hacía ilusión a tu abuelo/tio/quien sea verte”: Aquí, se desplaza el propio bienestar de uno mismo, en aras de complacer a otra persona, derivando que tengamos que sacrificar quienes somos para que otra persona se alegre, generándonos malestar si decimos que no a la gente y construyendo una personalidad que busque complacer.

– “Vives en esta casa y seguirás nuestras órdenes”: Otro clásico, aquí se niega totalmente la capacidad de opinar libremente como individuo, siendo el hijx parte de un mero engranaje de roles y actividades a desempeñar.

– “Si no vienes, eres mal hijx, eres egoísta”: Otra vez, atacando con el chantaje emocional, haciendo sentir mal a la persona, y lo que es peor, haciendo que se sienta mal por ser quien es y expresar de forma sincera y natural que no le apetece ir a una reunión familiar.

– “Si no vienes te quedarás sin X “: Aquí se trata de chantajear a la persona prohibiéndole el acceso a algo, ya sea actividad, relaciones u objetos.

– “Si no vienes, te partiré la cara”: Este ya es un extremo más peligroso, pero se pueden dar las amenazas físicas.

Los insultos y las agresiones psicológicas fuertes también forman parte del repertorio que puede aparecer para medrar la voluntad del individuo.

No hace falta añadir que el comportamiento de los familiares que hacen esto a otros familiares, ya sean hijos, parejas o quien sea, es lamentable y denota sumisión, cobardía, psicopatía y otros problemas derivados del propio maltrato psicológico que esta persona ha vivido en su infancia, y que ha acabado derivando en conductas de chantaje emocional de diferente envergadura y umbral.

NO DEJES QUE ABUSEN DE TI

Así es, obligar a alguien en contra de su voluntad a asistir a una reunión familiar, tradicional o no, sea del tipo que sea, es un abuso. Puede tener repercusiones psicológicas a medio y largo plazo, sobretodo a medida que la persona va tomando conciencia adulta.

He tratado a consultantes que se han visto afectados por este tipo de situaciones familiares. Hay que aprender a decir que no, independientemente de como se pongan y cómo nos tilden.

En mi caso he vivenciado la mayoría de ejemplos que te he expuesto más arriba, exceptuando las agresiones físicas, las otras las he vivido todas sin excepción, por el mero hecho de decir con claridad, que no quería ir a una reunión familiar o celebrar algo, porque no me sentía bien con esas personas.

Mi caso obviamente no es aislado, recuerdo en mi adolescencia hablar con varios de mis compañeros de instituto y comentarme lo mal que lo pasaban en las reuniones familiares, sintiéndose hipócritas y forzados a ello.

Este tipo de cosas, lo que propiciaron en mi caso, es que les cogiera asco a las reuniones familiares y a las tradiciones, al tener un refuerzo negativo en la vasta totalidad de celebraciones, por otro lado, también me hizo profundizar en el origen y el sentido de estas tradiciones, indagando en el pasado y también en el árbol generacional.

La mayoría de personas no se cuestionan la naturaleza de las tradiciones ni las reuniones, tampoco cuestionan los comportamientos y los encuentros. Terminan todos automatizados, ejecutando las órdenes y acciones que la pasada generación hizo.

Al final, se dan lugar millones y millones de encuentros faltos de amor verdadero, comunicaciones falsas y sobretodo, mucho consumismo, por el mero hecho de seguir las tradiciones de forma inconsciente e irracional.

No quiero decir con todo esto que no existan familiares y personas, que se reunan en fechas de tradición y lo hagan con afecto, amor y cariño y realmente con ganas de verse con otros seres queridos. Pero, lamentablemente, a nivel general, esto no es lo que abunda.

Lejos queda de la realidad las películas navideñas americanas, con esas idílicas cenas con todo el mundo sonríente mientas portan sus jerseys de lana con renos bordados a mano.

Debajo de esas capas de luces, bombillas multicolor, árboles, comidas ingentes y sonrisas enlatadas, se esconden vacíos, contratos de clan, condicionantes, y sobretodo, mucho miedo a ser quien uno es, por temor a las represalias.

Todo es una ilusión, y al igual que el cuento del traje del emperador, aunque el emperador vaya desnudo, la gente, por temor, se empeña a verlo vestido.

Lo mismo ocurre con las tradiciones forzadas a nivel familiar.

Es lamentable ver como los adultos hacen chantaje emocional a sus hijos para que asistan a las reuniones familiares, porque los propios adultos no tienen las narices de confrontar a sus familiares, provocando que sus hijos tengan que cargar con los miedos de los padres.

Así, si los hijos no se liberan de esos chantajes y esos traumas, se terminarán convirtiendo en chantajistas emocionales, derivando en que manipulen a sus hijos de la misma forma en que lo hicieron con ellos, por miedo a las represalias.

En mi caso, aunque no tengo hijos, sí que he aprendido mucho de lo que sé que no voy a hacer cuando los tenga.

Y si me estas leyendo y eres padre, madre.

Si tus hijos te dicen que no quieren ir a una reunión familiar, pregúntales con todo el amor y respeto del mundo porque no quieren ir. Y en segundo lugar, si no quieren ir, que no vayan. Si a tus familiares les molesta que tus hijos no vayan, no es problema tuyo, es problema de ellos.

Si tus hijos no quieren besar a sus tíos, abuelos, primos, o quien sea, son libres de escoger, obligar a los hijos a dar besos a todo el mundo es generarles una invasión de su propio espacio individual, no permites que construya sus límites físicos y emocionales.

Si haces que tu hijo se sienta mal por no querer ir a la reunión familiar, o por no besar a familiares, harás que asocie, que decir que no, está mal, y este programa de clan, luego lo extrapolará a sus relaciones, convirtiéndose en una persona con problemas de desvalorización y necesidad de complacer constantemente.

LA FAMILIA LA HACES TÚ

Independientemente de la sangre, tu familia la va a decidir tu emoción, tu corazón, puedes sentir más familiar a un amigo, a tu perro, tu gato, a tu vecina del portal de enfrente antes que a tu tío, tu abuelo o tus padres.

Esto parece que es algo que mucha gente no entiende todavía, no se puede obligar a nadie a aceptar una familia, cada persona es un ser individual y libre, y cada cual desarrolla las relaciones con los demás en base a su propio desarrollo.

Una persona que se limite única y exclusivamente a su familia sanguínea esta reduciendo su nivel de conciencia, ya que su contrato de clan es que no puede salir justamente del clan familiar.

Sincerate y reconoce realmente qué personas consideras que forman parte de tu familia verdadera, y el resto simplemente, déjalos estar de una vez.

Forzar relaciones por el simple hecho de que sois familia es absurdo, desarrollar encuentros, reuniones, tradiciones, por el mero hecho de ser familia, es una estupidez.

Construye tu propia familia y celebra lo que quieras celebrar, cuando queraís celebrarlo. Si alguna persona de tu entorno de seres queridos no quiere asistir a una reunión, no pasa nada, aceptaló, no por ello significa que te quiera  más o menos, simplemente es un ser vivo libre con sus propios procesos.

Si te interesa alguien, en vez de esperar a las malditas reuniones, contacta con esa persona y háblale, expresate abiertamente.

No seas borrego del sistema, la naturaleza de las tradiciones y las reuniones familiares se ha perdido, generación tras generación, en el sinsentido.

Somos las ovejas negras, las que tenemos que poner las cosas en órden ahora, a costa de que nos digan que somos malos hijxs por ser simplemente nosotros mismos, a costa de que nos digan raros por no seguir las mismas tradiciones irracionales que sigue la masa, a costa de no celebrar por el mero hecho de no sentir que se tenga que celebrar nada.

Efectivamente, algunos ya estamos hartos de hipocresía, de vivir en el día de la marmota, de ver como cada año todo se repite igual, con personas que no cambian. Algunos preferimos realizar reuniones en otra clase de entornos, en otros lugares, y justamente, así es como se construyen tradiciones sagradas que tengan sentido, y es justamente lo que tenemos que recuperar.

Se vive ahora mismo en lo superficial, y se ha perdido el sentido de la verdad, si la gente no conecta consigo misma, la mentira cada vez se irá haciendo más y más grande y el vacío, la infelicidad, vendrán cada vez con más fuerza.

Las tradiciones pueden existir si tienen un sentido, si no tienen un sentido, deben morir y ser sustituidas por otro tipo de hábitos que sean más sanos, equilibrados y sobretodo, sinceros.

La hipocresía en las relaciones familiares, en las reuniones, sólo crea mentiras, para nosotros y las futuras generaciones.

Y ya es hora de que lo viejo caiga y lo sustituyamos por relaciones amparadas en el amor, la conciencia, el crecimiento, el intercambio verdadero, la creatividad, el arte.

El consumismo y el miedo, nos está matando, pero hay un sinfín de posibilidades para que todos podamos vivir unas reuniones en armonía y en libertad.

Sólo tenemos que decir no, sólo tenemos que decir basta, dar la espalda a toda la manipulación, desobedecer los contratos de clan familiar, pasar de la sociedad, y en ese punto, de amor propio con lo que somos, dar un paso adelante.

Se puede, cree en ti, respeta tu libertad, la de tus amistades, la de tus hiijos, la de tu pareja, la de los animales, no permitas que el miedo al rechazo te nuble la razón, mejor ser oveja negra y ser fiel, que ser un esclavo de un sistema que no tiene ningún sentido.

Hay que avanzar.

Lifecoach experto en desarrollo emocional. Convierto tus dificultades en trampolines.
Desata tu potencial, gana seguridad, alcanza tus metas, alcanza tu amor propio.
Si quieres mejorar, estas en tu casa. Hay que Avanzar.