Cómo controlar las emociones. Acepta tus demonios. Vivimos tiempos en los que las personas están constantemente autoculpabilizándose por ser lo que son, con juicios sobre sí mismos y sobre los demás, con uno esquemas morales cada vez más recatados, que impiden que una persona puede expresarse con libertad, por miedo a ofender a cualquiera.

Son tiempos en los que la ingeniería social ha calado hondo, donde cada palabra tiene que ser medida con lupa, para no afectar a nadie, una época de dictadura de lo politicamente correcto. El miedo se está exacerbando en la mente colectiva. La gente está hiper susceptible, y a la mínima en que escuchan o ven algo, que se salga de sus creencias condicionadas, atacan sin tapujos y de forma inquisitiva.

CADA PALABRA ES MEDIDA CON LUPA

Más que nunca, puedes observar los fenómenos de esta ingenieria social en las redes, twitter, facebook, instagram, cualquier pensamiento, palabra, que quede fuera de lo establecido, puede conducir al soterramiento absoluto de la persona.

También se puede apreciar en las relaciones, la gente no es espontánea, están todos fabricados en cadena y no se muestran, por temor a las represalias, de hecho, se rechazan hasta a sí mismos.

Lo cual es un gran problema, pues, si una persona se rechaza, se convertirá en una verduga de los demás. Castrando a toda persona que se salga de lo normalizado. Ya ha pasado tiempo atrás, y esta pasando otra vez, pero de una forma más exagerada.

SE HA CONFUNDIDO SENSIBILIDAD CON SUSCEPTIBILIDAD

Se ha confundido la sensibilidad, con la susceptibilidad, una persona sensible, puede sentirse herida bajo palabras hirientes que vayan con su persona, o puede empatizar emocionalmente con la situación de alguien, igualmente, la persona sensible, sabrá discernir cuando las palabras esten enfocadas a ella, o cuando sea una expresión abierta, sin animos de ofender, la persona sensible, sabrá separar el grano de la paja, percibirse en su interior, y ver de que forma reacciona en base a los estímulos que recibe y cómo son procesados por su mente, así, la persona sensible, irá estableciendo un mayor autoconocimiento sobre si misma, mejorará la gestión de los conflictos y también aprenderá a relacionarse mejor con las personas.

Una persona susceptible en cambio, vive inmersa en su ruído mental, en sus ideologias, condicionantes, creencias, vive aferrada a eso, no está abierta a otros puntos de vista, pues, para esta persona, la realidad, se basa en su concepción de las cosas, entonces, cuando alguien menciona algo, o hace algo, que contradiga sus creencias, en vez de aceptarlo como algo que forma parte de una realidad más amplia, lo tomará como un ataque personal a su integridad, y atacará a la otra persona, tratando de que la otra persona se sienta culpable, de tener unas ideas y forma de ver la realidad diferentes a la otra persona.

Seguramente habrás visto comportamientos de este tipo en personas con mentalidades extremadamente nacionalistas, religiosas, territorialistas, simpatizantes de partidos políticos, movimientos sociales, todas estas personas adquieren posturas deterministas, amparándose siempre en la susceptibilidad y el ataque a la libertad, cuando justamente, son los primeros en violar la libertad de expresión.

Así poco a poco, se va construyendo una sociedad más polarizada hacia el discurso del odio, el rechazo, y la erradicación de la diversidad, irónicamente, incluso grupos que apelan por la igualidad y la integración, también están pecando de este tipo de comportamientos excluyentes. Hasta aquí llega esta locura.

Lo que ocurre es, que esta esquizofrenia colectiva, acaba haciendo mella en la propia personalidad del individuo, sintiéndose mal, teniendo dudas morales respecto a su propia forma de ver la vida, rechazando partes de si, y no se puede vivir de una forma más enferma.

Yo hace tiempo que acepté todos mis demonios, cuando hablo de demonios, me refiero a todas aquellas partes internas de mí, que podría tildar de nefastas, o moralmente cuestionables, partes oscuras, desconocidas, dejadas de lado. La única forma de transformarnos, es aceptándonos en nuestra totalidad, y a partir de ahí, desarrollarnos.

Esta sociedad, ha normalizado muchos comportamientos estúpidos, para que la gente de rienda suelta a sus demonios, pero al estar normalizados, en realidad no hay una confrontación real de los límites internos que tenemos.

La sociedad se mueve dentro de la manipulación moral de lo que esta bien y esta mal, dentro de lo que se ha condicionado a ver así.

De esta forma, las masas, no se mueven desde su sentido verdadero de lo correcto, sino que han adquirido una forma de comportarse según los canones de lo que la sociedad considera que es lo políticamente correcto, cuando es bastante probable, que contradiga totalmente el sentido verdadero de lo correcto de esa persona.

Por ponerte varios ejemplos de esta estupidez de sociedad en la que vivimos, que existan drogas legalizadas como el tabaco y el alcohol, que provocan estragos en la salud, las estructuras familiares y la calidad de vida de mucha gente, y por otro lado, no se legalicen otro tipo de drogas menos dañinas para el individuo y que los consumidores de las mismas, sean vistos con malos ojos por colectivos de personas que usan otras drogas legales, es cuanto menos, vergonzoso.

La gente puede reírse y burlarse de una persona que este bailando y cantando en la calle, que se este expresando con libertad en un parque, por ejemplo, pero ve totalmente normal que la gente este aislada en discotecas a todo volumen poniéndose ciegas de alcohol hasta elevadas horas de la madrugada.

Dicen que hay crisis económica y tienes a futbolistas y famosos cobrando millonadas. Mientras personas lo pasan fatal. Se da valor a idolos de barro bañados en sangre, sudor y lágrimas. Mientras se sepultan a las personas humanas.

La gente ve a una persona por la calle o en internet expresarse con plena libertad frente a algún tema en cuestión y puede ser tildada de muchas cosas, objetivo de burlas y criticismo. Luego ven totalmente normal que las ciudades se vean abarrotadas de personas enfervorecidas por los partidos de fútbol, o que la gente en las manifestaciones grite y luego vuelva a sus casas tranquilamente.

La gente que critica el maltrato animal, sin comer carne, pero siguen teniendo un estilo de vida consumista, comprando objetos inùtiles, siguen generando un impacto nocivo en el medio ambiente y por ende, a los animales.

Personas que cogen el coche para ir al gimnasio a correr en cinta, en vez de salir de casa y correr al aire libre.

Es así como funciona la trampa de la moral, necesitamos sentirnos buenas personas, necesitamos sentir que estamos haciendo algo, aunque nos engañemos, buscamos algo que exteriormente de cara a la sociedad, transmita una imagen buenista.

También puedes verlo en los famosos que donan cantidades a ong´s, muchas veces, son los propios jefes de imagen los que organizan este tipo de situaciones para mejorar la imagen del famoso, además de que desgraban en hacienda.

Por no mencionar también, a todos los actores que van a visitar a niños enfermos de cáncer disfrazados, por las clausulas con las productoras.

Todo esta bañado del mismo esquema moral de buenismo impostado.

Lo que pasa es, que la sociedad hipócrita, cuando una persona se expresa y és como realmente siente que tiene que ser, te puede juzgar moralmente como una persona “mala”, “deshonesta”. Sin haber realizado ningún comentario pretendidamente hiriente hacia nadie.

 LA SOCIEDAD NO TIENE NINGÚN SENTIDO

A este punto de absurdez hemos llegado.

En mi caso, gracias a la actuación, pude liberar todos mis demonios, he podido experimentarme a unos niveles que la mayoría de las personas jamás se han experimentado en su vida. La actuación te permite liberarte de los programas morales, del juicio y ser quien tengas que ser. Justamente, a través de la actuación, fué siendo consciente de como la sociedad y la familia nos crea unos roles cerrados y limitados sobre quienes somos y lo que se supone que tenemos que hacer. ¿Verdad?

Ve a la escuela, luego al instituto, estudia una carrera, encuentra una pareja, cásate, ten hijos, ten una casa, un coche, acumula objetos, viaja en vacaciones, celebra las tradiciones. Todo esto, en bucle, generación tras generación. ¿Y qué mas? Bueno, para la sociedad, no mucho más, pues, se dedican a estipular este comportamiento rutinario a través de la televisión, los medios de comunicación, el cine, y todo, para asentar esta visión de la realidad.

Pues, la realidad que vivimos, se basa en el poder que le damos a nuestras creencias. Y si quieren que creemos una realidad, esas creencias se tienen que repetir hasta la saciedad. Para que la gente las acepte como normales, sin siquiera cuestionarse su naturaleza o el beneficio que ocasiona en sus vidas dicha aceptación.

Así van las masas con todo, aceptan las cosas sin preguntarse el por qué, y aquellas personas que sí se cuestionan las cosas, son condenadas al ostracismo, en plena era de información, la gente esta más desinformada que nunca.

También está muy de moda esta falsa espiritualidad de empatía cutre salchichera, a través de la cual, la gente cuando otra persona dice algo que le puede resultar ofensivo, se excusan desplazando la culpa a la otra persona, generando una falta total de responsabilidad y generando muchas veces que la otra persona pueda sentirse confusa, lo cual puede dar a que la manipulen, si empieza a dudar de sí misma. Es común hoy día, que personas altamente susceptibles, con los egos inflados como catedrales, se sientan atacados ante cualquier palabra, y en vez de explorarse a sí mismos, desarrollando sensibilidad y empatía, en realidad, la paguen con la otra persona, adjudicándole la culpa de su malestar y su dolor, por la forma en que se ha expresado, cuando es bastante probable, que haya sido la propia interpretación mental de la otra persona, la que haya generado una reacción artificial a las palabras del otro.

¿No te ha pasado nunca de hablar con una persona con muy baja autoestima y darle tu opinión sobre algo y atacarte sin ningún motivo? A mí sí, y se debe a esto que te menciono. Tienen la autoestima tan baja, que no toleran sentirse inferiores a la otra persona, y por lo tanto, emplean estrategias para rebajar a la otra persona, al precio que sea.

Es más coherente decir, que lo que pasa en una relación entre dos personas, es responsabilidad de los dos, no de una persona, eso es bastante absurdo.

Por otro lado, también relativizar es otro clásico para eludir responsabilidades y desarrollo de argumentos. Si decimos que todo es relativo, no nos posicionamos en nada, nos abrimos a una zona de confort donde no hay que desarrollar nada, ni indagar en nada, ni cuestionarnos nada. Es la mejor forma de eludir cualquier debate de forma rápida sin fomentar un crecimiento y enriquecimiento en las conversaciones.

Si dices: “La mayoría de políticos son corruptos”, te pueden decir, no hombre, “hay de todo”. Aquí la persona evita mojarse, evita ver la verdad, provocando un falso equilibrio con su respuesta.

Si dices: “La mayoría de famosos son unos hipócritas” te pueden decir, “no todos”, Y así con todo.

La ausencia de ser concretos, deriva en un empobrecimiento de las conversaciones, y es producto de una sociedad altamente infantilizada, incapaz de asumir responsabilidad en nada, incluso en sus propios discursos.

De hecho, es también común, que cuando una persona establece con criterio una diferenciación, te digan que no se tiene que juzgar. Una locura.

No permitas que la sociedad te manipule, Escucha tu interior, establece tus propias conjeturas con todo, cuestiona todo y a todos. Y abraza lo que que eres en totalidad, si tienes demonios que sacar, busca forma no dañinas de sacarlos, el arte es un maravilloso vehiculo para hacerlo, ya sea la escritura, la danza, el teatro, todo es un vehículo para que te conozcas a un nivel multidimensional sin hacer daño a nadie. Si no tienes una disposición a expandir tus límites y conocerte bien, siempre estarás a la merced de los límites que esta sociedad enferma te ponga, y eso no es saludable para ti, tampoco para mí, cultivate y es igual si dicen que eres una persona que esta loca, siempre será mejor que te llame una sociedad de dementes eso, a ser exactamente como todo el mundo.

No puede haber salud mental, ni emocional, ni física, ni sexual, en una sociedad que reprime, que castiga la libertad de expresión y que nos adoctrina a pensar, a sentir, a relacionarnos sexualmente, a comer, a vestirnos y a como tenemos que vivir.

Evidentemente, el camino para mí, esta clarísimo. acepta tus demonios.

4.5
02