Amistades tóxicas, ese maravilloso mundo de personas hipócritas que deambulan por nuestro día a día, te las encuentras en el colegio, en el instituto, universidad, trabajo, saliendo de marcha. Cualquier lugar es un caldo de cultivo para las amistades toxicas.

Yo experimenté el despertar de las amistades tóxicas pronto, cuando empecé el bachillerato, todos mis antiguos compañeros me dieron la espalda, hasta el punto de que se burlaban de mí, no importaron todos los años previos, lo que predominaba para ellos era encajar en el nuevo ambiente y caer bien a la nueva gente. Esto es algo usual en las relaciones sociales, y si te fijas, las máscaras para agradar, a parte de empezar en la familia, también se fraguan en la escuela.

Allí, estamos solos, sin apoyo del clan familiar, nos encontramos en un sitio con múltiples personas, de diferentes clases sociales y culturales, y todos responden a una figura jerárquica, la del profesor, y un código de comportamiento basado en el castigo, el miedo, y el premiar a la sumisión, la obediencia.

Es en este escenario, donde los niños y las niñas, comienzan a desarrollar sus pautas de supervivencia, las cuales, consisten en mantenerse en una posición de atención y sentirse integrados. Así, comienzan a transformarse, con máscaras, se vuelven cada vez más interesados, y empiezan a relacionarse para buscar compañía, obtener favores, en definitiva, utilizar al otro para su beneficio.

A esto hay que añadir, los programas inconscientes que traigan de la familia, los cuales también se manifestarán a la hora de de relacionarse en la escuela, de forma que aquellas personas que han sufrido abusos, o han normalizado comportamientos abusivos o de poder, los expresarán en el entorno escolar.

La repetición de estos comportamientos tanto a nivel familiar como escolar, se irán transformando en máscaras para encajar en la sociedad y relacionarse, mientras que encubiertamente, siempre buscarán satisfacer sus propias necesidades.

De esta forma, llegamos a la vida adulta, con una suma conformada por los programas inconscientes familiares que se han ido exacerbando con la escolarización. Provocando como resultado un perfil social descompensado, lleno de carencias y excesos que se buscarán suplir de diferentes maneras, en base a los diferentes programas que hayan ido acumulando de la familia y la escuela.

“Los programas inconscientes que traigan de la familia, los cuales también se manifestarán a la hora de de relacionarse en la escuela, de forma que aquellas personas que han sufrido abusos, o han normalizado comportamientos abusivos o de poder, los expresarán en el entorno escolar”

Así, si las personas han normalizado el uso de los demás para suplir sus intereses, así actuarán. De esta forma, podemos tener agrupaciones de “amigos”, que quedan para perder el tiempo, y de la misma forma que consensuaron en el colegio, tendrán una tendencia a relacionarse con personas con las mismas aspiraciones de vida, también con las mismas programaciones sociales.

De esta manera podemos contemplar, que aparte de formar parte de un clan familiar, también sacrificamos lo que somos para formar parte de un clan social. 

Y lamentablemente, uno se suele percatar de que sus amistades son tóxicas en la medida en que comenzamos a cambiar y a conectar con lo que somos realmente.

“Aparte de formar parte de un clan familiar, también sacrificamos lo que somos para formar parte de un clan social”

“Si las personas han normalizado el uso de los demás para suplir sus intereses, así actuarán”

Es en ese momento, en que nuestras máscaras caen, cuando nos damos cuenta de que la gente que nos rodea, va a empezar a juzgarnos y a criticarnos, a preguntarnos si estamos bien y a tratar de “corregirnos” para que sigamos igual que siempre.

Expongamos los rasgos más característicos de las amistades tóxicas:

– Les encanta criticar a los demás a sus espaldas

Ten por seguro que si tus super amistades ponen a parir a alguien estando tú presente, también harán lo mismo cuando tu te encuentres ausente.

– Te critican de forma subliminal

Te dicen que vistes de forma rara, o que tu peinado no es cool, se burlan de tus gustos, de tus habilidades, para tratar de hacerte sentir inferior, aunque te digan que es broma, en realidad, buscan anularte para que no te diferencies de ellos.

– Hacen que dudes de tus decisiones

Siempre tratan de aconsejarte sobre tu vida,sobre lo que es mejor o peor para ti, intentando que te amoldes a sus designios, si no haces lo que te dicen, te harán sentir culpable, o que no estas bien de la cabeza.

– Vampirizan tu energía

Siempre que quedan contigo lo hacen para robar tu energía, quejándose de lo mal que les va la vida, contándote sus experiencias amorosas nefastas, o consumir, comprando cualquier estupidez que este de moda.

– Te condenan si cambias

Al mínimo cambio que manifiestes, te empezarán a criticar, para tratar de arrastrarte a su mundo reducido de toxicidad y malestar.

– No quieren que seas feliz

Jamás se alegrarán por tus logros, te quieren ver hundido en la miseria.

“Uno se suele percatar de que sus amistades son tóxicas en la medida en que comenzamos a cambiar y a conectar con lo que somos realmente”

Al final, las amistades tóxicas, son como las familias tóxicas, son personalidades narcisistas, manipuladoras, con una autoestima baja, disfrazada de falsa seguridad, que buscan debilitarte y que seas dependiente de ellos. Como siempre, lo mejor que podemos hacer, es cortar este tipo de relaciones y enfocarnos en nuestro crecimiento.

En mi caso, mis relaciones de amistad se basan en la construcción, esto es, personas con las que pueda crear proyectos artísticos, creativos, de crecimiento personal y que me permitan expresarme y ampliar mis límites. Esto es algo que extrapolo tanto en el ámbito de las amistades como de las relaciones de pareja.

En la medida en que tú te conozcas, que seas fiel a tu naturaleza, aprenderás a discernir, también a tener criterio con las personas con las que te relacionas, descartarás a quien no te inspire a mejorar como persona. Egoísmo sano.

“En mi caso, mis relaciones de amistad se basan en la construcción, esto es, personas con las que pueda crear proyectos artísticos, creativos, de crecimiento personal y que me permitan expresarme y ampliar mis límites”

También te darás cuenta que cada vez necesitarás menos cosas para ser feliz, y cada vez, necesitarás pasar más tiempo haciendo aquello que te llena. Al final, terminarás teniendo menos a todos los niveles, pero habrás ganado más calidad de vida.

Recuerda, ten amor propio, aprende a decir que no, aprende a posicionar tu bienestar siempre como la prioridad, no permitas que nada ni nadie te desvíe de tus verdaderos propósitos. Hay que avanzar.

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